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Misión Imposible: Nación Secreta

Por Alejandro Arranz

-Una película de acción veraniega tan divertida e intensa como mecánica. McQuarrie aporta oficio pero al conjunto de -geniales- escenas le falta un elemento de cohesión, le falta alma.
-Cruise vuelve a demostrar que es el mejor en lo que hace y su personaje madura en esta entrega, ahora Ethan piensa antes y golpea después.

Desde que los personajes de Bruce Geller fueran llevados a la gran pantalla por primera vez en 1996 (el director fue Brian de Palma), la saga Misión Imposible se ha mantenido ofreciendo entregas regulares cada 5-6 años. Y con ellas torrenciales escenas de acción, decenas de giros inesperados, traiciones, agentes dobles y triples, etc. Cada nueva entrega con un director diferente que buscaba dejar su firma. No ha cambiado el protagonismo de Cruise como agente secreto Ethan Hunt (que ha sabido evolucionar con los años) ni tampoco el del magnífico tema compuesto por Lalo Schifrin. Cuando la primera secuela se estrenaba en el año 2000 dirigida por John Woo, todo el mundo pensaba que la saga ya no daba más de si. A pesar de los muchos fans que tiene la segunda entrega, también hay muchos otros que tenemos claro que el director hongkonés se paso con coreografías y volteretas estrafalarias a cámara lenta. La inteligencia brillaba por su ausencia, y el vehículo de acción vacua sólo se recuerda por la melenaza de Cruise, la mítica paloma blanca insistente firma de Woo y los execrables minutos en Sevilla. Fue 6 años más tarde cuando J.J. Abrams hizo renacer su primera saga (le siguió Star Trek y ahora le toca hacer resurgir a Star Wars). La tercera entrega no era perfecta, pero cumplía renovando la franquicia para una nueva era. Tenía mucha acción, algo de humor y uno de los mejores -sino el mejor- villanos de la saga, interpretado de forma soberbia por nuestro añorado Philip Seymour Hoffman. Sin embargo fue Protocolo Fantasma, la cuarta entrega de la que se encargó Brad Bird (Ratatouille, Los Increíbles), la que realmente consolidó la saga. La película funcionaba como un reloj, desde sus casi poéticas escenas de acción hasta sus muy eficaces secundarios. Esta nueva entrega continuista con respecto a la anterior, está escrita y dirigida por Christopher McQuarrie (Jack Reacher) con algo de ayuda de Drew Pearce en la historia. La música corre a cargo de Joe Kraemer, colaborador habitual del director (en sustitución de Michael Giacchino) y repite como director de fotografía el ganador de un Oscar, Robert Elswit (Puro Vicio). En el reparto repiten Tom Cruise, Simon Pegg, Jeremy Renner y Ving Rhames mientras que hay un buen par de fichajes tales que: Rebecca Ferguson, Sean Harris y Alec Baldwin.

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El filme comienza a todo gas, con la famosa -e increíble- escena del avión que todos hemos visto ya al menos un par de veces. Con este arranque desenfrenado lo que se puede esperar es acción pura y dura durante 131 minutos y es lo que McQuarrie nos ofrece. El argumento puede verse como una excusa más, pero el guión tiene -en varios aspectos- un sólido trabajo detrás. Esta “Rogue Nation” es simple y llanamente (para bien y para mal) una sucesión de impresionantes escenas de acción coreografiadas con excelencia y con una armonía métrica portentosa. A Hunt se le ponen las cosas más difíciles que nunca, pero el espectador también tiene más claro que nunca que encontrará la solución, salvará al mundo y seguirá vivo para una nueva misión imposible. Así pues queda el entretenimiento, un factor en el que esta saga continúa siendo ejemplar. Pero la suma de algunas buenas escenas no hace una buena película, y a esta entrega da la sensación de que le faltan algunos elementos importantes, entre ellos, un alma. Con ese taquicárdico ritmo sin pausas el filme se olvida de que sus personajes se relacionen, la trama no le importa a nadie y todo parece demasiado convencional. En Protocolo Fantasma cada secundario funcionaba a la perfección, era un engranaje primordial dentro de la maquinaria dramática. Aquí Simon Pegg es el secundario cómico de turno con unas “líneas de diálogo” sin gracia, que estoy seguro que en boca de otro actor no le sacarían ni una sonrisa al público. Renner y Rhames han quedado totalmente desaprovechados y la sensación de trabajo en equipo que transmitía su predecesora, no consigo encontrarla aquí.

McQuarrie completa un trabajo muy competente, incluso se podría decir que demasiado correcto, va tan sobrado de oficio que no logra cautivarme, quizás porque otro adjetivo apropiado para la propuesta es “mecánica”, se parece mucho a un filme de encargo sin una firma clara a discernir. Por esa razón -entre otras- cumple con su cometido pero no cautiva. Aún así hay que elogiar la ejecución de algunos giros de guión y otros momentos vertiginosos como la persecución en moto o la escena subacuática, que son de lo mejorcito del género actualmente. La elección de Rebecca Ferguson es excelente, su personaje se aleja del interés dramático habitual y la verdad es que la actriz sueca roba cada escena en la que aparece. Baldwin encaja muy bien en su rol y consigue algún momento muy divertido. Por último está el villano a quien pone cara Sean Harris, han querido buscar un archienemigo a la altura de Hunt, la horma de su zapato, alguien que siempre vaya un paso por delante del héroe. Creo que buscaban al Moriarty de “Juego de Sombras” y desgraciadamente su malvado es bastante decepcionante. Muy misterioso, amenazador, inteligente y como lo quieran pintar, pero a mi no me infunde ningún temor y aparte de faltarle una buenas dosis de profundidad, le falta harto carisma. El último problema que puedo encontrar es el metraje de la cinta, está demasiado estirado y llegado el momento uno acaba fatigado de tanto tiro, tanta leche, tanta conspiración y tanta persecución.

La quinta entrega de esta saga se siente demasiado fría y ortodoxa, pero ofrece innumerables dosis de lo que pide su público. Tom Cruise vuelve tan en forma como de costumbre ofreciendo entretenimiento sin igual en el género y escenas de acción soberbias aderezadas con algo de humor. El argumento es una excusa y todo lo que sucede lo hemos visto ya, pero esta saga sigue teniendo la suficiente energía -y hazañas imposibles- para que pasemos por caja una vez más. Aunque habría que replantearse seriamente hasta cuando.

Alejandro Arranz

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