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Noche de miedo 2

Por Jon San José Beitia

Atención nos encontramos ante un remake de una secuela de Noche de miedo 2, vamos que la película reúne un amplio número de puntos en contra para resultar prometedora.

Noche de miedo fue una película que reunía terror y parodia a partes iguales, la nueva versión protagonizada por Colin Farrel, no ensucio en exceso el toque original de aquella, pero esta segunda parte de ese producto, presenta ya, las deficiencias de un producto destinado al consumo directo en televisión.

La calidad visual resulta pobre, el esquema del relato, resulta torpe y apenas se aprecian toques o guiños cómicos relacionados con el mundo de los vampiros.

Las interpretaciones dejan mucho que desear y ya en la secuencia inicial, hace temer lo peor.

Abusa del empleo de cámara en mano, con fogonazos de luz chispeantes, que hace que parezca que estamos en plena discoteca, entre ruido y movimientos bruscos de cámara.

Los efectos especiales no son nada del otro mundo y en el apartado de maquillaje, podemos decir que tropieza en muchos aspectos.

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Sin ir mas lejos y apenas dedicando tiempo a observar errores o gazapos, en una de las escenas uno de los personajes sufre heridas en el lado derecho de su rostro y en escenas posteriores, lleva la cicatriz en el otro lado de la cara.

Un fallo mayúsculo, que denota el poco cuidado y dedicación que se ha otorgado a la realización de la película.

No logra resultar novedosa, ni toca con acierto ninguno de los puntos que se le presuponen, dejando el humor para otra ocasión y el terror, para contadas secuencias.

La historia flojea en muchos puntos, se precipita a la hora de presentar a los vampiros y en términos generales, se queda muy pobre y limitada en su desarrollo.

Surgen personajes de la nada, sin previo aviso, como si el o los guionistas se hubieran metido en un charco del que no sabían como salir y terminan por recurrir a la aparición milagrosa de un héroe inesperado.

Digo el o los guionistas, porque al completar su visionado, deja la sensación de que han sido varias las manos que se han encargado de dar cuerpo al argumento, haciendo que quede desmembrado, ante la falta de cohesión del mismo.

Película para el consumo de los incondicionales del cine de terror edulcorado y con pocas pretensiones, para ver en una tarde lluviosa.

Jon San José Beitia

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