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Nunca es tarde, a pesar de ser sendos fracasados

Por Enrique Fernández Lópíz

La película Nunca es tarde para enamorarse cuenta la historia de un músico neoyorquino, Harvey Shine (Dustin Hoffman), un hombre ya maduro, sesentero, que no ha triunfado en su carrera musical, salvo para componer música publicitaria. Harvey pasa por una mala racha, tanto en el plano profesional, pues están a punto de despedirlo, como en el terreno personal. Es en este punto de su difícil existencia cuando viaja a Londres donde vive su ex mujer, vuelta a casar con otro hombre de buena posición social, y su hija. Esta querida hija se va a casar, y el viaje lo realiza para asistir a la boda. En ese viaje, por una cuestión azarosa, conoce a Kate (Emma Thompson), una mujer solterona, metida en los cincuenta, con una vida social y afectiva insubstancial. Desde los primeros intercambios, Harvey se siente atraído de forma casi inmediata por la vivacidad y la naturalidad de la mujer, y se establece entre ellos una relación que puede cambiar sus vidas apenadas y solitarias.

El director Joel Hopkins lo que hace con esta película es aplicar las prescripciones ya archisabidas y que suelen dar buen resultado, pero sin aportar nada nuevo. De manera que además de realizar el film según las fórmulas magistrales al uso, lo que sí hace es, obviamente, aprovechar el carisma y el encanto de dos grandes actores, él y ella, Hoffman y Thompson, con irregular fortuna. Y es que los actores, siendo importantes, no son todo en una película. El guión de Joel Hopkins relata una historia bastante pastelera, en la que pretende hacernos ver que el protagonista, a su edad, y la protagonista a la suya, se encuentran con el último tren para salvar su soledad y su vacía vida. Sin embargo, tal y como se desarrolla la trama, la cosa no parece tanto cuestión de edad, sino de inoperancia vital y actitud de fracaso de ambos personajes ante la vida. Entonces, al modo de dos individuos lastrados, logran encontrar apoyo uno en el otro y mantener el equilibrio, hombro con hombro. Es el famoso dicho de que la desgracia busca compañeros desgraciados. Por lo demás, el relato es predecible y empalagoso. La música de Dickon Hinchliffe es notable, acompaña bien el desarrollo del film y ayuda en ocasiones a expresar emociones a sus protagonistas; buena igual la fotografía de John de Borman. Buena elección de los exteriores, que ofrecen una interesante panorámica de Londres, como de los interiores, que hacen gala de un diseño muy atractivo.

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En cuanto a los intérpretes, yo creo que tanto Dustin Hoffman como Emma Thompson hacen de ellos mismos. O sea, no hay elaboración en su trabajo actoral sino más bien un poner sus rostros y expresiones de siempre que ya parecen tics, sobre todo en Hoffman, y ¡a tirar millas! Mejor están el resto de secundarios como Eileen Atkins y James Brolin (ex mujer y padrasto, estupendos), Kathi Baker, Richard Schiff, Liane Balaban, Tim Howard, Wendy Mae Brown, Bronagh Gallagher y Jeremy Sheffield, todos estupendos.

Curiosamente y para mi sorpresa, en su momento, en 2008, en los Globos de Oro, la película nominó a Dustin Hoffman y a Emma Thompson como mejores actor y actriz, en esta película.

La película, en fin, es sencillita, sin mayores pretensiones, se ve lo que va a ocurrir a la legua y resulta convencional y acaramelada, como que busca empatizar con el espectador. Pero creo que sólo logra hacerlo con los más desafortunados en el amor y la vida. De manera que estamos ante un drama que se desarrolla apoyado en tópicos como la pretendida naturalidad, algo de conflicto, alguna lágrima al aire y leves tientos de comedia. Y para que no falte de nada, hasta tiene escenas emotivas y melodramáticas, como el discurso en la boda de la hija.

El crítico Ebert dice algo de este film que me parece gracioso y vero cuando escribe: Una historia de amor tremendamente atractiva envuelta en una película que no se la merece. Ja ja! Genial. Efectivamente, con esos mimbres habría podido hacerse algo bueno, pero el drama es demasiado tenue y la mera presencia de Hoffman no logra levantar esta película de medio pelo.

Ahora bien ¿la recomiendo? Pues no. Ya he dicho que nuestro tiempo es limitado, y salvo que seas de corte llorón o te guste el pasteleo, yo no la recomiendo. Si lo eres y te gusta, y te gusta también el Hoffman de siempre y una Thompson a su lado, pues ve a verla. Al fin, gustos y preferencias, cada cual tiene los suyos.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=G2vqKHfZO0c.

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