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Monuments men

Por Jon San José Beitia

Sobre el papel y a priori, Monuments men tiene todos los elementos necesarios para funcionar como una película bélica interesante y atractiva, apoyándose en un relato basado en hechos reales en el que un grupo de hombres se dedicaron a recopilar y proteger las obras artísticas de la humanidad de las garras de Hitler.

La película dirigida y llevada a cabo por el siempre interesante, George Clooney, cuenta con un reparto excepcional plagado de intérpretes de renombre que añaden atractivo e interés al relato que presenta. Clooney opta por darle un enfoque superficial al relato, alejándose de la crudeza de la guerra, otorgando un toque desenfadado carente de profundidad dramática. La forma que tiene de presentar y desarrollar los personajes es excesivamente superficial y liviana.

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La película cuenta con los ingredientes necesarios para convertirse en un producto notable, pero no termina de funcionar y termina resultando ser un producto fallido e intrascendente. Si su intención era recordar y homenajear al grupo de personas que protegieron las obras de arte por la cultura de la humanidad, queda lejos de conseguirlo, quedándose en una anécdota digna de contar, pero que merecía un mejor tratamiento.

Clooney ofrece un tratamiento cuidado y elegante de la imagen, pero se olvida de dar credibilidad a lo que cuenta, convirtiendo Monuments men en una especie de La cuadrilla de los once bélica. La estructura del guion resulta fallida, presentando diversas situaciones de forma independiente, sin un hilo argumental sólido. No logra presentar y desarrollar las motivaciones de los personajes con acierto, desaprovechando las notables posibilidades interpretativas que ofrecían los integrantes del reparto; tampoco logra ofrecer momentos de verdadera tensión y hace que resulte inverosímil la facilidad con la que se lleva a cabo la misión, una visión demasiado edulcorada de los enfrentamientos bélicos que hace que el relato pierda interés a medida que va avanzando, ya que, todo parece un paseo. La banda sonora es pegadiza y se ajusta al tono desenfadado que ofrece el conjunto del relato, y funciona en ese aspecto, de tal forma que lo único que se le puede reprochar a los responsables de la película, es que deberían haber optado por ofrecer otro tipo de relato más intenso y realista.

Monuments men termina por ser un quiero y no puedo, cuenta con una tripulación excepcional, pero el barco hace agua por todas partes y se lleva al capitán, George Clooney, y a todo el equipo a las profundidades de lo intrascendente.

Los hombres que llevaron a cabo la misión de salvar obras de arte de su desaparición y destrucción no hubieran tenido que trabajar para proteger esta obra intrascendente e irregular, totalmente prescindible.

Jon San José Beitia

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