Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Mi loco Erasmus

Por Manuel G. Mata

Con este título  es fácil imaginarse una película llena de extranjeros borrachos vomitando por las calles de alguna ciudad española  o a extranjeras medio desnudas con las bragas por los tobillos siendo magreadas por españoles que, por morfología, cultura y pellejo, aguantan mejor el alcohol en el cuerpo, o incluso podríamos imaginar ver las actividades que un español hace y deja de hacer en algún país europeo; el título nos sugiere eso, pero Mi loco Erasmus es algo bien distinto.

La película comienza con Dídac, un joven realizador catalán que tiene en mente un proyecto brillante: mostrar la vida de los estudiantes Erasmus en Barcelona. La película comienza a mostrarnos los motivos por los que Barcelona es el principal destino elegido por los extranjeros que quieren cursar su beca Erasmus en España. Hasta ahí, parecemos asistir a un documental extraño aunque interesante, pero hay un pequeño problema: Dídac se ha quedado sin dinero.

Entonces, la película abandona por completo la sinopsis inicial y toma un camino completamente distinto, en el que vemos el día a día de Dídac, su búsqueda desesperada de dinero, las impresiones de sus familiares y de su círculo de confianza, sus inquietudes, sus reflexiones y, sobre todo, su incomprensión.

milocoerasmus2

La cinta es difícil de seguir, tiene un toque bizarro y un humor que mucha gente puede no comprender (no sé si denominarlo humor inteligente o no, al unir ambas palabras corro el riesgo de caer en una espiral gafapastosa que respeto pero que no comparto) pero, en cierta manera, es un ejercicio surrealista bastante elaborado, sobre todo por el carisma, la humanidad y la inocencia del personaje principal.

Dídac es un alma incomprendida, la gente no sabe valorar sus ideas, es cierto que le apoya en todo lo posible, pero poca gente confía en su éxito -salvo él  que, en todo momento, está muy seguro de lo que quiere hacer, de cómo lo quiere hacer y de lo que necesita para hacerlo.

En el proyecto de Dídac entran en escena otros dos realizadores, Miguel Noguera y Carlos Vermut, que le ayudarán con el proyecto tanto económicamente como colaborando altruistamente, aun sin saber muy bien qué es lo que trama el bueno de Dídac.

Técnicamente la película tiene muchísimas carencias, he tenido la oportunidad de verla en HD y se nota muchísimo, por ejemplo, el ruido en las imágenes. La sensación de amateurismo acompaña a la cinta en todo momento, que tiene una postproducción muy discreta pero con momentos de elaboración más que decente, sobre todo, las partes de las imágenes animadas. En algunos momentos se puede hacer pesada, tanto por la dificultad de ser escuchada con claridad como por la duración de ciertas escenas, que le restan mucho ritmo al metraje. Pese a todo, la historia tiene mucha fuerza si comprendemos el punto de vista de Dídac, que es, sin duda alguna, el artífice del éxito de la película. Genial la entrevista con el productor de documentales, genial su reflexión sobre la gente y la mediocridad que les rodea. (Es agobiante, en realidad es… es algo, es algo muy… muy agobiante, estar rodeado de… de esta mediocridad de gente, que consume siempre las mismas mierdas, en televisión, en las redes sociales, los libros, el cine, en las obras de teatro… todo está plagado de la misma mierda, todo es una continua repetición. Es… alguien dice algo, que lo ha visto de otro sitio, y todo el mundo lo dice, y esta mierda es lo que todo el mundo consume cada día, y yo estoy cansado, son están ciegos. O sea, yo voy por ejemplo, por ejemplo, no sé, voy por Plaza Cataluña y la gente no los ve, y yo veo a los negros, que están ahí en los arbustos, los negros, los grupos de negros psicóticos, que están allí, ¡agre… agrediéndose entre ellos porque no pueden salir fuera porque la gente no los ve! Porque ellos salen con la botella, rota, y la gente los ignora, no hacen ni puto caso. ¿Qué hacen estos negros? Pues al final se acaban agrediendo entre ellos porque necesitan expresarse, y a mí esto me interesa, me interesa captar esta fuerza que tienen los negros africanos. ¡Eso es África pura en Plaza Cataluña! ¡En los arbustos de Plaza Cataluña! ¡Es que ya no es ni en medio de Plaza Cataluña! La gente ve las palomas de Plaza Cataluña y no ve los negros africanos.) Y, sobre todo, genial la performance que le hace en el sótano de su casa a Miguel Noguera (¿Lo has dejado de escuchar?)

Mi loco Erasmus es una película distinta, que se sale de lo convencional, y que tal vez no todo el mundo puede comprender. No sé si yo habré captado el mensaje inicial del proyecto pero, desde luego, he disfrutado viéndola.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario