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Noé

Por Jon San José Beitia

Darren Aronofsky, presenta su particular versión del relato bíblico del arca de Noé, apoyándose en un reparto espectacular, plagado de intérpretes de renombre y prestigio, acompañados por unos grandilocuentes efectos especiales para generar todo un espectáculo visual que sirven para relatar la historia que todo el mundo conoce.

El hecho de que se trate de un relato bíblico mundialmente conocido, hace que reste interés el relato y que lo único que logre resultar atractivo recaiga en la peculiar versión que ha presentado Aronofsky, con unos efectos especiales de última generación.

El personal e interesante director, deja atrás su pasado de cine independiente, con interesantes películas a sus espaldas como Pi, Fe en el caos, Réquiem por un sueño, y Cisne negro, por mencionar algunas, cayendo en la trampa de las grandes superproducciones, dejándose llevar por el entusiasmo y olvidando como contar y hacer creíble una historia.

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La película cuenta con unos espectaculares efectos especiales que sirven como herramienta perfecta para trasladar la peculiar visión del director, de su personal catástrofe épica, por la que se ve arrastrado a las profundidades del cataclismo personal, presentando un mundo más próximo al visto en El señor de los anillos, con la aparición de gigantes de roca.

En la actualidad, son muchas las producciones que se dejan llevar por el entusiasmo y la capacidad de poder generar cualquier tipo de secuencia con los efectos especiales, olvidando que poder hacerlo, no significa que esté justificado hacerlo, cayendo en el abuso del empleo de efectos generados por ordenador que tampoco llegan a ser satisfactorios en su totalidad.

Su particular presentación bíblica será una blasfemia para los creyentes, plagada de situaciones alejadas de la realidad y para los no creyentes seguirá siendo la misma historia de fantasía de siempre. Cuenta con un reparto apabullante, plagado de intérpretes de renombre, cuya calidad interpretativa queda desaprovechada, por la poca fuerza y atractivo que ofrecen sus personajes, junto con el argumento de la película. Destaca la labor y la presencia de intérpretes de la talla de Russel Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson y Anthony Hopkins, que intentan sacar a flote una película que desde su concepción inicial hace aguas. La banda sonora, sigue la tónica de los efectos especiales y también se deja llevar por la grandilocuencia del relato, pero llega a encajar en lo que se espera de un relato épico de catástrofes. Los dilemas y cuestiones personales que azotan la conciencia de los personajes se resuelven de una forma simplista, carente de verdadera emoción y en ningún momento llega al espectador, algo verdaderamente sorprendente en un director que ha firmado el argumento de películas que sabían ahondar en la profundidad de los personajes, un auténtico despropósito.

Noé de Darren Aronofsky, se convierte en su particular Titanic, ya que ofrece un relato que hace agua por todas partes y que se convertirá en el foco de todo un diluvio de críticas negativas, puesto que no hay por donde salvarla.

Jon San José Beitia

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