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Malavita

Por Alejandro Arranz

-Una comedia negra exagerada hasta decir basta que no graciosa pero sí entretenida.
-Tiene destellos de genialidad pero el resto es pura inmundicia cinematográfica.

Soy una de esas personas que se fía mucho de los nombres cuando va a ver una película, me fío de que Martin Scorsese sea productor ejecutivo, me fío de su enorme reparto protagonizado por tres personalidades como Robert De Niro, Michelle Pfeiffer y Tommy Lee Jones y llego a fiarme de Luc Besson como director, pero de lo que jamás podré fiarme es de Luc Besson como guionista, es un guionista pésimo, todo lo que toca se lo carga y estaba claro que en Malavita no iba a ser distinto.

La propuesta argumental me gusta mucho, y como ya dije antes, Scorsese y el reparto dan muchas esperanzas; porque, ¿a quién de vosotros no le apetecía más que nada volver a ver a De Niro haciendo de mafioso? Si habéis si quiera dudado no sé que hacéis leyendo esta crítica. El problema vuelve a ser el de antes, el guión de Luc Besson, que hunde la cinta de manera estrepitosa, consigue que de un argumento con chicha salga un mal chiste. Una de las preguntas que me hago es la razón por la que el guión está repleto de subtramas que se quedan en una mera anécdota para hacer bulto. Creo que sólo Luc Besson podía coger semejante proyecto y darle la vuelta para convertirlo en algo tan poco atractivo.

Al principio de la película se nos presenta a la familia, bajo el programa de protección de testigos se mudan a la región francesa de Normandía, y la verdad es que la parte inicial promete mucho pero pronto empiezan las explosiones, las palizas, todo sin sentido ni organización, ni siquiera provoca impacto en el espectador más allá de una rara expresión de incomprensión. La biografía del exceso que ha creado aquí Luc Besson acaba agotando y sólo cuenta con algunos gags divertidos, aunque sea muy entretenida durante todo el metraje.

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La película tiene muy buenas ideas que el guión nunca acaba de desarrollar, los personajes están desdibujados a pesar de las oportunidades que tiene Besson durante las casi dos horas de duración, porque al final lo que prima es la violencia sin sentido, la exageración más burda, la broma más repetitiva, el estereotipo más cansino.

Este es el show de De Niro y Pfeiffer, y están estupendos; ella es lo más divertido del film y, al contrario que la película, su interpretación resulta muy creíble, él demuestra una vez más ser un gran actor de comedia y, aunque a algunos de nosotros nos gustaría volver a verle en un papel serio o que repita una interpretación de la talla de El lado bueno de las cosas, hay que decir que es un placer verle parodiarse a sí mismo en sus años dorados, creo que varias de sus escenas me han encantado y que le ha dado un nivel a la película que ella sola está muy lejos de tener; la fuerza de la película reside en su reparto y digo esto porque el resto de actores también hacen un gran trabajo, destacando el siempre genial Tommy Lee Jones y una Dianna Agron magnífica.

A pesar de todo, estamos ante un verdadero placer culpable que podría haber sido mucho mejor si Besson no se encargara escena tras escena de lapidar el contenido, las interpretaciones y la buena comedia con una enorme dosis de idioteces, aun así se merece un aprobado aunque sea solamente por unir a dos gigantes como Robert De Niro y Tommy Lee Jones en pantalla y por un gag en particular que es sencillamente inolvidable y que hará las delicias de cualquier fan del mejor cine de mafiosos, aunque éste no lo sea.

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