Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Mediocre pero curiosa versión de la historia de Jesús

Por Enrique Fernández Lópiz

La espada y la cruz es un film rodado en ‘Tierra Santa’ que trata, como otras obras de sobra conocidas, sobre la historia que rodeó la vida de Jesucristo. En este caso la perspectiva se toma desde el centurión romano Cayo Marcellus (Jorge Mistral) que ha sido enviado para controlar al Gobernador Poncio Pilatos (Philippe Hersent), el cual está enfrentado a los sublevados rebeldes de Judea. En la película hay viajes, batallas y principalmente la Magdalena (Yvonne De Carlo), así como la propia crucifixión de Cristo. María Magdalena ocupa un lugar principal en la historia, una hetaira amancebada con un judío de poco fiar. Tiene la Magdalena otros pretendientes como el centurión Marcellus. Pero la mítica Magdalena ha sentido una intensa atracción espiritual por Jesús. Así, esta mujer de disoluta vida ve la luz por fin, abandonando su profesión, vicios y malos hábitos, siguiendo los pasos del Mesías.

El realizador Carlo Ludovico Bragaglia dirige con oficio este film que goza de un adecuado ritmo narrativo, un guión de medianía de Sandro Continenza, adaptación de una errática historia de Ottavio Poggi. Tiene una música simplemente aceptable de Roberto Nicolosi y una buena fotografía de Raffaele Masciocchi con el denominado sistema de “Ferraniacolor”, meritorio sistema en la fotografía de color desarrollado en Italia por Ferrania Teconologías. Todo lo cual hace a una obra que apenas pasa el corte, pero que puede mantener la atención de algunos espectadores, a pesar de los sesenta años que nos separan desde su estreno. No cualquiera puede decir o hacer lo mismo.

la-espada-y-la-cruz-2

La puesta en escena no está mal, las imágenes exteriores son vistosas y lucen por su intensidad cromática, con decorados humildes, pero dignos. Hay que tener en cuenta que es una película ambientada en la antigüedad y filmada con un presupuesto muy bajo, o sea, eso que se denomina un “péplum”, en este caso de corte aventurero y religioso. En absoluto es una superproducción, lo cual que se queda en una obra limitada pero honrosa, mas mediocre al fin, que no consigue elevarse por encima de otros filmes equivalentes de los años cincuenta o sesenta realizados en España, Italia o en coproducción.

Bragaglia vuelve con el tema de la “historia más grande jamás contada”, sólo que esta vez lo hace tras los pasos María Magdalena, una hetera mitad cortesana, mitad prostituta fina, amancebada con el judío Anan (Massimo Serato), un hipócrita de calado. Y a su vez la Magdalena es cortejada por el centurión Cayo Marcellus. En medio está el milagro de la resurrección de Lázaro, interpretado por un actor mínimo por ese entonces, Mario Girotti, más conocido después como Terence Hill, nada menos.

La película de Bragaglia cuenta con un equipo artístico importante formado por Yvonne De Carlo, actriz principal que a sus 36 años, no sólo posee la belleza y la tersura de una mujer hermosa y también icónica, sino que hace un notable trabajo con respetable vis dramática y gran variedad de matices interpretativos en el papel de María Magdalena. Jorge Mistral ejecuta su actuación con estimable profesionalidad en su rol del centurión Marcellus. La celebérrima Rossana Podesta, muy bien como el personaje bíblico de Marta. Massimo Serato convincente como el pragmático Anan. Andrea Aureli, bien como Barrabás. Terence Hill logra salir airoso interpretando a Lázaro. Y acompañando Rossana Rory como Claudia; Nando Tamberlani (Caifás), Philippe Hersent (Poncio Pilato) o Nadia Brivio, en un corte de calidad interpretativa tirando a regular.

A mí me gustó visionarla, lo que no quita para que en la cinta se observen errores de bulto (la lapidación de la Magdalena u otras escenas como cuando la Magdalena lira en mano canta sin abrir la boca); o sea, tiene aspectos que yo benévolamente califico de naif: la indumentaria, el armamento, las maneras de lucha de los soldados romanos, sin olvidar el ataque de Barrabás para robar las arcas de oro de las legiones, pueden producir en el espectador exigente cierto rubor. Pero como dice el colega Mesonikis, la cosa es como para “disfrutar por una hora y media de la ilusión de sentir la incomodidad de una rígida butaca de madera y del olor a ambientador de pino, así como el de las pipas y las aguas de colonia con las que, con toda seguridad, se perfumarían nuestros padres en sus años mozos […] quise dejarme llevar por mi ingenuidad en un viaje a través del tiempo”. De lo cual resulta una película que puede agradar, y que ni molesta ni chirría, pero que finalmente tiene escasa sustancia.

Al ser un film menor, con toda probabilidad descatalogado, pero que goza de los ingredientes de su director Bragaglia o la presencia de Yvonne De Carlo, entre otros, quien la quiera ver en su totalidad puede hacerlo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=3NqN7lZNpZg&t=2536s.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario