Image Image Image Image Image Image Image Image Image

No hay que denigrar el cine

Por Enrique Fernández Lópiz

Air force one (El avión del presidente) dirigida por Wolfrang Petersen, quien se conduce por un libreto escrito por Andrew Marlowe, guión tópico, previsible y bastante fuera de realidad. Tiene una buena música de Jerry Goldsmith y correcta fotografía de Michael Ballhaus.

Lo más llamativo es el reparto, con Harrison Ford como cabeza de cartel, un papel tipo Indiana Jones pero en Presidente de los EE.UU. que Ford interpreta como es su costumbre. Y le secundan actrices y actores profesionales como Gary Oldman, Glenn Close, William H. Macy, Dean Stocwell, Paul Guilfovle, Jürgen Prochnow, Wendy Creeson y Xander Berkeley entre otros; todos bien.

En el film, el mismísimo Presidente de los EE.UU., James Marshall (Harrison Ford) viaja de regreso de Rusia en el avión presidencial, un Boing 747, el conocido Air Force One (avión del Presidente). Pero hete aquí que un grupo de hombres armados, gente criminal y sanguinaria se introducen en el avión apoderándose de él, a la vez que toman a la hija, la esposa y a su equipo como rehenes. En tanto, el presidente no aparece por ningún sitio. Cuando lo hace, los hechos se precipitan de forma inverosímil.

En 1997 sería nominada a dos Oscar al mejor montaje y sonido.

El gran problema de esta película es el guión, un guión muy cortito, absolutamente falto de imaginación, de planteamiento pobre y que apenas logra conseguir una tensión que resulta a todas luces insuficiente, quedando toda la historia como algo ramplón, sin fuelle, frente a un desenlace tan estúpido como previsibles. Del hollywoodiense final es mejor no hablar por su total falta de credibilidad y su fantástica terminación, en el peor sentido del término. Fue al parecer el carisma de Harrison Ford lo que salvó a esta película de una debacle en la taquilla; incluso accedió al terreno Oscar: ¡increíble!

airforceone2

Ahora diré lo que me sale del cuerpo tras haberla visto hace solo unos días en TV. El quid de esta película estriba en tomártela a chufla. Y es que la historia no puede ser más tonta ni más fastidiosa e insufrible. Por empezar, el Presidente de los EE.UU. tras una jornada agotadora monta en su maravilloso Air Force One supuestamente libre de malas influencias, y cuando accede a su interior es como si hubiera entrado en el salón de su casa: afable con los amiguetes, amante de su solícita señora y de su babosilla hija adolescente que obviamente le admira, y hace sus carantoñas y gasta sus chistecillos tras el estrés del día quién sabe si ordenando algún bombardeo en Irak o enviando mensajitos de wasap a la buenaza de su Vicepresidenta en la Casa Blanca.

Pero hete aquí que se han infiltrado unos malísimos sicarios estalinistas que pretenden que suelten de una cárcel moscovita a su líder, un general del antiguo ejército rojo de la ex URSS. A todo esto, el Presi ha desaparecido del escenario por los pelos, lo cual que los malísimos sólo pueden retener a la familia y a los colaboradores del presi plan rehenes. Supuestamente el Presidente es enviado en una capsula especial de escape para que no lo rapten los esbirros.

Pero no, el Presi sigue en el Air Force One, oculto y la espera de actuar, pues el Presi fue un héroe de Vietnam o algo así y se maneja plan acción como un ranger; y es entonces cuando en un duelo en el aire y a lo Indiana Jones propiamente, el Presi se va cargando a todos los malos, liberando a la familia, haciéndose con los mandos del avión y finalmente y para delirio del espectador, tras la masacre de Harrison, todos los supervivientes son trasladados con unas cuerdas y a modo de funanbulistas heroicos a otros avión más seguro, lo cual que todos quedan salvados por la heroica proeza del Presi, mientras el Air Force One paga el pato estrellándose en el océano.

Amigos que leéis esto. Yo lo único que digo es que hay que ser más serios. No se puede denigrar o escarnecer el cine. El cine es un arte. Un señor o señora no puede pintar un monigote y colgarlo en un museo, sería un insulto para cualquier pinacoteca. Pues igual. Si los señores Wolfrang Petersen o Andrew Marlowe no tenían nada que decir, nada mejor que hacer, pongamos que no estaban inspirados para ser benévolos, se tendrían que haber quedado en su casa durmiendo la mona hasta que les venga alguna idea a sus pobres cerebros. Y Harrisond Ford, bueno, de él no diré nada porque a un actor le dicen lo que hay, lo hace, le pagan y entonces es un mandado. Aunque también podría elegir mejor sus papeles, que ya tiene caché y dinero suficiente para hacerlo.

Conclusión. Si alguna vez ven esta peli por algún canal de TV, cambien aunque sea para ver el tiempo que hace. Saldrán ganando.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario