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Noé, inaguantable

Por Enrique Fernández Lópiz

Empecemos con un poco de documentación. Noé fue en la Biblia, junto con su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet y sus esposas, uno de los ocho supervivientes del gran diluvio enviado por Dios para destruir a los descendientes violentos de Adán y Eva, o sea de Caín (lo cual que ya estudiábamos en mi época en Historia Sagrada en el Bachillerato y los de mi edad lo conocemos desde los doce años). Y tomando fuentes como el Tanaj y la Biblia, Dios le dio instrucciones a Noé para que construyera un arca grande hecha de madera que sirviera para albergar a él y a su prole, así como a todas las especies de animales, durante el susodicho diluvio. Noé es también considerado por las religiones abrahámicas como el padre de la humanidad a través de los descendientes de sus tres hijos.

Aunque este es el relato más conocido en Occidente, existen otras antiguas narraciones anteriores a la bíblica con historias de diluvios, como la mitología mesopotámica: Gilgamesh, antiguo rey sumerio, se encuentra con Utnapishtim, una persona que sobrevive al diluvio. Noé sería una especie de Utnapishtim. Además, hay relatos similares de un gran diluvio en las creencias de los antiguos sumerios (el mito de Ziusudra encontrado en su versión más antigua en una tablilla hallada en Nippur), chinos y babilonios. Como sucede con el relato de Gilgamesh, es posible que ambas historias narren un hecho común real. La similitud entre estos relatos demuestra que los judíos conocían el mito de Utnapishtim o de Ziusudra cuando escribieron la Biblia.

Noé es pues un personaje no sólo propio de la mitología judeo-cristiana, pero tiene su Historia y su libro. Sin embargo, con esta película, Hollywood se ha empeñado en colocarlo en un mundo tipo ciencia ficción, en un mundo asolado y parámico con paisajes desasosegantes y escenas igualmente angustiosas. En la película aparece al principio un Noé, tipo ciudadano apacible, que lo único que desea es vivir plácidamente con su exigua familia, cuando lo que en esos entonces debía llevarse era la tribu, y por ahí empiezo en cuanto a errores crasos de carácter histórico-antropológicos, etc. Y además Noé and family se parecen un matrimonio y a una familia actual convencional, con señora amante a quien Noé besa apasionadamente en la boca (boquita de piñón: ¿es que se besaban en aquellos entonces así?), con hijos amantísimos, y ya no hablemos de los atuendos con pantalones ceñidos y chaquetas entalladas que parecen sacadas de un desfile de modelos de Dolce y Gabbana: ¡pero de qué estamos hablando! Bueno, sigamos: entonces Noé recibe la misión divina de construir el Arca para poner a resguardo la creación ante un inminente diluvio, pero Noé, a quien la tradición de las escrituras Dios encomienda reproducirse con su familia y repoblar la tierra tras acabar con los malvados hijos de Caín, pues dice que no, que lo que a él le inspira la “cosa” es que ellos no tengan descendencia y que en él acabe la estirpe humana para siempre jamás; y de pronto pasa a ser un furibundo vengador. Y a todo esto, huestes y más huestes de los maléficos hijos de Caín atacan en tropel al pobre Noé, lo que entre otras deja al hijo sin novia, pues que no hay más mujeres; y además, aparece Matusalén, que realmente no sé qué hace allí comiendo bayas y haciendo fértil a la yerma hija adoptiva de Noé, que menos mal que recupera la capacidad de procreación; y para colmo y remate de los remates, para ayudar a Noé en todo (construir el Arca, protegerlo contra los malvados hombres que pueblan la tierra, etc.), ¡NADA MENOS! que una cohorte de supuestos ángeles petrificados que hacen las veces de robots o transformers tipo ciencia ficción, para deleite de la enorme muchachada que en la sala había.

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El director Darren Aronofsky construyó un insonrrible guión suyo y de Ari Handel, lo construyó como no sé quién le dio a entender, introdujo una música ad hoc de Clint Mansell y, eso sí, contrató una buena fotografía de parte de Matthew Libatique que baila al son de esta supuestamente apocalíptica historia.

En cuanto a las interpretaciones, nada tendría que decir de Russell Crowe (Noé) o Anthony Hopkins (Matusalén), solo que a ellos les pagan por ponerse allí y decir y hacer lo que les dicen, etc., y lo hacen dignamente, de no ser porque la obra no vale nada (haciendo la salvedad de que en los ojos de Russell Crowe parecen condensarse más tormentas que el propio diluvio, cuando creo que todos tenemos una imagen apacible de Noé); y un Ray Winstone, directo pariente de la estirpe de Caín, que hace lo imposible, con gran esfuerzo, para impregnar de crueldad el escenario beatífico de los primos lejanos de Adán. Pero sí tengo que protestar es sobre todo por dos interpretaciones sobreactuadas y bastante mediocres, tales las de Jennifer Connelly y Emma Watson. El resto de regular para abajo. O sea, que tampoco brilla en reparto esta película, desde mi modo de ver.

Y lo que quiero decir bien alto es que es una de las películas más insufribles que he visto en los últimos años, un tostón que no le deseo a nadie, y además, para hacerlo aún peor, de una duración extrema (¡138 minutos!), que hizo que me dolieran la cabeza y las posaderas conjuntamente. Sinceramente no creo que esta película merezca muchas más consideraciones, pero no me quiero callar aún, por sentirme indignado frente a tamaña afrenta al cine y más concretamente a las superproducciones, pues como ya he dicho otras veces, el cine, mal que nos pese, es una industria, no es como cuando alguien pinta un cuadro o escribe una novela: se necesitan ingentes cantidades de dinero para hacerlo, más en pelis como esta; pues bien, dinero tirado al fango (¡y ojalá me equivoque, pues no le deseo mal a nadie!; y quién sabe si incluso hay gente a la que le guste este paquete de film).

Sigo, pues, y ya acabo. Es una película sin orden ni concierto, carente del mínimo rigor en todo sentido, donde la versión del mito del Arca de Darren Aronofsky es alucinante en el peor sentido del término; incluso se puede pensar que este hombre tiene un trauma infantil con esta historia. En la peli, Noé puede ser un blockbuster‘ plan superhéroe; una reflexión mediocre sobre el mal; un poemita sobre la creación; una protesta ecologista; un simple melodrama; una película de miedo; puede parecer una película de dibujos pero con señores y señoras reales; y también puede ser un plato incomible. La verdad, yo me inclino por esto último.

No creo errar si digo que una versión de Noé no necesita de tanto artificio, de tanta exageración y exabrupto visual, pues Noé es más bien una historia bonita: el arca, los animalitos, el aliento divino; es decir, Noé es una historia que reclama más sosiego, más serenidad y calma; incluso una brizna de meditación y abstracción. Como apunta Luis Martínez: “… el verdadero desastre es el resultado directo de emparejar especies que no se corresponden. La idea de empaquetar en el envoltorio de una película de estudio de consumo desordenado en Semana Santa (amén de nuevo) una reflexión acerada sobre el sentido de todo esto que navega perdido entre la sorpresa y el desamparo; el estupor y el caos; la ingenuidad y el desorden. Y así cada momento de profundidad (que los hay) apenas tarda un segundo en verse interrumpido por un escalofrío más cerca del susto que del miedo; del ridículo que de lo sublime.”

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    ¡Soberbia crítica! Que no se merece en absoluto esta “Mediocridad en estado puro” de film.
    Esta crítica supone demasiado premio para una película tan absurda y eso que, no te has cortado un pelo Enrique en lo que se refiere a definirla como se merece “Un bodrio”
    Muy interesantes aportes acerca de otras narraciones y textos de diferentes culturas históricas ¡Genial compañero!

    Noé es una prueba innegable de que hay dinero al que se le da bastante mal uso, aparte de que un gran Director y un gran Reparto no tienen porque suponer una garantía de éxito si la historia y el texto no están en su sitio.
    Darren Aronofsky le debe una bien grande al Cine.

    ¡Enhorabuena por tu crítica Enrique, genial como siempre!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Gracias amigo, me animas mucho, y yo no es que te anime a ti, sino que ya querría verte rodando escenas en alguna peli, pero de las buenas, no como el bodriazo de Noé. Por cierto no he podido encontrar tu crítica de Jungla de cristal, supongo que estará por salir. Un abrazo Ávalos!

  3. Miguel Ávalos

    http://www.ojocritico.com/criticas/jungla-de-cristal-1/

    Aquí la tienes compañero! Espero que la disfrutes!
    Un abrazo!

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