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Mediocre, con aire noventero y olor a serie B

Por Enrique Fernández Lópiz

En Operación Reno (Reindeer Games), Nick Cassidy (James Frain) y Rudy Duncan (Ben Affleck) son compañeros de celda en la cárcel. Nick se ha estado carteando con una mujer de nombre Ashley Mercer (Charlize Theron), que lo esperará en un par de días cuando salga de prisión junto a su colega de celda. Pero Nick es asesinado durante una revuelta en la prisión. A la salida, Rudy, aunque lo que desea por encima de todo es la tranquilidad de una comida navideña junto a su familia, una vez fuera de la cárcel decide en un impulso irracional hacerse pasar por su compañero de celda fallecido y verse con Ashley. Así, permite que la bonita joven crea que era él quien le escribía las cartas de amor. Pero se verá en una difícil situación cuando el psicópata hermano de Ashley (Gary Sinise) y sus secuaces intenten utilizarlo con la intención de robar el casino en que Nick solía trabajar, intentando sonsacarle información sobre el establecimiento de juego. En poco tiempo, Rudy descubre que pretender ser Nick no es una buena idea. La película presenta una serie de vueltas y vericuetos mientras Rudy descubre que ha sido engañado en muchas ocasiones.

Se trata de una película bastante mediocre, que recibió malas críticas en su momento, quedando muy lejos de su intención de ser un éxito comercial. La actriz Charlize Theron, ya una actriz prometedora en aquel año, valoró esta película como la peor de su carrera. Ella declaró que “no era una buena película, pero la hice porque amaba a John Frankenheimer.”

Comienzo diciendo esto y por lo tanto ya adelanto que el film es, si no malo de solemnidad, una aproximación a esta calificación.

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El director John Frankenheimer es un director con un curriculum meritorio desde 1954 a 2002 en que dirigió su último film. No sé en qué estaba pensando cuando aceptó encargarse de esta película, en la que hizo un trabajo muy irregular. Claro está que el guión de Ehren Kruger suele llevar al espectador al territorio del desconcierto y de los giros inesperados, lo cual que no acierta en su intención de amenizar el metraje; el libreto arroja una visión de la historia, de los diálogos y del ritmo no muy agraciado y con recovecos inverosímiles. Igualmente mediocre es la música de Alan Silvestri y sin mayores comentarios la fotografía de Alan Caso, rica en tonos grises y colores opacos, los cuales consiguen el propósito de dar a las escenas un tono sombrío, lo cual consigue.

El reparto, sobre el papel, es excelente. Pero a la hora de la verdad, Ben Affleck está muy poco aprovechado con una gestualidad aciaga y un trabajo falto de sintonía con el espectador. Charlize Theron no pasa de chica mona, que ni siquiera en eso destaca. Y el resto del reparto, y me vais a perdonar pues no soy yo de pegar hachazos a los actores, pero es que es malo. Histriónico y descerebrado Gary Sinise; pésimo estilo los de Dennis Farina o Danny Trejo; y el resto infaustos: Donal Logue, James Frain, Dana Stubblefield, Mark Achenson, Tom Heaton, Isaac Hayes, Douglas Arthurs, Dean Wray, Ron Sauvé, Ron Jeemy y Hrothgar Mathews. De manera que lo más destacable, los dos actores jóvenes más prometedores del momento, Affleck y la Theron, la pifiaron de forma llamativa, y esto tuvo su importante repercusión en una muy mala acogida de público y crítica, o sea, un tropezón de taquilla, que al final es lo que más cuenta en este tipo de películas.

Frankenheimer sabe hacer cine, de eso no hay duda si recordamos éxitos como: Los jóvenes salvajes, 1961; El hombre de Alcatraz, 1962; El tren, 1964; Domingo negro, 1977; o, Ronin (gran De Niro), 1998. Pero esta cinta de intriga, especie de thriller oscuro y violento, a pesar de estar dirigida por el experimentado director, falla, no tanto por el estilo narrativo o el tempo que siempre es intenso, sino por lo enrevesado de la trama que acaba resultando excéntrica y poco o nada creíble. Si a eso sumamos la mediocridad interpretativa, el resultado deviene “ladrillo” y obra poco meritoria.

Es una película que no define su tono. Inicia como drama carcelario, continúa por la vía romántica, después se va al thriller, la acción, la comedia, el cine negro y el cuento de Navidad. O sea, una mezcla donde no falta de casi nada, salvo calidad. Hasta sus protagonistas Affleck y la Theron admitieron que era de lo peor que habían hecho.

Conclusión: película ramplona, simple, que lo único que tiene es que a algunos podrá entretener por ese aire noventero que huele a serie B.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=D-2JMwot6Yo.

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