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Mary and Max

Por Manuel G. Mata

Tras leer la sinopsis y ver su amplia nota en páginas web especializadas en cine, me aventuro a ver esta película rodada en stop-motion y que cuenta con una crítica sorprendente, no obstante, muchas de ellas me hacen sospechar que lo que voy a ver, tal vez no me va a gustar.

La cinta dirigida por el oscarizado Adam Elliot cuenta con todos los ingredientes (y más si existen) para rodar una película de animación desgarradora: Una joven chica que vive en una ciudad de Australia, sin amigos, que se ve y se siente fea, con unos padres que literalmente pasan de ella y cuyos únicos amigos son un gallo y unos muñecos creados por ella decide, un día,  a nivel experimental, mantener correspondencia con un ciudadano de Nueva York escogido al azar, un tal Max, que vive solo, no tiene amigos (salvo uno imaginario), acude a sesiones para perder peso y es adicto al chocolate. Dos almas incomprendidas, llenas de defectos y virtudes que entran en una espiral de magia y de miedos para mantener una amistad que ni el tiempo parece que pueda acabar con ella. Con todo esto y más, la fórmula del éxito parece asegurada, pero a mi modo de ver a la película le falta algo.

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Es cierto que el guión es excelente, está lleno de ciertos comentarios inocentes llenos de ironía y políticamente incorrectos que te hacen simpatizar tanto con la inmadurez de Mary como con la soledad de Max, pero la película llega a agotar con tanta carta.

La estructura es firme, pero creo que se tarda demasiado en llegar al desarrollo, en llegar a la primera carta, no obstante, la correspondencia está muy bien llevada en el sentido narrativo, pues nos hace ver la evolución de los personajes de una manera natural, pero al crear prácticamente un mundo a la medida de Mary y de Max, los personajes secundarios carecen casi de importancia, por lo que sus apariciones más que sumar (que lo hacen para completar la personalidad de los protagonistas) restan (la película pierde agilidad, se hace pesada y lenta) y al final, entre tanta carta y entre que a veces se repiten los mismos patrones en los protagonistas a la hora de recibir los paquetes que mutuamente se envían, la cinta cansa, se hace levemente aburrida.

Está muy bien hecha, la puesta en escena está muy lograda y caracterizada de una manera singular, el toque que tiene la fotografía es hermoso y original, pero en conjunto, me ha fallado algo.

Es bonita, puede que una gran parte del público consiga alcanzar la lágrima o verse reflejada en alguna de las dos almas incomprendidas que nos muestra el film, pero a mí me ha faltado algo para disfrutar de la cinta. Hermoso final, todo un lujo y un logro si has conseguido mantenerte totalmente dentro de la producción.

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