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Lucy

Por Alejandro Arranz

-Una película insultantemente tonta, que cree o más bien intenta hacernos creer que dice muchas cosas interesantes e inteligentes, es la típica película de acción de Besson bajo un manto más presuntuoso.
-Visualmente mola bastante y a pesar del personaje Johansson se las arregla para convertirse en una fuerte y creíble heroína de acción, no hay mucho más a lo que agarrarse en este festival pop más cercano a una película de superhéroes que a cualquiera de los géneros a los que intenta copiar.

A estas alturas quien no conozca mi opinión sobre Luc Besson como director y sobre todo como guionista significa que es la primera vez que me lee, pero los prejuicios no son una opción ni siquiera cuando hablamos de unos de los guionistas europeos más inútiles de los últimos años, aún así y tras tragarme dos infames trabajos del señor Besson hace a penas unos meses (Brick Mansions y 3 Days to Kill se encuentran en mi top 3 de peores películas del año) vuelvo a caer en la trampa (seré masoca…) sacando una entrada para su nuevo trabajo como director, Lucy, una chica llorona a la que le entra droga en el organismo y se convierte en un híbrido entre superheroina y semi-diosa debido a que esa droga le permite utilizar un mayor porcentaje del cerebro, una premisa que más allá de pecar de idiota proviene de una falacia científica, por mucho que lo pueda parecer esta no es ni de lejos la película más tonta del señor Besson, sin embargo si tiene el honor de ser la película que mejor lo intenta disimular gracias a toda esa verborrea pseudocientífica que vomita para darse una trascendencia que no tiene ni en clave de parodia; coge de Sin Limites, de Trascendence y de muchas otras películas Sci-fi de la última década y lo revuelve en un cóctel de géneros en el que ninguno obtiene una mayor importancia, es en última instancia la misma película de acción de siempre, con uno de esos incoherentes guiones tan propios del director Francés, la típica (no por ello menos eficaz) composición de su habitual colaborador Eric Serra (Adèle y el misterio de la momia) y esos detalles risibles que el cineasta considera de culto, todos los elementos que podríais esperar de una película de Luc Besson pero con Morgan Freeman en uno de sus ignominiosos papeles de dos minutos y para mi sorpresa con otras dos inesperadas novedades, la primera una Scarlett Johansson que realiza un trabajo muy bueno y la segunda el entretenimiento, por una vez entre todas las estupideces y absurdos que se suceden no me lo he pasado mal, incluso me he reído en un par de ocasiones y por esa razón aunque bien es cierto que el nuevo filme del director es terriblemente tonto y sinceramente malo también es verdad que resulta muy entretenido dentro de su ridículo universo, dejo a vuestro criterio que eso sea -o no- suficiente.

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El comienzo es bastante bueno incluso cuando Besson se pierde en esos pretenciosos detalles hasta que se vuelven molestos, hace mucho hincapié en la forma de ser de Lucy antes de que todo ocurra, frágil es decir poco, un punto a favor de la cinta cuando hace su aparición el actor Choi Min-sik como relativo villano de la función, y digo relativo porque los villanos no pintan nada en la película como ningún otro personaje a parte de Lucy, que cada minuto se aleja más de la definición de ser humano y por tanto cada minuto hace más difícil que el espectador puede empatizar con ella, es una especie de Terminator que a través de un par de trampas de guión intenta quedar bien con el público, algo que la aleja de las disparatadas comparaciones con la Nikita del propio Besson, dos personajes que si bien pueden tener un par de puntos en común no podrían ser más diferentes, tanto Nikita como la actuación de Anne Parillaud siempre me resultarán insoportables sin embargo este es el show de Johansson, es ella la que levanta la película por encima de todo despropósito y no es fácil salir bien parado de la función cuando tu personaje no gusta. Tras ese interesante comienzo todo se le va de las manos a Besson, a partir del 28% todo se vuelve pesado y -aún más disparatado-, el paso de los minutos lo hace todavía más patente, la dirección no es mala y de hecho Besson y su inseparable director de fotografía Thierry Arbogast (Malavita) logran un par de escenas muy majas, en especial cuando estamos en la parte de la venganza femenina; lo peor como ya es costumbre es el guión, desde la mona Lucy, lo del maletín, la escena de los escudos antidisturbios de verdadera vergüenza ajena o el conjunto de las líneas de diálogo donde destaca más allá de toda incoherencia el diálogo con el policía en el coche (y que haya guionistas en el paro…), algo nada sorprendente no sólo por el que firma el libreto sino porque directamente no había por donde coger la película ya desde los cimientos de ésta, es un argumento completamente idiota que no parece ni de película de serie B, pero claro con un par de caras conocidas, la habitual habilidad de Besson para hacer falso cine de culto y un buen par de ceros de presupuesto cualquiera puede hacer una película, si además la pintas de cine inteligente y reflexivo con Scarlett Johansson pegando tiros cualquiera se resiste, esa es otra puesto que acción lo que yo llamo acción no hay, no hay sentido del estilo, no hay buenas escenas de acción, está el Doctor Manhattan haciendo levitar a los malos y luego una persecución de coches bastante mal rodada y en medio de todo Lucy como una especie de McGiver con poderes mentales, y aún con todo eso es imposible aburrirse, esa la diferencia entre esas películas malas en las que te ríes de lo malas que son y otras como la recién estrenada Transformers 4 en las que sólo quieres que el suplicio acabe rápido.

La mezcla de géneros sale enteramente mal al igual que el intento de copiar a otras películas, de película Sci-fi o cine fantástico en si mismo tiene muy poco, de thriller nada en absoluto, el drama requiere algo más de lo que hay aquí y como he dicho la acción es bastante mala, queda el cine de superhéroes de baja calidad con un supuesto rollo filosófico sobre la vida que habla mucho para decir muy poca cosa y una vez más la que hace que todo aguante es Johansson, que vuelve a coger el relevo de las heroínas de acción de los años 80; pasado el 50% ya está muy claro donde va a acabar la cosa y lo malo no es que sea un disparate sino que se tome tan en serio a si misma en todo momento, la sucesión de escenas de Johansson demostrando sus infinitas habilidades de control sobre la materia y el resto de cosas a modo de sketches no llaman nada la atención, resultan sosas y nada emocionantes aunque Besson intente darles forma, toda la película empieza a pasar a toda velocidad como una sucesión de acciones supuestamente molonas pero que no tienen nada llamativo o que no hayamos visto antes -y mejor- en cuantiosas producciones, es una película Francesa en Taiwan pero hecha a la Americana (de ahí que salga Freeman) y por ello tiene tanto los problemas del cine de Besson como los problemas del cine de Hollywood y algún que otro estereotipo (muy agudo el shuriken…), volviendo al tema, tras la sucesión de momentos aburridos llegamos a un final aparatoso y fallido cuanto menos, el villano de turno que ya no debería estar en en el espectáculo vuelve debido a un anterior “fallo” del guión que Besson dejó a propósito para poder concluir a su modo, con un desenlace aparentemente grandilocuente pero que en verdad vuelve a pecar de pretencioso; tras eso apunto una nueva película mala que Luc Besson me ha hecho pagar en los últimos meses, son tres por el momento, pero también hay una clara diferencia entre como me sentí cuando acabaron aquellas dos, y es que Lucy por mala que sea nunca aburre y esa es una diferencia importante que deja claro que si vas a soportar algo escrito por Luc Besson es mejor que sea él quien lo dirija.

Tras 90 minutos de espectáculo pop made in Besson quedan un par de momentos para echarse unas risas, debates con amigos sobre que partes son más tontas o peores que otras y el recuerdo de una poderosa Scarlett Johansson que da un recital de telequinesis y durante un tiempo hará a los blogueros de todo el mundo discutir sobre si es más poderosa que el conjunto de héroes de Marvel y DC, con su espíritu de serie B quizás debió replantearse lo de tomarse tan en serio a si misma o quizás Luc Besson debería volver a hacer cine de acción sin pretensiones, sin olvidar detalles como la planta de El Profesional que siempre serán una firma muy suya que a algunos les harán adorarle y a otros nos darán buenos momentos de risa; los que seáis capaces de reducir el 10% hasta un uno o un dos a cambio de un decente entretenimiento de segunda fila encontraréis en Lucy lo que necesitáis, el resto no caigáis en la trampa de Besson…cómo el ratón con el queso.

Alejandro Arranz

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