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Nymphomaniac: Volumen 1

Por Alejandro Arranz

-Radical, escandalosa, oscura pero también emocionante, inteligente y muy divertida.
-Bien dirigida, rodada, escrita e interpretada y, lo más importante, magistral en su conjunto.

Amado por muchos y odiado por muchos más. Así es uno de los cineastas más controvertidos y políticamente incorrectos de la actualidad, hablo del danés Lars von Trier, que vuelve este año con uno de sus proyectos que más ruido ha provocado, la parte final de la llamada “Trilogía de la Depresión”, continuación de Anticristo y Melancolía. Resumida de manera burda vendría a ser una película llena de sexo explícito de una duración aproximada de 5 horas y media que más tarde se vio obligado a dividir en dos volúmenes y que más tarde sufriría los males de la censura, quedándose reducida a dos partes de dos horas a excepción del Festival de Berlín, en donde se estrenará la versión sin censura. Pero la verdad es muy distinta, si se mira bien, hay mucho que ver dentro de este bosque más allá de la escenas de sexo, Von Trier cuenta una fascinante historia repleta de matices, de opiniones, de claroscuros, de personajes interesantes y diálogos fastuosos. Todo esto te hace replantearte hasta qué nivel ha sido censurada la película, pues la historia de Joe bien se merece 6 horas, más las otras tantas que puedas estar discutiendo sobre los múltiples temas que se tratan. Tanto si crees que está loco como que es un genio no deberías perderte la última película de Lars von Trier, la más provocativa del año.

La pantalla permanece en negro varios segundos mientras los espectadores comienzan a impacientarse, no pasa nada pues con el primer fotograma el director ya nos ha encandilado, y con el siguiente y el siguiente, así hasta que introduce el tema de Rammstein dejando al público algo extrañado. Así es Lars von Trier, dirige como quiere y no le importa lo que le llamen ni a quien le agrade su creación; pero es una sorpresa descubrir una de sus mejores películas de los últimos años, una mirada adulta y llena de buen humor sobre la liberación sexual que nunca resulta erótica ni sensual porque está rodada con una profunda seriedad que le hace imposible excitar aunque no le cueste nada ser provocativa.

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Sí, es la película más profunda, propia y arriesgada que el cineasta danés ha hecho últimamente; ha dirigido con todo su potencial y ha logrado algo nuevo que bien podría convertirse en película de culto con el tiempo. Me gusta mucho la manera de narrar de Von Trier, y en especial los perspicaces e irónicos diálogos que son una auténtica delicia; me la habían vendido de una manera un tanto extraña y no es para nada la película que me esperaba encontrar, es mejor.

Desde el comienzo de la conversación el director se las arregla para ofrecer cambios de tono, puntos de vista, referencias al arte, a la religión y todo tipo de detalles que le dan una enorme variedad al film y hacen que pase en un suspiro. El sexo se convierte en algo menos sensual que la propia charla entre los protagonistas, en la cual la película alcanza algunos de sus mejores momentos.

Tengo pocas pegas que ponerle al guión más allá de algunos personajes un poco planos o con una evolución un tanto radical y algo incomprensible que quizás estuvieran más desarrollados en el material censurado y algún que otro atajo que el director se decide a tomar. Quitando esos pocos personajes faltos de profundidad el resto son muy interesantes, sin ir más lejos dos polos tan opuestos como Joe y el misterioso personaje de Skarsgård u otros como el padre de Joe (Christian Slater) que ayudan a Von Trier a llevar a cabo sus relaciones más controvertidas entre el sexo y el mundo que nos rodea (la naturaleza, la pesca, la religión, etc).

Como siempre digo, la relación entre personaje y actor es uno de los aspectos más importantes y eso me redirige a lo más fascinante de este primer volumen, las interpretaciones; el reparto al completo está fantástico, desde la pequeña aunque intensa -y cómica- intervención de Uma Thurman hasta la matizada actuación de Stacy Martin, pero el que destaca es Skarsgård, él realiza un papelón que pone los pelos como escarpias.

Al final te quedas con ganas de más, con ganas de que pase un mes para conocer el final de la historia pero también queda una sensación de que te han arrancado demasiado metraje; la maldita censura no ha permitido que Von Trier estrene su versión completa que bien podría haber sido peor pero también más redonda y es que cuando pienso en Nymphomaniac a ritmo de Bach sólo me viene a la cabeza la novena sinfonía de Beethoven en La Naranja Mecánica y la censura que dicha película tuvo que soportar. El 24 de enero tengo otra cita con Lars von Trier y su Nymphomaniac: Volumen 2 y lo que sé, de momento, es que el cineasta danés ha realizado una apuesta muy arriesgada que hasta ahora ha resultado ser una película singular, insólita y magnífica.

Alejandro Arranz

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Comentarios

  1. Irene Pardo

    Sugerente pero en mi ciudad no se ha estrenado. Me habría encantado verla en Navidad pero tuve que ver la de Ben Stiller que no estuvo mal.

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