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Nightcrawler

Por Jon San José Beitia

Notable e interesantísimo relato que pone de manifiesto el poder del mundo televisivo y el afán por ir un paso más allá en el mundo de la noticia. Todo un negocio que bordea los límites de la legalidad y que está protagonizado por un soberbio Jake Gyllenhaal.

Tras ser testigo de un accidente, Lou Bloom (Jake Gyllenhaal), un apasionado joven que no consigue encontrar trabajo, descubre el mundo del periodismo criminalista en la peligrosa ciudad de Los Ángeles. Este es el inicio de un relato fascinante, donde el director nos introduce en el lado más oscuro y siniestro del periodismo televisivo, donde todo vale para subir las audiencias.

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El personaje principal interpretado por Gyllenhaal, logra crear un mundo de la nada a partir de su entusiasmo por el nuevo trabajo que ha encontrado (grabar reportajes criminalistas para la televisión). La interpretación que ofrece Gyllenhaal resulta endiabladamente magnética y logra que su personaje despierte la fascinación y el terror en el espectador. Un personaje unido a su cámara empeñado en ser el primero en llegar al núcleo de la noticia y de grabar cada instante. Una extraña pasión morbosa que alimenta las audiencias de la televisión, con unos reportajes criminalistas que llegan a bordear la línea de la legalidad.

El director logra captar la atención del espectador y mantenerla, presentando con nitidez la creación y desarrollo del mundo que genera el personaje protagonista a su paso. La película logra plasmar un mundo de intereses: frío y terrorífico. La televisión y el poder de la información llega a ser terrible pensar que tiene cierta verdad en lo que cuenta. Un retrato espeluznante del mundo de la información y la televisión, donde todo vale para mantener y elevar las audiencias.

Una película altamente recomendable que no tiene desperdicio, en la que hay espacio para el suspense, la tensión y las emociones fuertes acompañadas de sorpresas impactantes.

Jon San José Beitia

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