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Matar al mensajero

Por Alejandro Arranz

-Un sólido y meticuloso trabajo de Michael Cuesta, fascinante thriller cospiranoico y mediocre drama personal sobre una historia que merecía ser llevada al cine.
-Jeremy Renner como el periodista Gary Webb completa uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, su interpretación es la clave del filme.

Michael Cuesta tras tratar con las conspiraciones gubernamentales en Homeland se decide a ir un paso más allá contando en la gran pantalla la historia real del periodista estadounidense Gary Webb, que puso en evidencia las conexiones de la CIA con el mundo de la droga, y demostró que los barrios negros del país fueron inundados de crack mediante un narcotráfico destinado a abastecer de dinero y armas a la CIA. El material proviene del libro homónimo Kill he Messenger: How The CIA’s Crack-Cocaine Controversy Destroyed Journalist Gary Webb, el cual fue escrito por el propio Webb junto con Nick Schou, el guión está escrito por Peter Landesman (Parkland). Para narrar esta historia de interés político y humano se escoge en primer lugar al nominado al Oscar -en dos ocasiones- Jeremy Renner para convertirse en Gary Webb, y apoyándole un lujoso reparto de secundarios que por desgracia sólo intervienen en pequeños cameos, algunos de ellos son: Mary Elizabeth Winstead, Ray Liotta, Michael Sheen, Andy Garcia, Tim Blake Nelson, Oliver Platt y Paz Vega -entre otros-. Por último el director de fotografía es el tres veces nominado al BAFTA, Sean Bobbitt (Shame, 12 años de esclavitud).

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La película de Cuesta es un thriller de conspiraciones con aires clásicos, con un buen trabajo de investigación y un sobrio trabajo de cámara, con un guión inteligente y un ritmo trepidante, con grandes actores y una estupenda ambientación; es buen cine dirigido con oficio y con una magnífica interpretación de su actor principal, merece la pena verla. El material original era bueno y el guión sabe sacarle provecho, aunque a veces pretenda abarcar demasiado. La cinta resulta en todo momento inteligente y tiene mucha destreza a la hora de plasmar sus ideas, como intriga es tensa, inquietante e interesante a partes iguales, pero el drama no está bien introducido, es típico y no aporta demasiado salvo en un par de momentos puntuales. Cuesta sabe lo que quiere contar y como quiere hacerlo, el ritmo es excelente y trepidante y aunque haya algún bajón los diálogos son permanentemente veloces e ingeniosos, sobre todo cuando es Jeremy Renner el que los pronuncia. A lo que quería llegar, el director tiene sobrado oficio a la hora de contar su historia, en términos de ritmo y dirección de actores su trabajo es soberbio, por otro lado con ayuda de Sean Bobbitt y otro par de nombres tenemos una conseguida ambientación junto con algunos fotogramas muy interesantes con los que Cuesta cuenta mucho más de lo que a priori puede parecer.

Conforme avanza la trama y el personaje de Webb que tras llegar a lo más alto pierde la fama para convertirse en un paria profesional las posibilidades de la actuación de Renner se multiplican, ayuda de sobremanera para que éste pueda sacar todo su potencial y la verdad, está tan metido en su papel que en ningún momento pensaremos que ese es alguien distinto a Gary Webb. De hecho Renner es la virtud preponderante de la película, su energía hace que avance como un tiro. Lo anterior no quita que la película tenga muchas otras virtudes, muchas de ellas ya mencionadas con anterioridad, sin embargo el reparto no había manera de que pasase desapercibido. Desde luego tanto nombre conocido era atractivo a la hora de ir al cine, aunque al final ha sido ciertamente artificioso pues Liotta, Sheen o García como la mayoría, sólo tienen unas breves apariciones sin demasiada importancia, una lástima. Los últimos minutos de la película mantienen el tipo, son consistentes e inteligentes y el director tan avispado como siempre, parece jugar con los matices, aunque claramente tiene -y refleja- una opinión propia sobre lo ocurrido.

Después de todo Kill the Messenger no es la gran película que me esperaba, tampoco es ni de lejos una mala película, es cine de sobrada calidad, con buenos actores, mucho que decir y suficiente competencia para decirlo con inteligencia y autenticidad. La historia es fascinante, el trabajo de Jeremy Renner también lo es y un sólido thriller de los años 90 que nos recuerda a los thrillers de los años 70 siempre será bienvenido a la cartelera,. En definitiva, me gusta la película de Michael Cuesta, vayan a verla.

Alejandro Arranz

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