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No es país para incautos

Por Adrián Pena

El afamado director Ridley Scott y el reconocidísimo escritor Cormac McCarthy se unen para aunar fuerzas, y lo hacen con un excelentísimo reparto, probablemente el mejor del año a la espera de American Hustle.

El dúo de veteranos nos presenta El consejero, algo así como un no es país para incautos, donde un abogado de cierto prestigio se adentra en el negocio de la droga por una mera cuestión de simple avaricia. Claramente desde los primeros compases del film nos damos cuenta que en esta ocasión el director de Alien o Gladiator no viene sólo, se nota en todo momento la presencia del escritor de No es país para viejos, guionista de excepción para este film y productor a su vez. Y se nota por la manera en la que se ha llevado el guión a la gran pantalla, diálogos densos, violencia y crudeza y con la estampa del desolador y árido paisaje de la línea fronteriza que une los Estados Unidos de América con México.

Junto a los dos curtidos y experimentados padres de esta cinta se nos presenta a cinco cartas de la misma baraja, es decir, Michael Fassbender, Javier Bardem, Cameron Diaz, Brad Pitt y Penélope Cruz. Cinco ases de primera línea que se ven implicados en el mismo mundo, quieran o no. Fassbender es el rey de diamantes de esta baraja, el abogado (sin nombre, así le llaman todos durante el film), un hombre con ansias y ambición de subir su nivel medio alto en la clase social y crecer económicamente por la vía del negocio de las drogas, para él una manera rápida de ver engordar su bolsillo. Un mundo, totalmente desconocido para él, al que quiere acceder sin mancharse las manos. ¡Error!, nuestro principal personaje ni siquiera se para a reflexionar un minuto sobre el turbio negocio en el que se va adentrar, desconoce que dar un primer paso en ese mundo oculto para él puede cambiarle la vida de manera irreversible.

Javier Bardem, interpreta a Reiner, el socio del abogado. Podríamos decir que es el Joker de tréboles, un bufón extravagante y estrafalario que se cree el rey del mundo, pero que no es más que un simple peón en todo este juego. La seguridad con la que habla no es más que una simple fachada de un hombre inseguro, pero con las mismas ansias que su socio.

Brad Pitt, es más de lo mismo, otro bufón que se cree rey de este juego, un tipo capaz de dar consejos también, pero algo más conocedor del mundillo de las drogas.

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Cameron Diaz  es la exótica y fría femme fatale de la cinta, Malkina, la pareja de Reiner, la encarnación del mal en envoltorio de mujer, la reina del averno, una mantis religiosa capaz de comerse a su pareja por subir en la escala social. En definitiva, la más lista de todo el juego.

En el lado opuesto de la balanza encontraríamos a la otra reina, la de corazones, o mejor dicho la que ocupa el corazón del abogado, Penélope Cruz. Su personaje encarna todo lo opuesto a Malkina, la candidez y la inocencia, algo no muy habitual en el mundo en el que sin quererlo se ha adentrado.

La trama es bien sencilla, como ya decía antes, un abogado se adentra en el negocio de la droga cerca de la frontera mexicana y pretende hacer dinero sin mancharse las manos. Hasta que, por cosas del destino, todo se tuerce, todo eso que veía tan bonito se jode y se convierte en una gran cagada; y hasta ahí puedo decir, si quieren saber más al respecto averígüenlo en la sala de cine.

En cuanto al film, podríamos decir que estamos ante una película más literaria que entretenida. La definición correcta sería un drama vestido de thriller. O lo que es lo mismo, muchas líneas de diálogo que terminan convirtiendo una película que parecía que iba a venir movidita en una película algo más pausada. Ridley Scott pone la pausa en beneficio del trabajo de McCarthy, y es apaleado por la crítica y gran parte del público. Entonces se preguntarán: ¿Es una mala película? Claramente, no. Cierto es que en el espesor del diálogo se echen en falta algo más de adrenalina y acción. Pero no estamos ante unos diálogos tan aburridos y filosóficos como se dicen. Al espectador no se le exige un mínimo de intelecto para enterarse de lo que ha pasado. El problema es que se ha tachado de pretencioso al proyecto, y claramente lo es; reunir a Scott, McCarthy y ese grupo de actores no es para hacer una mala película, sino más bien para todo lo contrario. Y la película es buena, no tanto como se esperaba, pero buena. Claro está que con un poco más de tino se podía haber convertido en una obra maestra. Aún así, y a pesar de la crítica negativa, El consejero nos deja escenas muy buenas, como el orgasmo de Cameron Diaz delante de Bardem en un Ferrari o dos de las mejores muertes del año.

Otros detalles técnicos muy acertados, además de la buena dirección del señor Scott, son la excelente fotografía y la música.

En cuanto al plano actoral destaca por encima del resto un nombre, el de Cameron Diaz. Creí que nunca llegaría el día que esta actriz me sorprendería, y al fin llegó. Borda su papel de manera sensacional y al igual que pasó con DiCaprio en Django desencadenado vuelvo a decir, ¡que vuelva a ser villana ya! Tras ella destacan Javier Bardem, excelente e imprescindible como secundario y Michael Fassbender que sigue en ascenso en su meteórica carrera en su segunda colaboración con Scott. Penélope Cruz y Brad Pitt cumplen con su trabajo en papeles de menor exigencia. En cuanto al resto de secundarios encontramos nombres como los de Bruno Ganz, John Leguizamo o Rosie Perez, que trascendentes o no en sus papeles, apenas aparecen en pantalla.

La conclusión es que si van a verla al cine vayan con pretensiones bajas y con la mente despejada, la disfrutarán. No es ni Traffic ni No es país para viejos, pero no es una mala película. Sus firmantes son Ridley Scott y Cormac McCarthy, recuérdenlo.

Comentarios

  1. Nacho

    Totalmente de acuerdo con la crítica. No es tan mala como dicen. También destaco el papel de Cameron Diaz y las dos mejores muertes cinematográficas del año, brutales!

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