Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Matando de lejos y suavemente, como el sistema

Por Enrique Fernández Lópiz

En Mátalos suavemente dos hombres blancos recién salidos de la cárcel, con pocas luces y drogadictos, son contratados por un tercer mafioso de tres al cuarto para que roben el dinero de una lucrativa partida de póker ilegal. En teoría, la responsabilidad de la partida es del organizador del juego, que ya había pasado por un episodio similar. Tras el robo, supuestamente los ladrones disfrutarían del dinero y podrían comenzar una vida nueva. Pero el dinero que finalmente roban pertenece a la mafia, que entra en contacto con un investigador de primer orden y asesino profesional de nombre Jackie Cogan, para que encuentre y liquide a los culpables que nunca habrían poder imaginado semejante pastel.

No hace mucho tuve la oportunidad de volver a ver este interesante thriller de gánsteres, ladrones de poca monta, mafiosos y criminales a sueldo dirigido por un atinado Andrew Dominik que consigue dar a luz una “potentísima historia de mafias contemporáneas, puesta en imágenes” (Ocaña). Incluye comentarios y críticas al capitalismo y el pueblo norteamericano, y desprende una cierta decepción con el primer mandato de Obama tras el horribilis Bush Jr. Estos comentarios no olvidan las hipotecas basura y otras lindezas del momento, amén de ciertas licencias filosóficas como la que suelta el protagonista Pitt que encarna al criminal Cogan: “América no es un país, es un negocio”; o ese paradigma de: “El crimen es negocio, el negocio es crimen”, lo cual por cierto parece bastante acertado, en esta cinta al menos. O sea, que el metraje, entre otras, nos muestra las tripas de una parte sustancial de la sociedad que nos rodea. Y por si alguien no alcanza a entender, el propio director y guionista dijo de la literatura del novelista cuya obra inspira el film, Higgin, y de sus personajes antológicos: “… son formidables. […] describen la criminalidad. Pero cuando comencé a adaptarlo, me di cuenta de que también explicaba la historia de una crisis económica, la del capitalismo. Es una historia eterna”. Va de crítica, pues. Y más…

matalos-suavemente-2

El guión del propio Dominik (australiano para más señas) es una excelente adaptación de la novela homónima del gran escritor de novela negra George V. Higgins, Killing them softly” (1974). Es un libreto muy bien escrito, con pocas lagunas y diálogos que a veces son la manifestación de vidas sucias y empobrecidas, anti-heroicas, con Gandolfini beodo hasta las cejas, putas baratas, y un mundo decadente y lastimoso. La historia del asesino incapaz de matar da al personaje un cierto cariz funesto que raya lo horrendo. De esta forma, cuando Dominik camina por los cotidianos pasos de sus personajes, el espectador se siente tan mal como cada uno de ellos. De hecho, la película va de lo ramplón y habitual que resulta el asesinato, del escaso valor que en determinados círculos se le da a la vida humana.

Tiene el film una música de contraste, con canciones de tono feliz para ilustrar momentos de suma crueldad, de autores varios; además, la historia discurre con el sonido de fondo de los telediarios en los que Obama explica la crisis a sus votantes. Excelente fotografía de Greig Fraser en que la cámara se maneja acorde a las lecturas y películas que habitan ya un género consagrado de mucho tiempo. Por ello, cada una de las escenas funciona con la elegancia, el realce y la ferocidad exigibles. Un gran trabajo de montaje.

El reparto es genial. Brad Pitt estupendo interpretando al asesino lacónico de corte tarantinoide Jackie Cogan quien al final dice: “Estoy viviendo en América y en América estás por tu cuenta”. Scoot McNair y Ben Mendelson lo bordan en el papel de tontos que dan el golpe a la timba haciendo sus roles muy creíbles. Richard Jenkins es un actor de talla que hace un trabajo impecable como abogado que intermedia entre Jackie Cogan y la mafia. James Gandolfini muy bien como segundo asesino ayudante. Ray Liotta como siempre en su lugar, en este caso en el papel de Markie Trattman, el organizador de la partida de póker. Magnífico San Sephard. Y acompañando de manera más que convincente Vincent Curatola, Trevor Long, Max Casella, y Slaine.

Premios y nominaciones en 2012: Festival de Cannes: Sección oficial de largometrajes. Festival Internacional de Hamptons: Mejor Actor Revelación (McNairy). Críticos de San Diego: Premio Especial a la Fotografía. Nominado Montaje.

A mí me ha gustado, sé que tiene sus reiteraciones y su embrollo con tanto personaje, pero es brillante, tiene un reparto de lujo, unas escenas que espantan, una energía desbordante y aunque “el argumento no es demasiado original, Dominik se esfuerza en desarrollarlo de forma transgresora”, como apunta Boyero.

En resumen, película recomendable, que sin tener la enjundia de los lineamientos excelentes del neo-noir, da una nueva vuelta de tuerca sobre una base esencialmente alegórica. Y como dice mi colega Humo: “Entre toda la manada se erige la imponente figura del hipnótico cabronazo pragmático al que le gusta matar suavemente y desde lejos. Como al sistema. Sin implicaciones, sin empatía”. Se puede decir más alto pero no mejor. Ese Sistema que pretende finiquitar a la miríada de pobres ‘paganinis’ que habitan el planeta y que no hacemos más que “soltar la mosca” para engordar a los que ya están sobradamente obesos.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=O0QGiu84FUg.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario