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Mud

Por Alejandro Arranz

-Preciosa, tanto si te atrapa con su hipnótica fotografía, como con su bella historia sobre la familia, la amistad y el amor o incluso con sus brillantes interpretaciones. Mud es un diamante en bruto.
-No hay mejor manera de acabar la temporada de verano que con la mejor película de toda la temporada, sí, esta es.

El director y guionista Jeff Nichols vuelve a la gran pantalla tras la majestuosa Take Shelter y esta vez deja de contar con Michael Shannon como protagonista (que tan sólo sale unos minutos) para darle una oportunidad a Matthew McConaughey (Magic Mike); y nos trae una prodigiosa mezcla de géneros que va desde thriller mafioso hasta historia de amor imposible pasando por la denuncia social. Todo esto con una hermosa fábula sobre la infancia, la inocencia perdida, la amistad y el amor, Mud es una auténtica maravilla que te agarra y te zarandea, prácticamente un clásico moderno.

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El film comienza con la presentación de los dos jóvenes protagonistas, interpretados por Tye Sherindan y Jacob Lofland, a lo largo de los extensos paisajes del Mississippi buscan un barco atascado en un árbol; sin saber que toda su vida cambiará cuando descubran que en ese barco vive un extraño hombre con el que pronto entablarán amistad. El director Jeff Nichols se convierte aquí en un Mark Twain moderno para narrar su fascinador relato sobre los problemas de hacerse mayor, y lo hace con pulso maestro y un minucioso cuidado de los detalles que engrandecen aún más todas las virtudes de Mud.

Nichols se muestra eficaz a la hora de filmar la naturaleza, con ella también nos dirige a la infancia en plena madurez hacia la edad adulta; el director de fotografía vuelve a ser Adam Stones (al igual que en los dos anteriores trabajos de Nichols), que hace un gran trabajo y logra transmitir ternura y dureza al mismo tiempo; es una película muy personal, en su interior hay algo oscuro y mágico.

No sólo los paisajes dotan a la película de vida, sino que todo se muestra natural, prácticamente se puede respirar el mismo aire que los protagonistas y destaca la frescura de las interpretaciones, sensacionales desde McConaughey, que brinda la mejor interpretación de su carrera, hasta el último de los secundarios.

Puede que a cierta gente la película se le haga larga, no tanto por sus 130 minutos como por su ritmo, que mientras algunos calificarán de lento, otros lo harán de elegante y calmado, casi como el curso de un río, una de las metáforas más potentes que trae consigo Mud sobre la vida, un río tan calmado como los personajes del guión, todos fascinantes y reforzados por las audaces actuaciones del reparto.

Nichols da una clase maestra de cine y demuestra que nos es Malick, ni tampoco lo necesita; crea una película totalmente suya que nos muestra hermosura y crudeza a cada escena y con cada significado oculto, su guión aunque áspero es magistral y transmite rabia, amor, bondad, soledad; lo más perfectamente imperfecto de Mud, es que la propia película respira.

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