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Lost in translation

Por Manuel G. Mata

Hay películas cuya percepción va cambiando a medida que vamos creciendo, tal vez esa es la grandeza que tiene el cine, por muy mal hecha que esté una película, si de pequeños nos obsesionaba, nunca jamás podremos criticarla, siempre será “nuestra película”. Pongo como ejemplo Los Goonies, siempre será la película de mi infancia y, por mucho que la vea, por muchas carencias que a día de hoy le vea, jamás podré decir que es una mala película. Por otra parte, esa sensación de anhelo hacia algo también se transforma, y lo que antes nos podría parecer una bazofia, hoy nos puede parecer una maravilla y la mejor película que describe ese sentimiento para mí es Lost in Translation.

Cuando la vi por primera vez tenía unos 20 años, comenzaba mi vida de crápula, me obsesionaba vivir rápido, morir joven y dejar un hermoso cadáver y, sobre todo, un reguero de féminas con el corazón roto, me bebía la vida a grandes sorbos intentando aprovechar los últimos coletazos de la adolescencia, y como buen “semiadulto” obsesionado con el cine no veía más allá de las películas de Kubrick, Scorsese y Tarantino, el resto del cine era una mierda.

Entonces esta película, dirigida por la hija del director de la trilogía de El Padrino, triunfa en los Óscar y en los Globos de oro y es venerada por la crítica, así que me dispongo a verla. Decepción total, coñazo en toda regla. Es hija de quien es, así también ruedo yo.

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Pasan los años, concretamente ocho. Mi cultura cinematográfica evoluciona hacia unos límites bastante amplios (no soy un experto, pero creo que he visto demasiado cine como para poder opinar de este arte con bastantes argumentos sólidos), mi percepción de la vida cambia, ahora tengo otras motivaciones, otras responsabilidades y, sobre todo, me he llevado hostias por un tubo, tal vez una de esas hostias me hizo pensar en esta cinta, y decido verla de nuevo.

La cinta no ha cambiado, todo sigue ahí, tal y como cuando yo la vi, la sólida interpretación de Bill Murray (¿cómo no se llevó el Óscar?), la peluca rosa de Scarlett Johansson, la canción de Death in Vegas, el laberinto de neones… todo. Pero mi percepción ha sido bien distinta.

Bob Harris (Bill Murray) es un actor cincuentón con la vida resuelta que cae en la rutina y en una crisis de identidad que le hace estar perdido, su carácter es agrio, y sólo consigue endulzarlo a base de beberse el whisky que él mismo ha ido a anunciar a Tokio. Una noche, en el bar del hotel, Charlotte (Scarlett Johansson) una guapa rubia sin oficio ni beneficio que está casada con un fotógrafo internacional, que se pasa los días encerrada en el hotel lanza una mirada fugaz a la barra, y sonríe a Bob. Empieza la magia.

No sólo la cinta cuenta con un sólido guión y con una construcción de los personajes maravillosa, la película consigue plasmar la soledad de una manera muy cercana, muy real y la engrandece situando esa sensación en una ciudad lejana plasmada de luces de colores y de sonidos de máquinas recreativas. Las interpretaciones consiguen darle credibilidad a los personajes (por encima de todas la de Murray, aunque el personaje de Johansson está más que a la altura) la banda sonora acompaña a la perfección, la fotografía es buena, el ritmo del metraje, la evolución de la trama… todo. Quizás a la gente no le guste o se le haga pesada en determinados puntos, pero creo que es necesario haber estado perdido (o estarlo) para poder identificarse bien con alguno de los personajes y poder valorar la cinta de la manera que se merece, poder vivirla.

Además, creo que el desenlace es maravilloso, una escena cargada de emoción, que consigue que pasemos de sentir frustración a sentir esperanza en lo que dura la media sonrisa de Murray mientras se gira y comienza a sonar Just Like Honey de The jesus and Mary Chain. Nada más que por esa escena final, merece la pena verla. Sublime, perfecta, hermosa, real… Será que he evolucionado, será la edad o será que gracias a esta cinta me he dado cuenta de que no soy el único que anda perdido. Imprescindible.

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Excelente película, Bill Murray y Scarlett Johansson realizan unas intrepretaciones de 10.

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Vaya, acabo de leer tu crítica de Lost in traslation y veo que al igual que yo, coincides en la médula poética de este maravillso film; yo no la había visto antes, la vi el otro día y me dejó impresionado

  3. Enrique Fdez. Lópiz

    Mira por dónde he vuelto a leer tu crítica de esta maravillosa película, y de nuevo te felicito, además por tu franqueza. Un abrazo colega. Enrique

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