Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Para Elisa, de Jota

Por Íñigo Bolao

Verano del 92, San Sebastián (algunos prefieren llamarla Donosti, pero yo siempre me he quedado con el primer nombre, para que se me entienda). Un hombre joven contempla desde la barandilla del paseo de La Concha el mar y cómo las olas chocan contra las rocas. Ese joven se llama Jota (Nancho Novo), y fue el líder de un grupo de rock muy popular en su día llamado Las Moscas. El tema con el que su grupo se hizo famoso: Elisa, omnipresente en toda la película y dedicado a la novia de éste, del mismo nombre. Pero hace cuatro años que le dejó, y le grupo se disolvió. Profundamente desesperado por el abandono y por la soledad, quiere quitarse la vida tirándose al mar, pero no es capaz de hacerlo. “¡¡Mierda!!”, se dice a sí mismo, para animarse a hacerlo. “Tírate… ¡¡¡TÍRATEEE!!!”.

Es entonces cuando la casualidad, tan presente en el cine de Julio Medem (1958), hace su aparición en forma de un motorista que choca contra la barandilla y cae a la playa, sufriendo un accidente. El choque ha hecho vibrarla, al mismo tiempo que suena de fondo música de txalapartas gracias a la maestría de Alberto Iglesias (1955) en la composición musical. El accidente provoca que Jota salga despavorido hacia la persona que ha sufrido un accidente, al mismo tiempo que pasa un misterioso coche negro que pudo haber perseguido al motorista.

Respira despacio, que te vas a ahogar”, le dice a Jota al motorista, que resulta ser una mujer, de nombre Sofía (Emma Suárez), aunque no lo sabemos al principio. Poco a poco se va recuperando, pero parece que ha perdido la memoria. “Vaya, pero si eres una chica. De eso ya te acuerdas, ¿no?”, dice en broma el ex cantante. A partir de ese momento, comienza la historia de La ardilla roja (1993), una película que, como todo en el cine de Julio Medem (ya hablé de ello en la retrospectiva que hice sobre el cineasta), es irregular, inquietante y que puede atraer o repeler al espectador.

ardillavideo1

La ardilla roja es una película que trata sobre las mentiras en las relaciones de pareja. Jota, que tras haber perdido a su novia busca una mujer que rellene su vacío interior, hace creer a Sofía, aprovechándose de que está amnésica, y con mentiras, de que ella es su novia de toda la vida, Elisa, a quien también llama Lisa. El juego de aprovecharse de hacer creer a una chica que es tu novia no es algo nuevo en el cine: Alfred Hitchcock (1899-1980) lo mostró en Vértigo cuando el personaje de Scottie Ferguson (James Stewart) transforma a la bella mujer interpretada por Kim Novak en Madeleine, su ideal de mujer. En el fondo, todas las personas buscamos nuestro ideal masculino o femenino, algo que Julio trata también en la cinta.

ardillavideo2

Es entonces cuando Jota toma una decisión: sacar a Lisa del hospital para que pase las vacaciones (supuestamente para que ella se recupere de su pérdida de memoria) en un camping llamado “La ardilla roja”, situado en los alrededores de Madrid y que existe en la realidad. No serán los únicos en caer en las garras de la pasión estival, sino también una pareja de casados (María Barranco y Karra Elejalde) que intentan arreglar su matrimonio a la vez que están con sus hijos para pasarlo bien.

ardillavideo3

A partir de ese momento, a Lisa le suceden cosas extrañas: dice ser capaz de correr a toda velocidad, de nadar mucho, de tener, como Jota, unos “reflejos prodigiosos”, en fin, de estar a la altura de cualquier hombre. La ardilla roja es también una película sobre el machismo, y contra el mismo Lisa utiliza dos armas: su sencillez y su ingenuidad en lo que dice y hace, siendo masculina pero sin perder del todo su feminidad, lo que hace que nos enamoremos automáticamente del personaje.

Y ambas cosas confunden a todos los que están en el camping, incluyendo a Jota. Los personajes piensan, y pensamos al ver la cinta: “Vamos a ver, ¿pero esta mujer está realmente amnésica o se lo hace? ¿Por qué quiere seguir mintiendo?” El personaje creado por Medem, simplemente, quiere hacerse pasar por una mujer amnésica durante un tiempo por dos razones: quiere ver el mundo con otros ojos y, al mismo tiempo, huir de su novio, Félix (Carmelo Gómez), el antiguo novio de Sofía y que, roto por la pérdida de su ser querido, se dedica a atropellar a inocentes con su coche.

En general, estamos ante una película situada entre lo convencional y lo excéntrico. En una entrevista realizada para el programa de La 2 de Televisión Española “La Mitad Invisible”, Julio dijo que vio La ardilla roja mucho tiempo después de su estreno y que no le gustó mucho. Hay que tener en cuenta que era un director novel: había estrenado Vacas un año antes y todos los comienzos son difíciles, o bien se cree que lo que se hace es “la leche”, pero con el tiempo se descubre que no; es lo que pasa con algunos diálogos y momentos absurdos recogidos en el guión.

ardillavideo4

Pero, al menos en mi opinión, ¿qué es lo que hace de La ardilla roja una película tan atractiva y por qué la recomendaría a los cinéfilos? Con total sinceridad, uno de los elementos que la hacen buena es la banda sonora de Iglesias, con temas compuestos por la banda 21 Japonesas, y que le da a la cinta un tono inquietante. También está el conjunto de planos complicados de la película, la fotografía de Gonzalo F. Berridi y el montaje de Mª Elena Sáinz de Rozas.

Aunque el premio gordo se lo lleva la interpretación de Emma Suárez (1964): solo por ella, o por su personaje, uno tiene ganas de comerse la película y a la actriz literalmente hablando. Resultó nominada al Goya a la Mejor Actriz por su interpretación, pero no lo obtuvo.

En definitiva, La ardilla roja es una película recomendable para cualquier espectador que sienta predilección por las historias de pasión y misterio. Es cierto que la cinta de Medem presenta muchos elementos que no hacen que sea una película tan buena, como los artificios en el guión o el hecho de que en ella se tocan demasiados palos. Pero se puede ver y disfrutar con total tranquilidad. En mi opinión, el tema que mejor toca es el de la manía que tenemos las personas en construir nuestras relaciones creando mentiras pero sin malicia alguna, por pura desesperación y creando ideales de hombres o de mujeres que al final se hacen añicos.

Y termino mi crítica con este genial diálogo, en formato de guión:

LISA
(extrañada, a los MÉDICOS)
Estos dicen que tengo los ojos azules…
JOTA se acerca a LISA/SOFÍA despacio, ante la atenta mirada de los MÉDICOS del hospital.

JOTA
(a LISA/SOFÍA)
Ojos azules que se enredan…
JOTA besa a LISA/SOFÍA en la boca. Los MÉDICOS se quedan impresionados.
(al terminar de besarla)
… y una lengua de gata, marrana.

Escribe un comentario