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NO

Por Asdrúbal Guerra

NO es una película de Pablo Larraín,director y guionista de cine chileno que se basó en la obra teatral de Antonio Skármeta, llamada El Plebiscito. El actor principal es Gael García Bernal, pero también aparecen Alfredo Castro, Luis Gnecco y Antonia Zegers entre otros actores secundarios. Se trata de un drama de aproximadamente 116 minutos que tiene como escenario de la acción el último año de la dictadura del general Augusto Pinochet.

La trama de la película es complicada debido a su fondo político. Un ejecutivo de publicidad, René Saavedra (Gael García Bernal), regresa a Chile tras años de exilio en México y acaba diseñando la campaña del NO para el plebiscito convocado por Pinochet en 1988. Un plebiscito en el que consultaba al pueblo, mediante su voto, si quería la continuación del régimen militar en el que se encontraba el país tras quince años de dictadura; o si, por el contrario, lo que deseaba era el paso a la democracia.

-¿Sabe por qué está usted paranoico Guzmán? Porque tiene metidos en la oficina a comunistas homosexuales.

El intento de que gane en las urnas la opción del NO frente al SÍ, que se da de antemano por ganador -ya había ganado anteriormente un plebiscito en 1980 para realizar un cambio en la Constitución- será el hilo conductor de la película. La hazaña de motivar un cambio hacia la democracia mediante técnicas comerciales con slogans, imágenes simpáticas y juegos audiovisuales va a ser difícil porque el protagonista, René Saavedra, debe atenerse a las sensibilidades políticas de las  víctimas que apoyan su campaña, quienes creen que no se puede vender la democracia de manera tan cínica, que tampoco la van a conseguir ya que el plebiscito seguramente esté amañado, y que lo que hay que hacer entonces es aprovechar esta oportunidad televisiva para denunciar públicamente los miles de torturados, desaparecidos y fusilados que ha dejado el régimen.

Por esto, el resultado de la franja publicitaria de la que disponen será una simbiosis entre la “bonita” democraciafutura (que casi nadie cree conseguir,salvo el publicista) y la denuncia de quince años de dictadura ante la observación internacional. Factor, este último, la observación internacional del plebiscito, que les deparará gratas sorpresas.

Podría decirse que este largometraje, NO, es un paso medio entre la película y el documento historiográfico, un ejercicio en el que se intenta analizar neutralmente, mediante el uso de los medios de comunicación y el lenguaje publicitario en la política, un acontecimiento de gran importancia en la historia moderna chilena como es el plebiscito de 1988. Por ello, antes de ver este largometraje sería conveniente haber revisado algún que otro libro de historia contemporánea, para situarnos un poco en el contexto.

-Los gringos están con nosotros, financiaron el Golpe.
-No, están con nosotros.

Este análisis se enmarca en uno de los periodos de mayor tensión política de la historia de Chile. El 4 de noviembre de 1970, Salvador Allende, que creía en la revolución democrática, fue elegido presidente del país con el partido socialista, llevando a cabo numerosas reformas de calado que se vieron solapadas, tristemente, por una crisis económica mundial. Aprovechando esta inestabilidad, Augusto Pinochet, que por entonces era el Jefe de las Fuerzas Armadas en quien Allende había puesto su confianza, da un Golpe de Estado con la ayuda de la CIA y acaba de acorralar al por entonces presidente en el Palacio de la Moneda, donde se suicida. Tras este hecho, se produce -como dijimos antes- más de una década de dictadura que deja aproximadamente 34.000 torturados, 300.000 exiliados, 2.100 ejecutados, 4.000 desaparecidos y el 40% de la población bajo el nivel de pobreza según estimaciones de la película. Eso, más una clara tensión entre la izquierda y derecha política del país.

A lo largo del film será interesante ver la opinión del NO, pero también de la gente del SÍ al diseñar ambos bandos sus campañas. En el caso de la gente del Gobierno, lo que intentan vender es el progreso que ha dado Pinochet a Chile, y precisamente en una de las reuniones, uno de los asesores que está en la mesa redonda donde discuten, al plantear delante de todos por qué sabe que ellos van ganar, hace una de las mejores descripciones del capitalismo (y porqué gusta tanto) que he visto en una película:

-Un sistema en el que cualquiera puede ser rico. Ojo, “cualquiera”, no “todos”. Un sistema no puede caer cuando todos quieren ser ese cualquiera.

NO es una cinta en la que se refleja perfectamente cómo, tras una experiencia traumática dictatorial -muy parecida a la española en algunos aspectos- la sociedad queda fuertemente dividida en dos, de manera irreconciliable, como una herida abierta que cuesta cerrar. Aún se sigue considerando no sólo en Chile, sino también en Venezuela y otros países del sur, que todo el que sea de izquierdas no es un socialista o un ecologista, sino directamente un COMUNISTA; y que una persona de derechas tiene que ser forzosamente un FASCISTA sumiso del capital estadounidense. Y es precisamente sobre los clichés negativos de uno u otro bando sobre los que se atacarán en la franja de quince minutos que disponen ambos bandos, los del NO y los de SÍ, durante su espacio televisivo.

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Ahora bien, el Gobierno nunca podrá luchar contra un concepto interesante que expone René Saavedra en su franja publicitaria: la alegría, la felicidad democrática, conceptos abstractos que llegan y esperanzan a la gente (la esperanza es lo último que se pierde). Los que apuestan por el SÍ expondrán una falsa recuperación económica, un mayor desarrollo tecnológico del país y otros indicadores del “progreso”, una palabra de significado ciertamente ambiguo, muy peligrosa y que casi nadie entiende.

Pero bueno, la película está para verla, así que sólo recalcaré algunas cosas que llamaron mi atención, sobre todo en cuanto al personaje central. Al ser un publicista, tiene un carácter más bien cínico ante la realidad. Durante toda la película no expresa casi signos de felicidad o tristeza, sino que se mantiene sereno y se intuye una preocupación en su cabeza, lo cual no quiere decir que no esté comprometido. Sí lo está, pero de otro modo. Durante toda la película, y cada vez que va a presentar la campaña de un producto, utiliza la misma frase:

-Bueno, antes que nada quería mencionarles que lo que van a ver a continuación está enmarcado dentro del actual contexto social. Nosotros creemos que el país está preparado para una comunicación de esta naturaleza… Seamos honestos, hoy Chile piensa en su futuro.

Da igual que lo que vaya a anunciar sea una bebida, un microondas o la democracia. Siempre utilizará la misma introducción. Y lo hace por una razón simple: es perfecta. Con esta frase se vende futuro y él es consciente, intuye que van a conseguir llegar a una democracia, por eso la vente como un producto, y como producto que es se muestra escéptico. Un producto es un producto, nada más. Aunque evidentemente mejora lo presente. Además, con respecto al preparar la campaña del NO a Pinochet (Pin8 para los amigos), hace una bonita metáfora con un microondas que vende al principio de la película. La campaña se debe hacer en tan sólo 27 días, a toda velocidad, aun modo exprés.

Otro punto interesante de la película, a parte del clima político tenso en que todo se envuelve, con constantes amenazas a los opositores del Gobierno, es la escena en que René Saavedra (personaje en el que confluyen dos hombres que realmente existieron y que participaron en la campaña) se levanta en medio de la noche, monta un trenecito eléctrico de su hijo y se pone a jugar con él. El pequeño se levanta al oír el ruido y le pregunta al padre por qué lo ha armado y éste le responde que se vaya a dormir. Entonces, en el silencio de la madrugada, el publicista se tiende en el suelo, boca arriba, y da la impresión de que su cabeza está sobre las vías por las que va a pasar el trenecito que ha montado. Finalmente pasa, pero por detrás. Daba la impresión óptica de que su cabeza estaba encima y no un poco por delante.

-Tienes tu casa, tu hijo, tu coche. Todo tranquilo… ¿Cómo va el chiquito?

Para mí esta escena significa el peso de la conciencia. El protagonista es publicista y, obviamente, sabe con qué juega. René tiene la vida resuelta, vino de un exilio y ahora, pese a que su mujer no vive con él por problemas que desconocemos, tiene un buen sueldo, mantiene a su hijo y hasta ha contratado a una mujer de limpieza en una bonita zona residencial. Entonces, ¿por qué juega con trenes eléctricos, con la democracia en un régimen dictatorial si él está relativamente bien? Porque sabe que en el fondo, y aunque se juegue la cabeza, este miedo que viven hay que afrontarlo y en una sociedad moderna la dictadura tendrá que caer por su propio peso y se muestra como un fantasma, un tren en la noche.

Luego, el final de la película es evidente para el que conozca un poquito la historia. De hecho, hay un guiño en la película cuando un barrendero del estudio de publicidad silba de fondo la melodía de “Chile, la alegría ya viene”. Lo interesante del film es el contexto y la manera en que todo está tratado. Un público curtido puede extraer muchas reflexiones de ély para alguien que estudie ciencias de la comunicación debería ser necesario verlo.

Si nos referimos a los aspectos técnicos, la fotografía está tratada con cámaras antiguas, de los años ochenta, lo cual llega a ser desagradable, pero hace que el contraste con la franja publicitaria de la época (muestran la que realmente era) no resulte evidente. Muchas escenas están rodadas en exteriores, en algunas apenas se oyen los diálogos y la luz entra en la lente de la cámara cegando casi al espectador.

En cuanto a las actuaciones, todos están bastante correctos. Especialmente Bernal y Antonia Zegers. Leí en algún foro cinéfilo que la historia de amor entre René Saavedra y su ex pareja en la película no tenía mucho sentido, así como la competencia profesional/política que éste tenía con su jefe en el trabajo, pero si no existiesen estas historias seguramente esto dejaría de ser una película para ser un documental y todo pasaría a otro plano. Gael García Bernal, como siempre, está inmejorable, aunque lo prefiero en otros papeles. Maneja bien los silencios, los momentos reflexivos, algún leve gesto, lo que requiere su papel. También hace un cameo Patricio Aylwin (presidente de Chile entre 1990-1994).

-No me gusta, no. No me gusta, no.
No lo quiero no, no.

Resumiendo, la película me parece un buen ejercicio de memoria histórica llevado a cabo desde la neutralidad gracias a los dos puntos de vista que ofrece la política, los dos bandos en el mundo comercial. Pablo Larraín hace un gran trabajo con unos grandes actores, con una fotografía vieja que nos lleva como voyeurs al pasado para sacar nuestras propias conclusiones y, lo más difícil, lo hace siendo hijo de Hernán Larraín (senador y expresidente de UDI) y de Magdalena Matte (exministra de Vivienda y Urbanismo en el gobierno de Sebastián Piñera), es decir, de una familia de derechas. Las reflexiones que extraje del film están todas en relación con la dictadura que sufrió España hace relativamente poco históricamente hablando. Durante toda la película establecí constantes analogías, y aunque nuestro ejemplo fue mucho más duradero y genocida -no vamos a comparar ahora crueldades- creo conveniente analizar métodos pacíficos como el que se expone en esta cinta para intentar vencer a un régimen militar. Visionar la película NO recuerda lo vivido y nos da una enseñanza sobre los medios de comunicación y el poder del uso del lenguaje verbal y audiovisual. A la par, nos alerta del juego sucio: la manipulación en los medios y el uso de descalificativos para desvirtuar al contrario, tan de moda en la actualidad. René Saavedra en la trama de la película (y Larraín en la dirección de ésta) haoptado por otra técnica, la de salirse del marco, apostar por el futuro y hacer un buen trabajo.

Por su objetividad, por la falta de pretensiones, por la contextualización y la originalidad de la trama, le pondría la nota de 8.5 sobre 10. No es de extrañar que haya sido nominada a la mejor película de habla no inglesa en la gala de los Oscar de 2012 y que haya recibido el premio del Festival de la Habana a la mejor película.

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Comentarios

  1. Elpenedorado

    Me alegro mucho tío, sigue así!

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