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My soul arise in heaven, Lord for to year when Jordan roll

Por Manuel G. Mata

Narrativamente la esclavitud ha sido un tema con mucho filón en el cine, pues los conflictos internos que surgen entre las relaciones “amo-esclavo” despiertan en el espectador unos sentimientos de odio, pena, impotencia y desesperación que suelen dejar un amargo pero especial sabor de boca cuando la pantalla se apaga; 12 años de esclavitud es, probablemente, la mejor película de esclavitud filmada en los últimos años.

El visionario Steve McQueen, tras la exitosa Shame y la desconocida pero brutal Hunger (ambas protagonizadas por Fassbender), nos deleita con un espectáculo visual que a más de uno le dejará un pellizco en el estómago que le durará días. 12 años de esclavitud es una cinta dura, pero es una cinta que merece ser vista.

Durante poco más de dos horas asistimos a una lucha sin precedentes, la de Salomon Northup, un afroamericano libre que es engañado, secuestrado y vendido como esclavo a pesar de ser un hombre libre y que luchará contra todas las adversidades posibles por hacerse justicia y poder volver a casa. Lo que Salomon no sabe, y lo que no sabemos nosotros, es que el camino de vuelta a casa está lleno de trampas, odio, frustración, injusticias y, sobre todo, latigazos; el espectador es testigo de una atrocidad narrada con una visceralidad tremenda, visceralidad de la que disfrutamos en cada escena, ya que pese a estar viendo una historia extraordinaria (y no en el buen sentido) también estamos viendo una película extraordinaria.

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No me gusta hablar de las interpretaciones cuando veo una cinta doblada, pues no considero que esté haciendo justicia a la interpretación real, pero lo de Michael Fassbender es otro rollo. Pocas veces había visto expresar tanto odio y crueldad con un simple movimiento de ojos; el actor alemán se merienda la pantalla cada vez que aparece en escena, sus gritos se cuelan en las entrañas y azotan el alma como si de un latigazo se tratase y esa locura gana fuerza y credibilidad cuando el duelo interpretativo lo protagoniza con Chiwetel Ejiofor, que alcanza el súmmum de la interpretación en su carrera gracias a esta película (el Oscar es suyo casi al 100 por 100). El equipo artístico está más que correcto, aunque bien es cierto que la importancia del reparto es muy desigual, pues todo el peso de la cinta recae sobre las interpretaciones de los dos mencionados y de la excelente y correcta debutante Lupita Nyong’o.

Técnicamente tampoco se le puede derrochar nada, pues posee una bonita y oscura fotografía, en la que la cámara se mueve con mezquinad, siendo testigo de unas atrocidades terribles; el realizador no abusa como en anteriores trabajos de eternos planos secuencias mágicos, sólo que esta vez los que aparecen dejan la piel de gallina. El director, en su línea, no abusa de uso de la música, aunque nos regala una escena que debería ser estudiada en todas las escuelas de interpretación, aquella en la que Salomon canta juntos al resto de esclavos la canción Roll Jordan; me atrevo a decir que es la mejor escena de la historia del cine en la que se ha expresado tanto con apenas 15 palabras. Salomon clama al cielo mientras canta con rabia, sus dientes chirrían y sus ojos se llenan de ira y miran hacia la nubes en busca de una respuesta que no encuentra, en busca de una justicia que no llega, las palmas de las manos chocan entre sí buscando liberar el odio que les corroe por dentro en un canto de fe, un canto de esperanza, esperanza que parece que se desvanece a medida que avanza en tiempo.

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Esa escena es sólo un pequeño ejemplo, pues el realizador británico nos deleita con otras totalmente estremecedoras y otras cargadas de auténtico terror (la conversación de Fassbender y nuestro protagonista a la luz de un candil fuera de la cabaña es otra pasada).

Es ejercicio cinematográfico duro, pero de muy buen gusto. Merece la pena verla, a ser posible en versión original.

Comentarios

  1. Maria

    Hola Manuel,

    Gracias por tu crítica.
    Desde los créditos del final de la peli que estoy cantando Roll Jordan Roll. Y ha hace más de una semana. Buscando la letra en internet me he encontrado con tu texto. Una película magistral.

    Feliz año nuevo!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Manuel, racias por tu elogio a mi crítica de Lost in translation; a mí las tuyas me gustan mucho y las veo muy bien documentadas y perspicaces. Yo, aunque soy nuevo en esta afición, tengo otras también en ojocrítico. Enhorabuena y saludos. Enrique Fdez. Lópiz

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