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Momma Don´t Allow

Por Clara Castro

Además de grandes producciones, la II Guerra Mundial provocó grandes debates acerca del cine documental y un fuerte replanteamiento de su forma y su esencia. Durante la guerra, el documental fue empleado como elemento propagandístico por ambos bandos y, una vez finalizado el conflicto, también fue utilizado como vía para reprender, advertir o aleccionar al espectador. Las fórmulas empleadas hasta la fecha ya no eran válidas, pues público y cineastas habían comprobado que las imágenes que veían ya no tenían por qué corresponderse con una garantía de verdad.

Cansada de los modelos documentales herederos del cine de Grierson, una nueva generación de documentalistas británicos buscó nuevas formas de mostrar la realidad que encajasen con la nueva manera que el mundo tenía de verse a sí mismo: es así como surge el Free Cinema. Apoyados por un manifiesto que servía para dar publicidad a las películas y en el que Lindsay Anderson reclama la libertad para los cineasta así como un mayor compromiso por su parte, el programa que que el British Film Institute llevó a cabo en el National Film Theatre sirvió como trampolín para este nuevo estilo y concepción de cine documental. En esta primera edición se mostraron tres documentales surgidos de una línea de ayudas del BFI: O Dreamland (Lindsay Anderson, 1953), Together (Lorenza Mazzetti, 1956) y Momma Don´t Allow. Aunque O Dreamland está considerada como la obra referente e inaugural del Free Cinema, en Momma Don´t Allow pueden observarse también las características de este tipo de cine.

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Con el propósito de volver la mirada hacia aquello que había quedado en un segundo plano, los cineastas del Free Cinema prestan atención a lo cotidiano y ordinario. Así, en Momma Don´t Allow el espectador se encuentra ante algo tan básico y corriente como es el transcurso de una noche en un club de jazz al que los jóvenes londinenses van a bailar. Centrándose en cuatro grupos de protagonistas (aunque el protagonismo no deja de ser, en cierta parte, colectivo correspondiéndose con los jóvenes de clase popular), el documental comienza con la preparación del evento (la banda ensayando, el local siendo limpiado y los protagonistas finalizando sus jornadas laborales) para luego centrarse en la noche y en la manera en que los jóvenes disfrutan de ella. Momma Don´t Allow (y las películas del Free Cinema) no tiene como objetivo juzgar una realidad ante el espectador (como evidencia la forma en que es retratada la pandilla de clase alta), sino que a través de las escenas da cuenta de una forma propia (la del autor) de ver la realidad, huyendo de la objetividad que hasta el momento se presuponía en el documental.

Enlazando imágenes de los protagonistas (que se encuentran, sin conocerse, unidos por el lugar y el momento) el documental muestra todo lo que es capaz de ocurrir en un mismo presente: al margen de primeros planos aislados (para mostrar alguna emoción concreta), lo que predominan son planos de conjunto (tanto a altura de los ojos como picados) que muestran a grupos de jóvenes londinenses y las distintas formas del disfrute colectivo. Complementándolos, grandes planos generales en los que se ve el conjunto del local para servir como transición entre canciones y escenas. Curiosamente, la banda solo aparece en contadas ocasiones para dar contexto a las escenas, y es mediante la música como alcanza su protagonismo: cumpliendo con otra de las características de las películas del Free Cinema, en Momma Don´t Allow no hay diálogos y el sonido tiene la función de funcionar de contrapunto de las acciones (el ritmo de la música parece provocarlas) sin quitarles el protagonismo.Aunque el programa del British Film Institute apenas continuó hasta 1959, el Free Cinema se conformó como una tendencia fundamental dentro del cine documental de la segunda mitad del siglo XX, como se verá reflejado en un estilo posterior claramente influenciado por la corriente inglesa: el Direct Cinema que surgirá en los años 60 en Norteamérica.

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Comentarios

  1. Sara Márquez

    Enhorabuena a la creadora del artículo. Muy riguroso y trabajado.

  2. Gracias por leerlo y comentar!

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