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Me cae bien Seagal, ¡qué le voy a hacer!

Por Enrique Fernández Lópiz

Dos agentes de la D.E.A., lucha antidroga norteamericana, se encuentran en un club de copas de Sofía, Bulgaria. En el local se hacen evidentes los restos de un tiroteo monumental donde yacen docenas de cadáveres, hombres y mujeres, a lo largo y ancho del Pub. Una matanza en toda regla para la que en principio, no tienen una explicación plausible. Pero sí han constatado que la mafia china ha manifestado su deseo inapelable de aterrizar en la Europa del este. Mientras, en París, Wong Dai (el emperador) mira a sus acólitos e invitados sentados en torno a una mesa de reuniones. Y sentencia: Un Tong unido tiene el poder suficiente para apartar del negocio a otras organizaciones. Estamos ante el inicio de una nueva era. Mientras tanto, un afamado arqueólogo (redimido de su antigua vida de violencia), Robert Burns (Steven Seagal), además de recibir un importante premio universitario, viaja a una excavación en la frontera china donde ha realizado un importante descubrimiento arqueológico. Pero la mala fortuna quiere que se encuentre, sin querer, con un alijo de droga. Cuando los Tong se enteran de que Burns ha descubierto el cuidado secreto, lo perseguirán a muerte. Y lo perseguirán vaya a donde vaya, lo cual le trae consecuencias nefastas a sus amistades y esposa. De ahí en más, Burns jura ante su Maestro y mentor, vengar la vida de sus seres queridos.

Digamos que el director Michael Oblowitz, un realizador de segundo nivel con otras películas equivalentes, hace una penosa realización de esta película, con golpes de cámara, travelling insólitos y disrupciones en las secuencias que producen sobresalto, más que impactar favorablemente. El guión de Dennis Dimster-Denk es el tópico y típico de esta modalidad de películas de acción y violencia extremas, con disparos a discreción, carate, kung-fu, puñetazos o sables de yakuza; de manera que el guión lo que resulta ser es un pretexto para que encajen los malévolos golpes y disparos de unos y otros. Como dice mi colega Le Bouffon: ¿Alguien ha visto el guión? Hola-hola, ¿hay alguien en casa? Guión, ¿para qué? Lo que necesitamos es una excusa (barata por supuesto) para que el bueno de Esteban –Steven- (menos mal que es budista) saque su instinto asesino a flote y sacie sus ganas de matar”. Todo ello, conducido por el hilo de la venganza, de ahí el título: Venganza ciega. Música ramplona de Roy Hay y fotografía epatante de Mark Vargo, con escenas tipo flash y tomas que causan estupor.

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El reparto es absolutamente mediocre, o mejor, de mediocre para abajo. El protagonista prínceps y casi el sostén del film es Steven Seagal, que siempre hace lo mismo, o sea, se embute en un largo abrigo de cuero, pone cara de sí mismo y con una habilidad pasmosa y a base de mandobles que incluso los puede dar cómodamente sentado en un sillón, deja fuera de juego a cualquier enemigo, sea grande o pequeño, armado o no, sean dos o cuarenta. A mí Seagal, ¡qué le voy a hacer!, me cae bien. Me da seguridad de que la cosa va a terminar tal y como se prevé, pero con ciertos malabarismos y escenas ultrasónicas con cruce de porrazos, alfanjes, pistolas, ametralladoras, explosiones, en fin, lo que haga falta. Seagal saldrá victorioso y sin despeinarse. Yo creo que Seagal representa en mi imaginario, o se me equivale, a aquellos personajes de cómics de mi infancia como el Capitán Trueno, El Jabato o Roberto Alcázar (¡vaya nombre: ¡El Alcázar no se rinde!). Pues eso, que me cae bien. Y es por ello que me he visto varias de sus pelis.

En fin, y acompañan peor que mejor en el reparto otros actores y actrices, mayormente orientales, prácticamente desconocidos en el buen cine como Michelle Goh, Corey Johnson, Chooi Kheng-Beh, MC Harvey, Vincent Wong, Hon Ping, Elaine Tan o Chike Chan.

Vi hace pocas noches esta película y esta mañana quería dejar negro sobre blando algunos comentarios sobre semejante petardo que no obstante yo vi con gusto. Anoche el cuerpo me pedía Seagal y lo vi. Tuve la opción de ver otra mejor y, claro, más sesuda, pero mira por donde preferí esta de Seagal contra las mafias chinas. Lo confieso: no pude evitar.

Del crítico Le Bouffon quiero mencionar otras palabras con las que me identifico y que me han hecho reír hasta el extremo, hasta que esos trein y tres músculos que dicen se activan con la risa, me dolían todos; es cuando el tal crítico aficionado escribe: Cuando el nivel de cutrez y tuercebotismo alcanza cotas de puro delirio, cuando el director, no contento con sus limitaciones (de presupuesto y talento), se recrea en su propia mierda como un puerco, ocurre el milagro. […] Y te quedas fascinado, incapaz de apartar la mirada. […] Yo si fuera el director daría las ruedas de prensa encapuchado. […] Steven ganaría el campeonato mundial de póker sin despeinarse, pone la misma cara cuando folla con su mujer que cuando mata, que cuando compra el pan. Por lo menos es humilde y honesto consigo mismo y no trata de actuar. […] Gracias Steven, eres un puto crack. Me has alegrado el día hombre.”

Concluyendo: película nefasta para decir verdad, violenta, con algún mensaje sobre la redención del personaje que había podido superar etapas pasadas de su vida en las que incluso estuvo en prisión una buena temporada, y justo en la prisión, mira por donde, se convirtió en un referente y una eminencia en arqueología china. Y al final, la venganza, que dicen que se sirve en plato frío. Pues aquí se sirve pero que muy calentita, de tanto mamporro como la acompaña. Si la encuentras por ahí no la veas, salvo que Seagal te caiga bien, como a mí.

Le tendieron una trampa, asesinaron a su mujer, le quitaron la libertad, pero ahora lo pagarán.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=dp9G8b8Rt4E.

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