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No es tan fácil

Por Enrique Fernández Lópiz

Película dirigida de modo convencional tirando bajo por Nancy Meyers, con un guión de comedieta de segunda de la propia Nancy, música igualmente mediocre de Hans Zimmer y Heitor Pereira, y fotografía que se puede salvar de John Toll.

El reparto es bastante bueno para lo poco que da de sí. Una Meryl Streep con sonrisa bobalicona y perdida en la pantalla, Alec Baldwin que no se halla, mediocre y poco creíble, y apenas una imagen difuminada de un desapercibido Steve Martin; todos ellos maduretes y que debían elegir mejor sus películas-guiones e incluso papeles; y no digo nada de la ya la mítica Streep.

La película va de Jane (Meryl Streep), madre divorciada de tres hijos ya mayores, propietaria de un restaurante-pastelería y que a pesar su divorcio de años, mantiene una buena relación con su ex marido Jake (Alec Baldwin), buen rollete que llega a mayores cuando Jake, cansado de su actual joven esposa, decide hacer un raro intento de volver con Jane, que se convierte así en su amante y especie de tabla de salvación. Y para liar más la cosa de los rolletes malos-buenos, aunque más malos que buenos, aparece en escena el arquitecto que le va a remodelar el restaurante a Jane, Adam (Steve Martin), quien también se siente interesado por la buena señora, pero que más parece el divino impaciente que otra cosa.

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La Streep, ya madura, ya en tratamiento de años con psicoterapeuta que pasea perro, ya libre de resentimientos y reproches para con su ex-marido, de pronto redescubre la pasión con él y se enrolla sin más, sin pensarlo más allá de muchas copas encima. Y el buen señor tan contento, pues como que ha atisbado el camino para quitarse de encima a la exigente joven que tiene por esposa y que le obliga a ir una y otra vez a una clínica de reproducción asistida para tener otro hijo: ¡a su edad! O sea, comedia simple que subraya las dudas de la divorciada Streep convertida en amante de su exmarido Baldwin, que es de nuevo infiel pero con su actual y joven mujer, y todo ello adobado con un empalagoso repertorio de parte de la Streep de risitas tontorronas pero supuestamente encantadoras. E incluso algunos dicen que es un canto a la sexualidad en los mayores. Puede ser, pero el canto tiene muchas salidas de tono e incluso “gallos”.

Como digo, hombres y mujer de más de cincuenta con el sexo a cuestas, sin sustancia, peli predecible, simplona y ramplona, actores al borde de lo nefasto –sobre todo la Streep-, intento fallido de comicidad, pues las posibilidades cómicas se reducen a un par de secuencias. Algunos diálogos, adjudicados a Alec Baldwin, tienen maldita la gracia, al igual que algunos gestos de Steve Martin, el tercero en discordia. En suma: petardazo.

Hay una crítica de ‘No es tan fácil’ dónde se la compara a un mueble de Ikea: el material no es muy bueno y el diseño no pasará a la historia, pero una vez montado y colocado, funciona”. Me provocó una risita; solo que a mí, no me gustan nada los muebles de Ikea, y menos gracia aún me haría tener que montarlos, lo cual que nunca he hecho pues jamás me he comprado un mueble de Ikea. O sea, que ni por estas puedo salvar la película.

Yo, que llevo una temporadita de gracia viendo pelis más buenas que malas, ésta la he aguantado a duras penas; 122 minutos que habrían podido quedar en 90 y un film que sobra en el panorama de la cinematografía, es decir, que si no existiese no se habría perdido nada. Amén.

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