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Original película de Tornatore, y poco creíble

Por Enrique Fernández Lópiz

En La mejor oferta Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un marchante, agente de subastas y experto en arte, excéntrico y solitario. Un perito reconocido a nivel mundial. En su vida no se le conocen compañías, ni mujeres, ni afectos de ningún tipo. Todo transcurre así hasta que conoce a una misteriosa joven (Sylvia Hoeks) que le pide que tase y venda las obras de arte heredadas de sus padres. Esta joven, que sufre de fobia a salir al exterior (agorafobia), transformará la vida de Virgil, desencadenando en él una pasión inusitada y dando lugar a una trama de amor y suspense.

Se trata de una película ingeniosa, aunque se echa en falta algo más de claridad, un momento de ironía o un guiño a la audiencia. Empero, este interesante film merece la pena verse por su inteligencia, complejidad y originalidad, a lo que cabe añadir, sin desmerecer a los otros actores, la sensible interpretación de Rush.

Muy bien escrita y dirigida por Giuseppe Tornatore, realizada con riesgo pues, como escribe Penalba: “… ha abandonado sus temas dilectos y se ha embarcado en una propuesta muy personal, que trata sobre la separación entre la vida y el arte, y que se sostiene casi exclusivamente gracias a su personaje principal”.

Cuenta con un buen reparto con un genial Geoffrey Rush, en un rol lleno de matices como el comerciante de arte Virgil Oldman, gran entendido en pintura y protagonista principal. Cuenata también con la presencia emblemática que es siempre una garantía de, Donald Sutherland; Jim Sturgess, excelente como Robert, mecánico y consejero que ayuda a Oldman en sus dudas sobre el trato que debe dar a las mujeres; Sylvia Hoeks, estupenda como Claire Ibbetson, la misteriosa cliente; Philip Jackson digno papel de portero de la villa que Claire ha heredado de sus padres; y acompañan Dermot Crowley, Liva Kebede y Kinna Stamell, todos muy bien.

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A pesar de ello –siempre puede haber un “pero”-, veo algunos puntos flacos en el guión en cuanto a la credibilidad de la historia, y además resulta un tanto sensiblera. Buena música de Ennio Morricone, el compositor habitual de Tornatore, que en esta ocasión está discreto; y excelente fotografía de Fabio Zamarion.

Entre 2012 y 2013 obtuvo los siguientes premios y nominaciones. 2012: 6 David di Donatello: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Banda Sonora, Mejor Diseño de Vestuario (Maurizio Millenotti), Mejor Diseño de Producción (Maurizio Sabatini, Raffaella Giovannetti) y David de la Juventud (Giuseppe Tornatore); y otras 7 nominaciones: Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Peluquería, Mejor Maquillaje, Mejor Productor, Mejor Guion y Mejor Sonido (triunfadora, pues, en estos Premios). 2013: Premios del Cine Europeo: Mejor Banda Sonora. 4 nominaciones.

Los momentos mejores del film, en esta historia de seducciones veladas y emociones invocadas, son los que muestran la proximidad apasionada del protagonista, dentro de una ambientación distinguida y decadente, la silueta de la fóbica protagonista, los movimientos enfáticos de la cámara, esa ternura en fin, que transmiten al espectador las miserias y grandezas del espíritu humano.

La película resulta fuera de toda norma, misteriosa, que mantiene el interés y seduce con el bien hacer de Tornatore, una trama de asuntos velados, de amores imposibles, de anhelos largamente guardados, de secretos que se debaten en el ir y venir de la mirada de la cámara. Y en una porción nada desdeñable, el omnipresente enigma y el desosiego de una urdimbre bien narrada, con inteligencia, originalidad, sentimiento y misterio. Película tan refinada, sofisticada y exquisita como Virgil Oldman, que empieza como un drama romántico, pero acaba como un thriller ambientado en el mundo del arte y las falsificaciones.

Además, la película tiene de interés que se citan y muestran numerosas obras de arte. El retrato que Oldman encuentra y hace restaurar es una copia del Retrato de Muchacha de Petrus Christus; y entre las obras que analiza está El nacimiento de Venus de William-Adolphe. Se reconocen también obras como La Fornarina y La Muta de Rafael; obras de Tiziano (Violante, La Bella y un fragmento del Retrato de Eleonora Gonzaga Della Rovere); piezas de Agnolo Bronzino (Retrato de Eleonora de Toledo con su hijo GiovanniRetrato de Lucrezia Panciatichi); una obra de Lorenzo di Credi (La dama dei gelsomini); otra de Boccaccio Boccaccino (Muchacha gitana); de Bartolommeo Veneto (Retrato de Lucrezia Borgia); de Lorenzo Lotto (Retrato de Lucina Brembati); y en fin,otra cantidad considerable de obras propiamente para el deleite del aficionado a la pintura y al arte en general y con mayúsculas.

En resolución, es una cinta que hay que ver, aunque su trama, vericuetos y desenlace resulten chocantes en cuanto a lo verosímil de la historia. Pero no se puede negar que es una bella, intrigante sensacional historia de amor.

Ver tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=NFJeYJjhv6Q.

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