Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Nueva moda en el crimen

Por Jon San José Beitia

Nueva moda en el crimen constituye todo un descubrimiento, un fabuloso relato de intriga y suspense apoyado en un, más que interesante, argumento en el que un ex-agente del espionaje debe deshacerse de cuatro componentes de la organización a la que perteneció.

La película tiene un comienzo intrigante al tiempo que magnético. Presenta a los diferentes personajes como piezas de un puzzle que va cobrando sentido a medida que avanza la trama.  El veterano y reconocido actor, James Coburn, encarna a un personaje frío, calculador y manipulador, que urde un sofisticado e ingenioso plan, donde cada uno de los personajes se convierte en una pieza indispensable. El director pone las fichas sobre la mesa y describe cuales serán los movimientos que va a realizar con cada una de ellas para la ejecución de una jugada maestra tras lo que sólo queda contemplar con la máxima atención el desarrollo de la misma.

Lo que, en un principio, podría restar misterio al conjunto del relato al explicar detalladamente cuales serán los pasos que deben seguir los diversos personajes, no sólo no le resta misterio, sino que lo potencia, despertando así la atención del espectador que vigila con recelo todo lo que sucede ante sus ojos.

nuevamodaenelcrimen2

El sólido y plausible argumento presenta y desarrolla un complejo crimen de una forma sencilla y fácil de comprender, lo que facilita el seguimiento del mismo, haciendo fácil lo difícil de una forma notable. Destaca el meticuloso e ingenioso código de llamadas que emplea el protagonista para llevar a cabo su ejecución.

La selección del reparto está a la altura del relato y cada uno de los diferentes personajes presenta claros aspectos diferenciadores del resto. James Coburn presenta el carisma y la fama de tipo duro que siempre le acompañó para convertirse en el director de orquesta, tomando con firmeza la batuta para manipular y controlar a los diferentes personajes a su antojo. Otro punto destacado de la película y que podría considerarse un personaje más, es la banda sonora, que le da el toque preciso de suspense y acción nerviosa que requiere la misma, encajando a la perfección. El director, como el propio personaje de James Coburn, cuida cada detalle y domina los tiempos del suspense, imprimiendo al relato un ritmo narrativo endiablado que no deja un instante para que el espectador baje la guardia.

Por último, sólo  me queda recomendar esta película y reivindicarla, como un gran thriller que pasó desapercibido en su tiempo, pero que sin duda, merece ser visto. No defrauda y esconde gratas sorpresas.

Jon San José Beitia

Escribe un comentario