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Open Windows

Por Alejandro Arranz

-Un provocativo thriller informático brillante en su estética y sus –no pocas- ideas innovadoras pero que no convence igual en su argumento ni su guión.
-Vigalondo hace un trabajo espléndido narrando mediante ventanas esta intriga de ritmo frenético inagotable, lo que empieza recordando a Hitchcock pronto se vuelve convencional para acabar sepultándose bajo una tonelada de giros de guión estúpidos.

La nueva película de Nacho Vigalondo no ha dejado indiferente a nadie, por un lado tenemos a Elijah Wood y a Sasha Grey como protagonistas de la susodicha y por el otro una interesante historia de suspense a través de la cámara de un ordenador, el señor director se beneficia de la interactividad digital para ofrecer cientos de recursos visuales interesantes: streamings, cámaras de vigilancia, webcams, cámaras de móvil, etc. Al mismo tiempo lo que nos transmite es un mensaje muy claro sobre los problemas de nuestra era digital, de la hiperconectividad, la hipervigilancia, de la monomanía por la fama y de todos nosotros como voyeurs informáticos, de una manera perturbadora pero también perversamente cómica.

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El comienzo de la cinta te confunde durante un par de segundos, mientras el director se vale del desconcierto para empezar su retahíla de guiños y cameos varios, se encienden las luces de una sala, una presentación, y pronto la cámara se aleja y sale de la ventana de un ordenador, el de nuestro protagonista, Nick, en seguida se nos explica la trama, que no es precisamente el punto fuerte de la película, de hecho la historia con cada fotograma resulta más y más difícil de creer; sin a penas perder tiempo Vigalondo da la salida al thriller, un thriller que se desarrollará casi enteramente entre las ventanas del ordenador, a modo de película de metraje encontrado pero con planteamientos de lo más interesantes que vuelven a confirmar a Vigalondo como uno de los pocos directores españoles que realmente tienen algo que contar y un par de destrezas para hacerlo. El primer tercio de la cinta es excelente, la tensión se palpa, la inteligencia no se resiente demasiado y visualmente todo resulta de lo más ingenioso, uno ya piensa en “La Ventana Indiscreta” y sin decirlo en alto juega con palabras como Neo-Hitchock, aunque es cierto que la empatía con el protagonista es menor que cero, pero es que ni Elijah Wood es James Stewart ni mucho menos su personaje puede parecernos tan atractivo como lo era el fotógrafo que interpretaba el legendario actor, éste sólo es un fanático promesa de acosador y con poca personalidad.

Más pronto que tarde la cosa empieza a volverse convencional, la apuesta visual, la dirección de Vigalondo y el buen ritmo son las únicas cosas que sobreviven al paso de los minutos, claro que el entretenimiento no cesa y que hay un par de momentos brillantes aguardando, pero aún así estamos muy lejos de Hitchcock; una vez más Vigalondo ha optado por el esquema de tres personajes principales ésta vez con un par de secundarios de poco calado que son más bien cómicos, por un lado Jill Goddard, la aparentemente caprichosa actriz que Sasha Grey interpreta correctamente, después Chord-Maskell, un villano al uso que si bien cumple de sobra no resulta sorprendente y por último el mencionado protagonista Nick, Elijah Wood en otro de sus papeles con los que ha conseguido desmarcarse de su rol como Frodo, en este caso gracias a su trabajo ya que el personaje no da mucho de si. En un punto concreto la acción entra en un estado más directo, comienzan las persecuciones, siempre con ese punto distintivo de la película que consigue desmarcarse del resto de cintas del género, lo malo es que en el último tercio que viene a continuación asistiremos a un espectáculo efectista bochornoso.

Si ya costaba creerse la mayoría de las cosas que iban ocurriendo anteriormente, en el último tercio ya no hay lugar para la lógica o el más mínimo sentido común, primero los clásicos errores del género, como que el villano pase de ser el más inteligente del mundo a cometer estupideces que dan vergüenza ajena, y después ese medio millar de incoherentes giros de guión enredados en a penas 10 minutos, uno no sabe si el guión de Vigalondo es una broma o en serio se piensa que un espectador se va a sorprender con esta chuminada artificiosa, algo que no me resultaría difícil de creer después de que el público quedará alucinado el año pasado con una película tan pésima como lo es Ahora me ves…, pero mi mayor incógnita es la de cómo una película que empieza con tal fuerza puede acabar auto-sepultándose, por jugar al exceso, por pasarse de lista y porque en esa parte del camino uno ya está hastiado de tanto ordenador, tanto hacker y tanta leche para que además le digan que tiene que creerse algo que tiene nula credibilidad, al final de todo éste thriller sí que estamos realmente lejos de Hitchcock.

Una propuesta diferente en los aspectos formales pero que no llama demasiado la atención en su fondo; personajes planos, argumento tonto y giros incoherentes vencen al buen ritmo, la estupenda dirección y el conjunto de buenas ideas técnicas y no que nos presenta el señor Vigalondo, el suspense y el entretenimiento son de los buenos pero el último tercio condena al recuerdo negativo a una película que sin ser notable supera el simple aprobado, si queréis un intento creativo de emular a Hitchcock en ésta era informatizada Open Windows supone un estreno recomendable, y aunque sé que el final es lo que más efecto causa en un espectador, debéis recordar que su primer tercio es magnífico.

Alejandro Arranz

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