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Oh capitán, mi capitán Phillips

Por Adrián Pena

Dejando a un lado las dos últimas partes de una brillante trilogía (Bourne), la guerra de Irak y tras mostrarnos un Domingo sangriento y un fatídico 11 de Septiembre, el británico Paul Greengrass vuelve a las pantallas de nuestros cines con una película inusual, Capitán Phillips, un film sobre piratas somalíes y cargueros secuestrados. Un tema de tanta actualidad y crudeza que bien merecía una película a la altura; y que mejor que un director experto en filmar a modo de pseudodocumental para mostrarnos la realidad que se vive en el cuerno de África. Un drama con alma de thriller y con un Tom Hanks que está de vuelta.

¡Por fin!, tras más de diez años, alguien logra darle a Tom Hanks un papel a su altura interpretativa, un papel a su medida y que tan olvidado teníamos desde Camino a la perdición o Atrápame si puedes. El nuevo film de Paul Greengrass no sólo logra eso, le pone en uno de los papeles más difíciles y duros a los que se ha tenido que enfrentar y el resultado es magnífico, probablemente entre sus tres mejores actuaciones. No sería de extrañar por tanto ver al bueno de Tom optar a una estatuilla en la próxima gala de los Oscar. Durante algo más de dos horas deja de ser Mr. Hanks para convertirse en el Capitán Phillips; su actuación transmite realismo desde el minuto uno, y consigue que el espectador sienta empatía con su personaje, sufriendo con el de manera progresiva.

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Greengrass apenas necesita de una cara conocida, dos muy buenas interpretaciones y una dirección tipo documental para darle de una gran veracidad a su film, al fin y al cabo su cometido es transmitirnos un hecho verídico de la manera más creíble posible y lo logra más que de sobra. Su movimiento de cámara y el uso de caras semidesconocidas dotan de una mayor credibilidad a una cinta, que probablemente no sería igual si entre los asaltantes estuviera Jaime Foxx o algún rostro Hollywoodiense, o si la tripulación estuviera plagada de estrellas del firmamento californiano. La inteligencia de Greengrass le aleja de esos recursos y nos regala una cinta hiperrealista para nuestros sentidos. Barkhad Abdi, uno de los piratas somalíes, también es participe en el éxito de la cinta, su debút no sólo es brillante, si no que parece un auténtico pirata africano, su cara desconocida y peculiar y su manera de actuar son dignas de nominación a Oscar a mejor actor secundario.

No sólamente hay que quedarse con el realismo característico de la cinta, la tensión es un factor muy importante. Sin el suspense la cosa se hubiera quedado en medias tintas insatisfactorias para crítica y público. Henry Jackman y su música ayudan a crear esa atmósfera; sus compases logran dejar tensos en cada momento que su melodía suena, tal vez la banda sonora sea la mejor acompañante del sufrimiento y desesperación de Hanks.

A babor o a estribor el barco de Greengrass coge rumbo hacia los Oscar en la que podría ser su segunda nominación como director, tras United 93, y la que podría suponer la enésima para el gran Tom Hanks. Probablemente Capitán Phillips no gane el Oscar a mejor película, pero seguramente estará entre las 9 más importantes con varias candidaturas (película, director, actor principal, secundario, guión adaptado, montaje…). Sin duda una de las sorpresas más agradables del año.

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