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Nuestros demonios internos

Por Enrique Fernández Lópiz

Melanie es una joven moderna, rica, incluso snob, perteneciente a la rica sociedad de San Francisco. Casualmente conoce en una tienda de pájaros al abogado Mitch Brenner. Mitch sabe por la prensa de la vida tarambana de Melanie, y la trata con cierta indiferencia, a pesar de los intentos de ella por iniciar una conversación. La indiferencia de Mitch la enerva, ya que no está acostumbrada a que la traten de esa forma y con esa indolencia. De manera que encarga unos periquitos y se presenta en la casa de la madre de Mitch, en Bodega Bay. Coincidiendo con su llegada al lugar, se producen insospechados ataques salvajes de los pájaros a los ciudadanos del pequeño y tranquilo lugar. Conforme avanzan las horas, la situación se torna cada vez más trágica con docenas de miles de aves de todo tipo y plumaje prestas al ataque.

Alfred Hitchcock dijo en rueda de prensa al referirse a su película número 50, que estaba interpretada por pájaros, y algún ser humano. Y es la verdad, el gran maestro habló con boca de verdad pues los protagonistas de este film son verdaderamente los pájaros, y sobre todo el surrealista e inquietante comportamiento colectivo de los mismos, que contra todo pronóstico ni sustento científico ni de ningún tipo, se convierten de pronto en una nube de violentos voladores capaces de las más grandes atrocidades contra las personas.

La dirección de Hitchcok de este film creo que supera su cota de maestro para colocarlo en el lugar del Olimpo de los grandes directores de cine. Además de su genialidad, cuenta con un excepcional guión de Evan Hunter, adaptación de un relato de la famosa escritora británica Daphne Du Maurier, especialista en relatos de suspense, intriga y terror británica (famosa por novelas como Rebeca, 1938; o Mi Prima Raquel, ambas llevadas al cine); y en este caso, la obra elegida por Hitchcock es The Birds, incluida en una obra más amplia titulada The Birds and Other Stories de 1952. La música de Bernard Herrmann es fabulosa, así como la fotografía de Robert Burks.

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Qué decir del reparto, en él sobresalen (además de los pájaros), dos figuras, la de la gran actriz Tippi Hedren que sabe hacer un rol memorable; y el de Rod Taylor, que viene a ser el joven valiente y atractivo capaz de exorcizar los peores augurios (https://www.youtube.com/watch?v=K6sFnJkIelc). Les acompañan con trabajos igualmente geniales Jessica Tandy, Suzanne Pleshette, Veronica Cartwright, Ethle Griffies, Charles McGraw, Doreen Lang, Ruth McDevitt, Joe Mantell y como siempre, el propio Hitchcock.

Entre premios y nominaciones en 1963 este film cuenta: Nominada al Oscar: Mejores efectos visuales. Globos de Oro: Mejor nueva actriz (Tippi Hedren). Poca cosa, digo yo para ser, como es hoy, una película de culto, un verdadero icono.

Si recordamos, Tippi Hedren, según comienza la película, cruza la bahía en un bote cuando sucede algo inquietante. El tiempo cinematográfico se detiene y pasa a coincidir con el tiempo real. El sonido de la lancha parece excepcional, aparece la angustia, y el pájaro en ese preciso instante ataca por vez primera. Desde ese momento hasta el final, la única respuesta al comportamiento de los pájaros es la que le espeta una señora a la protagonista en un Bar: la culpa es la llegada de Tippi Hedren al pueblo.

O sea, los pájaros actúan con un terrible orden y una perfecta lógica, pero esta lógica resulta en extremo abstracta para formularla, salvo la peregrina razón de la presencia de Tippi Hedren.

Lo que sucede es asombroso y a la vez terrible. Me recuerda al cuadro de Van Gogh El trigal con pájaros, aves oscuras asomando en el horizonte como anunciando oscuros presagios. Y es justo este carácter ineluctable de los procesos, que nosotros asimilamos siempre al reino animal, lo que nos aterroriza. Son los demonios internos que pueden aparecer en una comunidad, en una familia, en uno mismo, los propios demonios internos a los cuales siempre queremos buscar un fundamento moral o una justificación racional.

Y en la película la embestida de las gaviotas y los cuervos es imparable, llegando a atravesar las barreras de lo soportable. Este asedio, este ataque irracional alcanza su culminacióncuando la consecuencia es la muerte. La muerte de una pobre y buena maestra. Una muerte gratuita, sin razón ni sentido..

Entonces nos damos cuenta, o yo me doy cuenta, que hay una especie de terrorismo psicológico que se hace difícil de soportar. Hasta que Tippi se vaya y vuelva a su lugar, y sin embargo seguimos sin entender.

Tal vez los pájaros son una señal, un elemento oculto en nuestra mente que se activa, o mejor que Hitchcock lo activa para ponernos en contacto con angustias muy primitivas, insoportables, situaciones que ya, abandonando las plumas, son parte de nuestra psique que aflora para avisarnos que atacan, para que nos preguntemos por qué atacan.

Una cinta maravillosa, un film surrealista y psicológico, una obra arrebatadora y una de las narraciones más complejas de la cinematografía. Película revulsiva del considerado uno de los cineastas más perversos de la historia.

Puedes ver el tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=zZEKL_mHaas.

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