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Moonrise kingdom

Por Víctor Lozano

Con esta nueva película en su llamativa filmografía, Wes Anderson se coloca como uno de los directores americanos independientes más talentosos de los últimos años gracias al tinte que mete sus historias escritas junto a Roman Coppola, el hijo de Francis Ford, de una estética artificial que no se encuentra en el panorama cinematográfico actual, aunque también hay cineastas como Michel Gondry (¡Olvídate de mí!) y Spike Jonze (Donde viven los monstruos) que también narran las imaginaciones más surrealistas del ser humano. La sinopsis de Moonrise Kingdom parece sacada de un cuento, pero con aires indies y vintage: narra la historia de Sam (Jared Gildman) y Suzy (Kara Hayward), dos jóvenes adolescentes que se conocen durante un breve periodo de tiempo y ambos deciden huir hacia una ensenada aislada en la isla dónde viven para escapar de la realidad distópica y aburrida que tienen a diario.

Anderson y Coppola han acertado bien en el desarrollo de los personajes: Sam es un boy scout marginal e inadaptado que sueña con tener grandes aventuras y no lo va a encontrar en el campamento extravagante dirigido por un Edward Norton que aborrece por completo por culpa de su personaje (que  no convence a nadie); y Suzy es una chica de buena familia, aunque un tanto extravagante, que está cansada de lidiar cada día con sus estirados padres y hermanos que van a su bola. Podía haberse currado más la secuencia inicial en tono vintage porque lo que vemos al principio acompañado con música clásica compuesta por Alexandre Desplat resulta un poco lento y aburrido; y los créditos finales también porque destacan demasiado debido a su tipografía no muy corriente.

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Lo que principalmente reina en esta cinta es la fotografía bien cuidada, el talento de Anderson con la cámara que no deja escapar a su marca de la casa, (son los redundantes planos cenitales), una magnífica puesta en escena, buen diseño de  vestuario y dirección artística, un montaje soberbio y una gran historia, que es lo que tiene más énfasis porque la presencia del incomprendido Bill Murray y Jason Schwartzman, los actores fetiches de Wes, no deja mucho que desear. En algún momento, la historia se desinfla por perder demasiada originalidad o credibilidad, pero cuando llega el clímax vuelve a buen puerto.

Moonrise Kingdom se convierte en otra joya indiscutible del mundo fílmico y mágico de Wes Anderson, un autor con otros ideales que conserva su estilo a la hora de hacer cine (que puede gustarle a los cinéfilos más exigentes y no a los más novatos, lo mismo pasa con Tarantino, Bergman o incluso Allen). Al igual que en Academia Rushmore, Life AquaticViaje a Darjeeling, Wes tiene su toque personal e inconfundible al hacer películas de forma coherente.

Una maravilla que se puede ver con toda tranquilidad.

Comentarios

  1. Jose Luis Ferreirós (XLiS)

    Gran aporte Victor Lozano! Imprescindible obra de un director que seduce en cada fotograma. Enormemente narrada y con un reparto de lujo. Visualmente arrolladora. Desde mi punto de vista, puede que la mejor obra de Wes Anderson. Tendría que pensármelo seriamente… :)

    ¡Saludos!

  2. Antonio Clemente

    Fue la primera película de Wes Anderson que veía y me absorbió de tal forma que me dejo alucinando. Tengo pendiente el resto de su filmo aunque he podido ver life aquatic y también es arrolladora

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