Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Neeson, como Sansón, cargando con las puertas del film

Por Enrique Fernández Lópiz

En la película Caminando entre tumbas, Matt Scudder (Liam Neeson) es un antiguo detective del Departamento de Policía de Nueva York, un alcohólico en recuperación perseguido por los remordimientos, con muchas cuestiones pendientes y la  voz de su cabeza, la culpa interior que nunca calla. Trabaja como detective privado, aunque carece de licencia, y accede sin muchas ganas a trabajar para un traficante de droga a fin de capturar a los hombres que secuestraron y mataron cruelmente a su esposa. Pero descubre que esos hombres han cometido en otras ocasiones este tipo de crímenes. Matt ve lo que la policía no puede ver, y camina por los lugares que más temen. Operando al margen de la ley para localizar a los atroces criminales, Scudder deambula entre las sombras por un filo delgado que lo puede convertir a él mismo en un monstruo. Pero recorrerá las calles de Nueva York para detener a los asesinos antes de que vuelvan a matar con la saña y crueldad con que lo hacen.

Scott Frank hace un thriller de medianía con esta película que, no obstante, llama la atención por ser original visualmente y por el suspense clásico que exhibe, con un final apoteósico y con un clímax de acción e intriga que aunque flaquea en general, tiene momentos álgidos.

Es el segundo largometraje del experimentado guionista y amante del cine negro Frank Scott; se trata de una adaptación de la novela A walk among the tombstone de 1992, del afamado escritor de novela negra nacido en Buffalo (N.Y.), Lawrence Block, un guión bien engarzado, con algunos matices y diálogos bien trazados que reflejan los bajos fondos neoyorquinos y giros buenos en el libreto que le dan emoción a la historia, aunque la verdad, es un guión cuasi espontáneo, con varias historias paralelas que se van desarrollando en el transcurso de la película, que a veces hacen agua; “digno thriller con aliento de serie B en la era del blockbuster hiperbólico” (Ocaña).

caminandoentrelastumbas2

Acompaña bien la música de Carlos Rafael Rivera, música acertada en todo momento y precisa para acentuar cada secuencia de emoción; además, aumenta la tensión de ese extraño paisaje urbano y humano del film. Tiene una fotografía de de Mihai Malaimare Jr. oscura, de granulado duro y tufo a amargura, que viene al caso.

Esta película está sostenida en gran medida por el carisma y la presencia de un gran Liam Neeson que  acapara todo protagonismo y sabe y puede como nadie echarse a las espaldas una película mediocre, y levantarla cual Sansón portó a hombros las puertas de la ciudad fillistea de Gaza. Neeson es un actor de carácter que logra dar empaque y mayor profundidad de la esperada a un personaje del que habría podido esperarse menos de no ser por él. El resto de actores están bien y acompañan el film con corrección y profesionalidad, así: Dan Stevens, Marina Squerciati, Sebastian Roché, Boyd Holbrook, Stephanie Andujar, David Harbour, Briana Marin, Toshico Onizawa, Purva Bedi, Maurice Compte, Patrick McDade, Luciano Acuna Jr., Hans Marrero y Laura Birn.

Como dice Ocaña: “En el cine negro siempre fue más importante el cómo que el qué, la atmósfera que la trama, la desesperanza que la verosimilitud, el retrato de personajes que la acción”. Y la verdad, hay mucho de eso en este film. Recrea un ambiente sórdido que te sume en una intranquilidad que es el gran valor de esta película; tiene su punto escalofriante, sólido, agudo y finalmente resulta “un mediocre pulp de la vieja escuela” (Barker), e incluso un “pulp inteligente” (Dargis). El caso es que el ambiente está servido. Además, hay niños que tienen un papel importante en la película; la inocencia de los niños actúa aumentando la sordidez del triste mundo que refleja la cinta.

Es una película que se puede ver para pasar el rato. Podríamos decir que está lo suficientemente bien realizada como para no ser descartada, pero que peca de cierta simpleza, es semipredecible y mientras la visionas desearías un interés que a veces ni llega ni se sostiene; o sea, en ocasiones le falta la emoción y la profundidad deseables.

Lo que nadie va a negar es que Liam Neeson es el actor principal de la obra y de nuevo en el papel de justiciero en el que parece encontrarse a gusto y en el que está, como siempre, genial. Así pues, el mayor mérito lo posee él, que es un auténtico estandarte, escudo y protección de un posible fracaso con escaso sabor si otro hubiera sido el protagonista. Y eso es lo que hay.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=3TS-BKqEc5M.

Escribe un comentario