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Ocurrió cerca de su casa

Por Manuel G. Mata

La gran triunfadora del Festival de Sitges del año 1992 (tras hacerse con el galardón de mejor película y mejor actor), 20 años después de su estreno, sigue levantando pasiones y sorprendiendo a toda una legión de cinéfilos que buscan escapar de lo convencional y adentrarse en un cine tal vez no experimental, pero sí arriesgado e innovador. ¿C’est arrivé près de chez vous es una película arriesgada?: Sí. ¿Es una película alejada de los cánones convencionales?: También. ¿Es una película buena?: Sí… pero no, en mi opinión.

El argumento es más que interesante. Un grupo de reporteros nos muestra el día a día de un psicópata, de un asesino en serie, y nos enseñan todas las barbaridades que comete nuestro querido protagonista. Mientras “trabaja”, el asesino va contando anécdotas de su vida, nos deleita con un sin fin de opiniones sobre su ciudad, la vida, las personas, la situación que vive la sociedad y otros motivos que nos hacen sentir cierta empatía hacia él. Lo que hace está mal, matar a gente está mal, pero al dotar de cierta humanidad al protagonista, nuestra perspectiva varía. Somos espectadores malos, tan malos como todo el equipo que filma a Ben (Benoît Poelvoorde, un clásico del cine francés) y disfrutamos de sus atrocidades.

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Bien es cierto que hay que verla desde una perspectiva diferente para poder disfrutarla. Reina el humor negro y lo atroz, por lo que no debemos hacer juicios de valor si queremos ver algo diferente. Si desde el minuto uno nos tomamos en serio lo que vemos (es decir, si juzgamos lo que hace el actor belga), no encontraremos una motivación para disfrutar de la cinta.

Está rodada de una manera peculiar, en blanco y negro, y como falso documental. Las confesiones y las apariciones del equipo técnico son clave para que la película no decaiga y encaje, pero no todo es un camino de flores. De los noventa minutos que dura, se salva la primera hora, quizá un poco menos. A medida que avanza el metraje la trama se hace repetitiva, el ritmo decae estrepitosamente y, cuando quedan 20 minutos, estás deseando que llegue un desenlace tan inesperado como descafeinado.

Merece la pena verla porque está bien, innova y seduce, pero creo que le falta sustancia al final y le sobran minutos para ser una película notable.

A pesar del éxito que obtuvo a nivel internacional y de haberse convertido en una obra de culto, no se supo más de los directores: Rèmy Belvaux y André Bonzel.

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Comentarios

  1. Íñigo

    En la Wikipedia francesa ví que uno se suicidó en 2006 y otro sigue vivo. No la he terminado de ver, así que ya daré mi opinión.

  2. Íñigo

    Hoy la acabo de ver, y es una película genial. Y lo que tú dices, que no hay que tomárselo todo muy en serio. En Bélgica se han hecho muchas películas singulares y lo de “Ocurrió…” no es un caso único.

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