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Negocios sucios. Liverpool, Liiiverpoool

Por Miguel Ávalos

En el género relacionado con mafias, drogas, tratos, dinero etc. hay películas que tratan de mostrar dicha temática de una manera muy artística y profunda. Por lo general suelen apoyarse en los años de máximo apogeo de las mafias, Al Capone, Mickey Cohen y compañía. La saga de El Padrino, Camino a la Perdición o Muerte entre las Flores son tres de los mejores ejemplos de la historia del cine.

Sin embargo, existe otra clase de películas. Aquellas que abordan dichos temas de una manera más light, ni tan profunda ni tan dramática, carentes de ese ambiente oscuro que se respira en las obras maestras anteriormente nombradas. Películas que optan por la acción y por un ritmo dinámico.

Uno de los aspectos más importantes de esta clase de filmes es que siempre basan sus argumentos en la época moderna, ya que si se te ocurre mostrar un producto así en una época como los años 20, te arriesgas a ser crucificado por 11 de cada 10 críticos. Amén de que si la acción va a ser muy llamativa, la época actual es bastante más recomendable para estas películas. Operación Swordfish y Misión Imposible 2 pueden ser dos muy buenos ejemplos.

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Otro aspecto, quizás incluso tan importante como el anterior, es la comedia. Estas películas no suelen apuntar, ni mucho menos, tan alto como aquellas que profundizan sobre las mafias, las deudas y demás y, por tanto, corren el riesgo de que el público las destierre de la mente a paso ligero. En una situación así la comedia es fundamental, puesto que es el género que logra salvarlas e incluso hace que algunas sean reconocidas como productos de entretenimiento muy recomendables.

Cuatro de las películas que quizás hayan logrado tener ese reconocimiento sean Snatch. Cerdos y Diamantes, Layer Cake, RED o RocknRolla. Al igual que la película que ocupa este artículo. The 51 State, traducida en España como Negocios Sucios y también llamada Fórmula 51.

Rodada en 2001 y protagonizada por Samuel L. Jackson, Robert Carlyle, Emily Mortimer, Meat Loaf y Rhys Ifans, Negocios Sucios es el vivo ejemplo de una película sin profundidad ninguna, una película nada artística con argumento simple que, en mi opinión, ha logrado quedar en buen lugar dentro de su patio, precisamente por los grandes recursos cómicos que tiene. Hasta tal punto que incluso puede dar la impresión de que la película busca reírse de sí misma y de esta clase de películas que nos ofrecen un argumento similar, pero que buscan más seriedad, lo cual si no hay un trabajo muy destacado puede resultar fatal. Negocios Sucios, gracias a sus ganchos cómicos y a su buen ritmo, logra evitar la caída dignamente.

Elmo McElroy (Samuel L. Jackson) es un doctorado en Químicas con matrícula que ha sido pescado fumando Marihuana y no puede ejercer su profesión. 30 años más tarde idea una nueva droga mucho más efectiva que cualquiera que se halle en el mercado, el PDS 51. Elmo ha estado trabajando mucho tiempo para un mafioso americano llamado El Lagarto (Meat Loaf), sin embargo, en el momento de finalizar con su droga milagrosa, se descubre que lo ha traicionado y se ha pasado al bando de otro mafioso, Leopold Durant (Ricky Tomlinson) de Liverpool, que tiene como mano derecha a Felix DeSouza (Robert Carlyle). El Lagarto manda a Dakota (Emily Mortimer), su asesina número 1, tras Elmo. Liverpool pasa de urbanización pacífica a zona de guerra en un tiempo récord.

Negocios Sucios es una de esas películas candidatas a ser la alternativa a una tarde en la que no haya nada que hacer, o en una de esas tardes en la que quedes con tu grupo de colegas y veas una peli con la que puedas partirte de risa en compañía. Su alta dosis de comedia puede invitar gratamente a ello. Si bien es cierto que Samuel L. Jackson es el protagonista de la historia y que tiene sus escenas cómicas, también es verdad que no tiene el papel más lucido. Ese papel recae en Robert Carlyle que encarna con total acierto a ese anti yanqui  fanático del Liverpool ansioso por conseguir entradas para el gran partido frente al Manchester United y que, gracias a él, la película es tan cachonda. Otro personaje que también contribuye a esta causa es el de Rhys Ifans dando vida a Iki un mafioso la mar de tarado, también fanático del Liverpool, con un papel importante en la trama. Lo mismo vale para Meat Loaf como El Lagarto, menuda mala leche. Otro dúo interesante es el que forman Sean Pertwee y Michael Starke, encarnando respectivamente a un poli corrupto y a un poli inocentorro. No digamos nada sobre el tronchante grupo de skinhead drogatas, toda una burla de lo más interesante hacia esa panda de tarados. Incluso una más que correcta Emily Mortimer llega a tener algún punto cómico.

En definitiva si quieres pasar un rato tronchante al frente del televisor, no lo dudes, Negocios Sucios es tu opción, ya sea a solas o bien acompañado. Eso sí, no olvides la bufanda y la camiseta del conjunto Red.

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Comentarios

  1. Cinepata

    La ví no hace demasiado en la tele y reconozco que me enganchó lo suficiente como para que me quedara despierto viéndola a pesar de la hora. No sé, quizás me llamara la atención la extraña mezcla de Samuel L. Jackson y Robert Carlyle.

  2. Miguel Ávalos

    Saludos, la verdad es que son claramente lo mejor de la peli, junto con Rhys Ifans. La combinación de estos dos Actorazos y lo tarados que están sus personajes aportan mogollón de ganchos cómicos, sobretodo por parte de Robert Carlyle.

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