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Passengers

Por Jon San José Beitia

Tramposa, irregular, forzada y fallida película que gira alrededor de las vivencias posteriores de los supervivientes de un accidente de avión.

En su intento por sorprender y descolocar al espectador, cae en el abuso de situaciones forzadas e incomprensibles, que sólo encuentran respuesta al llegar a su conclusión, lo cual puede llegar a sorprender a algún despistado pero, el hecho de que al llegar al final sea cuando todo cobre sentido, hace que el desarrollo de la trama y las situaciones que se presentan resulten tramposas.

Sigue las tendencias de producciones recientes, con sorpresa final, pero el argumento no resulta sólido y las bases sobre las que se soporta resultan endebles, haciendo que todo lo que muestra se derrumbe en un final aparatoso.

Todo resulta inconexo e incoherente, falto de continuidad. Los personajes van y vienen sin rumbo, todo tiene una apariencia edulcorada e idealizada de la vida y de la muerte pero está vacío en su mensaje.

La forma de presentar el accidente aéreo resulta pobre, como el desarrollo de los personajes, sus inquietudes y evoluciones tras el accidente.

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El argumento parece un queso gruyère, plagado por innumerables agujeros de guión que plantean diversas preguntas, que no alcanzan respuesta lógica, ni siquiera una vez alcanzado el desenlace esclarecedor.

Algunos responsables de películas consideran que la fuerza de la misma radica en su sorprendente desenlace, pero olvidan que el camino hacia esa conclusión debe mantener el interés y la atención del espectador, algo que Passengers no consigue.

A pesar de su corta duración, se hace excesivamente larga y pesada, indudablemente por lo ilógico de las situaciones que ofrece y por la confusión general que produce, haciendo que tanto público y personajes no sepan muy bien por donde andan.

En el reparto se pueden ver rostros conocidos como David Morse, eterno secundario y la aún emergente Anne Hathaway, que más tarde ganaría fama y reconocimiento por su participación en la tercera parte de El caballero oscuro, la leyenda renace de Christopher Nolan y por ganar el Óscar por su aportación en el musical de Los miserables.

En esta película, tanto secundarios como intérpretes principales, hacen más bien una aportación discreta a sus papeles. Es como si los propios integrantes del reparto no creyeran mucho en lo que estaban haciendo.

Passengers lleva consigo un hedor a producto televisivo de fácil consumo, del que no se puede librar. La puesta en escena, la calidad y el tratamiento de imagen, junto con las discretas interpretaciones de un guión flojo, son claros signos de que nos encontramos ante un accidente tan fácil de ver como de olvidar.

Jon San José Beitia

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