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No puedes huir del Babadook

Por Javier Fernández López

Animado por un artículo donde se ponían de ejemplo varias películas de terror, en el cual se decía que Expediente Warren era una mala película del género por su exceso de jumpscares, una de las cintas recomendadas era Babadook, una película australiana del 2014 dirigida y escrita por Jennifer Kent. No es que estuviese en desacuerdo con el artículo en lo referente al número de jumscares del film de James Wan. Entiéndase el término al que se refería como el efecto de una escena donde se crea un silencio para luego elevar el volumen de la música junto al apoyo de una sucesión de imagen rápida, lo que viene a ser un repullo de toda la vida. En mi caso siempre he sido consciente de ello, pero a diferencia de otras películas del género, creo que Wan dio una nueva forma al jumscare, de modo que el recurso alcanzaba un nivel más elevado, diferente a lo cotidiano.

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Después de ver Babadook, sigo considerando a Expediente Warren mejor película, una de las grandes del género, pero no me ha decepcionado leer el artículo pues he descubierto otra buena película de terror, que sigue un patrón parecido, moviéndose por el terreno del terror psicológico, pero utilizando menos convencionalismos. Esto provoca, a su vez, que la película resulte más extraña, más “rara”, pero tiene gancho, y lo tiene gracias a la genialidad estética, el uso que se hace del miedo en la película para dar forma al punto fuerte de la película. A esto se suman las interpretaciones de Essie Davis, que aunque no logramos situarla del todo durante la película, el papel de madre hundida lo maneja a las mil maravillas. Pero el aplauso habría que dárselo a Noah Wiseman, que en su papel de hijo aterrorizado llevará al espectador a hacerse preguntas, a odiarlo y al mismo tiempo querer entenderlo, incluso a sentir lástima por él y querer defenderlo. La ambivalencia del personaje es el punto fuerte, pues así logramos entender a su vez a la madre.

¿Qué ha faltado? Que se jugase un poco más con ese elemento terrorífico. Un poco más de lo mismo no habría estado mal en la película, porque la idea es muy buena, el concepto se introduce muy bien en la película y funciona, pero llegas a pedir más. Igualmente el final de la cinta, el desenlace, no termina de convencer o no queda demasiado claro, quizá porque se quiera incitar a que el espectador reflexione sobre lo acontecido.

En resumen, una buena recomendación si se quiere pasar algo de miedo, con escenas de gran calibre para el género y con unas interpretaciones logradas, algo que suele ser difícil de ver en el cine de terror en estos tiempos. Sin duda, vean Babadook asolas y en la oscuridad, donde las peores pesadillas se hacen realidad.

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