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Novelas en el Everest

Por Javier Fernández López

Yo no soy cineasta, porque no hago cine. Soy cinéfilo, porque amo el cine. Por lo cual, no me atrevería en la mayoría de las ocasiones a dar lecciones a profesionales, pero es que hay ciertas ocasiones en las que es más que evidente el error de un producto, de una película. De título Everest, sí, pero lo cierto es que más allá de la dificultad que supone llegar a la cima, no he visto en ningún momento el sacrificio humano de ninguno de los protagonistas, de los veinte protagonistas. Ahí reside el gran problema que cualquier guionista de mínimo talento resolvería en una tarde. A no ser que quiera hacer una serie especial de diez capítulos, que habría estado muchísimo mejor que esto, cómo pueden ponerse tantos personajes principales en una misma cinta. Podrían decirse que son muchos secundarios, pero es que resulta hasta confuso distinguirlos en muchas ocasiones y son muchos los que muestran un trasfondo durante el viaje, algo que irónicamente es un desastre, porque no te acabas enterando de nada y no sabes qué ha sido lo importante de esta película. Se genera un desinterés por la imagen, que por cierto, el director no tiene talento alguno. A estas alturas, nunca mejor dicho, hay que saber dónde poner la cámara.

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Y lo impresionante es el reparto, donde aparecen nombres como Jason Clarke, Josh Brolin, Jake Gyllenhaal, Elizabeth Debicki, Keira Knightley, Sam Worthington,… pero ninguno destaca en nada. Esto sucede porque, da la sensación, se han ceñido a la historia tal y como sucedió, y aquí va otra lección: no se puede narrar en la gran pantalla lo que ocurrió en la vida real de la misma forma. Ya lo vimos en Big Fish, toda gran historia merece ser adornada. Y si esto fue lo que sucedió aquel año en la cima del Everest, pues perdonen la frialdad, pero narrado así no es que importe demasiado, no sucedió gran cosa que uno no se espere cuando decide emprender esa subida.

No hay emoción por ningún lado, no hay belleza en la imagen ni épica en los que deberían ser los grandes momentos. Como documental Everest sería un sobresaliente, por supuesto, pero como película no cumple con ningún requisito cinematográfico, ni en el plano musical ni en efectos técnicos. No sorprende. En definitiva, no recomendaría este producto en ningún caso.

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