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Maléfica: versión alternativa

Por Javier Fernández López

Alguna vez he dicho que un remake no tiene que ser una copia exacta de una determinada. Se trata de partir desde la primera piedra y crear algo nuevo, respetar la esencia, los pilares básicos, la ideas, pero realizando una historia que justifique de nuevo su consumo. Comienza una nueva etapa en Hollywood, y ahora está de moda anunciar estos remakes como “la historia jamás contada” o “lo que nunca llegaste a saber”. Y eso está bien, en realidad es una idea que puede funcionar, y de hecho está funcionando más o menos bien. Pero Maléfica, siendo una buena película, al mismo tiempo es una pésima adaptación de su protagonista. El mito de Maléfica fue creciendo desde el clásico de Disney La bella durmiente, convirtiéndose en la villana por excelencia de la factoría. Ese título de emperatriz del mal se acrecentó gracias a la popular saga de videojuegos Kingdom Hearts, y llegamos así a este reboot del personaje.

Pero… qué mínimo que hacer de la emperatriz del mal, la encarnación viva de Lucifer, el terror personificado, un personaje que, al menos, sea malvado. Porque en este “nuevo” cuento Maléfica no es mala en ningún momento, siendo una cinta creada al gusto de Angelina Jolie (El intercambio), porque que todo el mundo tenga claro que éste es su mejor papel, uno hecho especialmente para ella para que se luzca (tiene hasta su momento cuero ceñido).

No me voy a parar en analizar la película ni a criticarla en sí. Esta vez, propongo al lector/lectoría que lea este artículo que dé su opinión acerca de las siguientes palabras. Porque si algo creo tener claro, es que han desaprovechado una genial idea con tal de contentar al público más infantil.

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Bien, la película nos muestra a una Maléfica traicionada y herida, que elige el camino del mal (cuya única acción notoria de esto es la maldición a Aurora que incluso suaviza ella misma al final de su discurso). Imaginemos que ha sido mala de verdad, que se presenta ante el reino con ganas de ser una auténtica villana y que echa una maldición a la hija del rey Stéfano, una maldición tan poderosa que sólo un poder más grande podría superar, algo que Angelina ignora por completo. Las hadas, que por algo estaban en el cuento (porque tienen que servir para algo), contrarrestan la maldición de Maléfica con el poder del amor. Y ahí estaba el cuervo, por alguna ventana, escuchando para avisar a Maléfica de las novedades. Ni siquiera vamos a omitir la escena en la que Maléfica se encuentra con Aurora con ésta es sólo una niña muy pequeña hasta para tener conciencia de lo que hace. Tampoco vamos a eliminar de esa escena la dulce sonrisa de la niña y la cara enternecedora de Jolie. Pero justo unos segundos después, de su boca saldrían estas palabras: “Lástima que esa felicidad no te vaya a durar mucho”. Y eso, por supuesto, lo estaba observando el cuervo. Pasan las escenas, hasta que Aurora conoce a Maléfica y aquellas palabras de “entonces tendrás miedo tú” adquieren sentido al ver la frialdad de ésta. Después de los años, a modo de despiste (porque lo de la película es más bien un chiste), aparece el príncipe, pero éste no será la clave de la película en ningún momento. Aurora pasa los días por el bosque y de vez en cuando se cruza con Maléfica, e incluso a veces habla con ella, le cuenta historias de su pasado, sobre una poderosa bruja malvada que asoló de oscuridad todo el reino. Y también habla con aquél que siempre la ha estado vigilando y cuidando, que se ha preocupado por su supervivencia. Por supuesto, el cuervo. He aquí, pues, la clave de toda esta parrafada: ¿soy el único que esperaba que fuese el cuervo el auténtico héroe de la historia y el amor de Aurora? ¿Tan poco sentido hubiese tenido?

No es que quiera cambiar la película por lo que yo quiera, es que he llegado a ver un elemento muy desaprovechado, porque Sam Riley (En la carretera) tiene una puesta en escena espectacular, y se merecía más que ser un dragón al final de la película. Y un buen final hubiese sido ver a Stéfano y Maléfica muertos, ambos arrepintiéndose de sus actos durante su vida. Y el príncipe… que vuelva a su casa que aquí no pinta nada, porque en la cinta dirigida por Robert Stromberg no pinta absolutamente nada.

Maléfica no es mala película, pero no se puede negar que hay un sector del público al que le han chocado bastante ciertos aspectos del film, como el hecho de que lo de Aurora, más que sueño eterno, sea una siesta, lo que disminuye el drama de la cinta. Como escaparate para Angelina Jolie no cabe duda de que es una excelente obra, pero que nadie dude de que aquí había mucho más potencial y se ha desaprovechado, optando por el convencionalismo más extremo y básico, violando además la esencia misma de uno de los personajes más célebres del cine.

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