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Me llamo Rompe Ralph

Por Javier Fernández López

En mitad de tanto estudio, en la biblioteca, un amigo me enseñó en eso que hacíamos un descanso el avance una película que preparaba Disney. Acostumbrado ver a Pixar en este tipo de proyectos, Disney preparaba una cinta nueva, fresca, distinta a sus épocas más doradas. Y eso que cierto personaje que aparecía en el vídeo me pareció absolutamente repelente. Pero decidí ir al cine a verla porque decían que era un producto sólido, bastante divertido y con personajes entrañables. Era cierto, tan cierto que volví a verla en el cine una semana después porque así soy yo, si la película me gusta, quiero verla en el cine el mayor número de veces posible.

Rompe Ralph es la película de animación más redonda que he visto en mucho tiempo, un grandísimo homenaje al mundo del videojuego. Disney se aleja por completo de sus mundos de princesas y nos ofrece un mundo, eso sí, para un público muy específico. Y no se equivoquen, porque aunque se pueda pensar que la película únicamente hará menciones a clásicos, todo lo contrario, la película maneja muy bien las referencias entre juegos retro y juegos actuales. Los primeros minutos de la película son increíblemente absorbentes. Vemos a nuestro protagonista rodeado de grandes villanos, todo resulta entrañable. Ver a Bowser y Zangief, por ejemplo, resulta maravilloso.

Aun así, lo ingenioso de la película recae en la originalidad. Y quizá por esto mismo algunos hayan criticado a la cinta. Rich Moore ha montado una historia donde los videojuegos que conocemos son simplemente un fondo, mero homenaje para presentar otro argumento. El público posiblemente pudo esperarse que personajes como Sonic, Pac-Man y demás famosos del videojuego tuviesen más minutos, y por ende pensaron que la película resultó engañosa. En cierta medida comprendo esa posición, yo también esperaba algo parecido. Sin embargo, una vez visionado el producto, debo decir que el resultado es magnífico, totalmente redondo y sólido, sin fisuras más allá de lo predecible que pueda resultar.

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Rompe Ralph juega a parodiar, de forma simpática por supuesto, tanto los videojuegos como el mundo de los dulces y chucherías. Lo fascinante de la película resulta ser el hecho de contar los numerosos cameos y las curiosidades que hay en ella.

Al principio del artículo he mencionado que en los avances de la película había un personaje que me resultó tremendamente repelente. El destino a veces es impredecible, y al final acabé comprándome en la misma tienda de Disney el peluche oficial esa pequeña Vanellope von Schweetz. Habiendo disfrutado del personaje con la voz de la actriz de doblaje Sandra Jara (la voz de Tommy en Los Rugrats), quedé impresionado con la fuerza del personaje, su presentación y puesta en escena. Claro, los aficionados al mundo del videojuego vemos un mayor fondo en el personaje, quizá sea uno de los errores de la película jugar con términos tan específicos, como “glitch”. No por ello, la película dejará de ser un disfrute para el público en general.

Los primeros 20 minutos se impregnan de nostalgia por la cantidad de cameos y referencias, y una vez llegados a “Sugar Rush”, el mundo de Vanellope, el argumento se apoya en los dos protagonistas, ésta y el propio Ralph, que vivirán una aventura inolvidable. Éste es el villano de un antiguo videojuego de recreativas, el “ReparaFélix Jr.”, y nuestro protagonista está harto de verse siempre como un villano pisoteado. Ya no quiere ser el malo. He ahí la genialidad de la historia, y es que a veces uno nace para lo que nace, y puede que ser el malo no sea tan malo después de todo.

Pero Ralph emprende una aventura para saber lo que significa ser un héroe, busca una medalla para demostrar que él también puede triunfar. Qué mejor manera de hacerle que meterse en mundo que recuerda a videojuegos como Gears of War, Starcraft, Halo, Resistance… puro belicismo y adrenalina en primera persona. La Sargento Tamora Jean Calhoun es la líder de este mundo lleno de bichos, un personaje que me recuerda en esencia a Samus Aran, de la saga Metroid. Sus frases en la película no tienen desperdicio ninguno, ni tampoco su carácter.

De esta manera sea una historia correcta, que funciona, con momentos fascinantes, una banda sonora a cargo de Henry Jackman estupenda. El argumento no por ello deja de ser simple, pero en esa simpleza radica su fuerza. No ambiciona más que el mensaje que pretende transmitir, rodeando la premisa de unos personajes y una puesta en escena colorida y maravillosa, sin dejar de lado momentos duros y dramáticos.

Y aquí una reflexión personal con algo de spoiler de por medio: es cierto que yo, como muchos, esperaba más protagonismo por parte de esos personajes de videojuegos que tanto conozco, y en cierta escena lo eché en falta (aunque el final no te deja con mal sabor de boca, todo lo contrario). Cuando “Sugar Rush” está a punto de desaparecer por culpa de los bichos, la película me sorprendió, porque no me esperaba el rumbo que había tomado. ¿Qué me esperaba? Que Ralph fuera corriendo a la estación de juegos, y pidiera ayuda pidiendo perdón por su actitud a los demás personajes de ese mundillo. Me imaginé una épica guerra donde Sonic, Zangief, Bowser y hasta el mismísimo Pong luchasen contra ese brutal enjambre. Sin embargo, todo el protagonismo cayó en manos de Ralph, quien se muestra como un verdadero héroe, un malo que jamás será bueno porque eso no es malo.

En definitiva, una estupenda, divertida y magnífica película de animación. Rompe Ralph es esa cinta que merece disfrutarse al lado de los amigos que hayan disfrutado igual que tú a esos clásicos de recreativas y que ahora disfrutan los videojuegos actuales. La secuela está confirmada, con ese fontanero italiano con bigote de por medio. El universo TRON también estará por ahí, ya que es una licencia genial y propiedad de Disney que también homenajea a los videojuegos. Esperemos que en la secuela vuelva Vanellope. Quiero ver cómo le va a esa corredora de presidenta.

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