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Pacific Rim

Por Áralan Aidir

Vaya por delante que el título es evocador, no despectivo, pues si algo ha conseguido Guillermo del Toro con esta película de 200 millones es, precisamente, devolverme a esa infancia de bocadillos de Nocilla que apenas comías, ya que tu atención estaba centrada en cómo Mazinger Z daba caña a las creaciones del Dr. Infierno o del Barón Ashler. A ritmo de rayos láser de pecho o de ojos, con el ciclón (que ya quisiera el hipogrito huracanado de Pepe Pótamo) y con los inolvidables “puños fuera”, siempre acompañados por el perturbador (para un adolescente hiperhormonado) “pechos fuera” del robot Afrodita, solo pedías más y más. Y tú encantado.

Pacific Rim consigue eso, que no es poco, y que las evocaciones a Transformers y Godzilla duren dos segundos, no más, tan personal es el mundo creado por el realizador. Durante dos horas el ritmo no se resiente en momento alguno. La puesta en escena, los efectos digitales y especiales, el ambiente, el atrezzo, la fotografía y la atención a los pequeños detalles, hacen que, como antaño, dejes olvidado el bocadillo de Nocilla hasta el punto de que cree moho.

Las escenas de lucha son memorables y a mí ya se me ha quedado en la retina tanto las hostias con un petrolero que enjareta a diestro y siniestro uno de los “Jaegers” como la disección a la japonesa hecha a un “kaiju” (así se llaman estos bichos del tamaño de rascacielos). La trama es comiquera totalmente (de nuevo, este comentario no es despectivo), con un misterio de fondo al que le sobreviene otro enigma.

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¿Que no hablo de la labor actoral? Bueno, vamos a ello. Aunque cada uno de los actores está más que correcto y los personajes estén más o menos bien trabajados para un “blockbuster”; aunque la presencia de Idris Elba siempre se agradezca, esta es una película de bichos y robots, no de personajes. Bien es verdad que los protagonistas tienen cada cual su pequeño o gran drama; también es verdad que están los sempiternos secundarios tan locos como graciosos, uno de los cuales me recordó a J.J. Abrams, y un secundario más serio construido con la imponente presencia de Ron Pearlman; e igualmente hay otros secundarios que están bien pero, seamos sinceros, tú vas a ver esta película para ver efectos digitales y cómo se reparten tortas.

Pacific Rim cumple con lo que promete: entretenimiento espectacular, una historia sencilla pero que no cae en la estupidez, un final que te vas oliendo desde el minuto veinte y la creación de un mundo propio con su propia lógica.

Entré con 42 años y salí con 13 y diciendo «pues como que ha estado estupendamente, oye. ¿Y por qué tengo un antojo de bocadillo de Nocilla?» Y que una película te haga reconectar con tu niño interior es bueno, señores. Es muy bueno. Ya tendremos tiempo para leernos las obras completas de Aristóteles mañana, ¿no les parece?

Plenamente recomendable para eso.
Espero que os guste.

Comentarios

  1. Antonio Clemente

    Tiene buena pinta y parte del fracaso que ha sido en USA es por la tirria que le tienen a Guillermo del Toro.

  2. Adrian Pena

    Seguro que es disfrutable de ver en pantalla de cine, pero este es el tipo de películas de los que uno se puede llevar un gran chasco. Lo positivo es el enorme tío que hay detrás de la cámara, pero yo probablemente la vea en casa cuando salga en dvd. Sigo sin confiar del todo en este tipo de cine, donde todo es destrucción, extraterrestres y caos, a pesar de haber visto en el cine ‘El hombre de acero’ o ‘Los vengadores, pero estas son adaptaciones de cómic, algo que asegura al espectador lo que va a ver.

  3. Áralan Aidir

    Hola, Adrián.
    A mí esta película me gustó más que El hombre de acero y menos que Los Vengadores, por si te sirve la referencia. Y creo que es para verla en cine, precisamente por lo grande la producción y por los efectos digitales, la fotografía y el sonido.
    Yo para el disco duro multimedia dejo otras producciones que no necesitan tanto un buen sistema de vídeo y audio.
    Saludos.

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