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Old boy

Por Jon San José Beitia

El cine americano lleva años dando síntomas de debilidad en cuanto a nuevas ideas y retos, apostando por la explotación de remakes, secuelas y superhéroes, con el fin de llenar las arcas de la taquilla. Como ya ocurriera hace unos años con las películas de terror japonesas que gozaron de cierta notoriedad, ahora llega el turno a la saga de venganza iniciada por el coreano Park Chan-wook, trasladando lo que para muchos es una obra de culto, Old Boy. Tras el estreno de la película original, el éxito y repercusión mundial obtenidos se convertía en un proyecto viable e interesante para las grandes productoras de Hollywood. A lo largo de estos años se han ido sucediendo los nombres de reputados directores que deseaban llevar acabo el remake, incluso se llegó a mencionar al mismísimo Steven Spielberg, acabando finalmente en manos de Spike Lee.

A la hora de tomar las riendas de un proyecto tan personal, característico y conocido, resulta muy complicado y es inevitable caer en las comparaciones. Spike Lee se limita a trasladar una historia de venganzas, cruenta y perturbadora, a un ámbito más políticamente correcto y próximo al estilo visual occidental, alejándose de metáforas. Spike Lee es un director atrevido y de cierto prestigio reconocido, pero lo cierto es que pierde su sello de identidad y se deja llevar por un relato que se le hace demasiado grande.

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El fondo de la historia es básicamente el mismo, pero este remake, carece de la personalidad, energía y atrevimiento de la obra de Park Chan-wook, convirtiéndose en un calco sin color, ni emociones. En el reparto podemos encontrar a intérpretes de cierto renombre como Josh Brolin, Samuel L.Jackson y Sharito Cople, que aportan al relato ciertas dosis de calidad interpretativa, pero no muy convincente. Sin ir más lejos, Josh Brolin está sobreactuado en muchos momentos, Samuel L. Jackson se limita a hacer de sí mismo y Sharito Cople opta por pasearse por la película como si fuera el mismísimo Conde Drácula.

Para los que les gusten las curiosidades, decir que en la película participa una de las famosas gemelas Olsen, ya más crecidita y luciendo todo el esplendor de su anatomía.

El director cuida la imagen con un tratamiento elegante y sofisticado, donde se echa de menos mayor atrevimiento a la hora de mostrar sangre y violencia, ofreciendo un relato de dolor y venganzas, edulcorado e impersonal.

En términos generales, es un trabajo correcto, quizás demasiado políticamente correcto y queda a la sombra del Old Boy de Park Chan-wook.

Jon San José Beitia

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