Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Los lobbies o grupos de presión que manejan la política

Por Enrique Fernández Lópiz

El caso Sloane es una de esas cintas que tienen pulso un gran pulso narrativo, mezclando drama, thriller, el mundo de la política y los lobbies. Una película energética, como esas bebidas que están tan de moda, con diálogos y monólogos frenéticos donde el truco, como refiere la protagonista al principio de la película es así: “El trabajo de un lobbista consiste en anticiparse”; o sea, ir siempre un paso por delante de tu enemigo, que no te sorprenda, ser tú quien le sorprendas a él para asestarle el golpe definitivo en el momento decisivo.

En esta obra, Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) es una despiadada y ambiciosa estratega de un lobby, pieza principal de los grupos de presión que trabajan en Washington D.C., entregada a influenciar y procurar por todos los medios que prospere una legislación a favor del control de armas por parte de la población. Para Sloane sólo hay algo que le importa, ganar, aunque para ello tenga que usar todos los recursos a su alcance y a cualquier precio. No le importa la causa o el costo para quienes le rodean. Sloane es el arquetipo de la mujer astuta, incansable y exitosa. Pero cuando se enfrenta al contrincante más poderoso que haya tenido en su carrera, cae en la cuenta de que la victoria puede resultar excesivamente cara.

La película la dirige John Madden, quien recuerdo saltó a la fama por Shakespeare in love, 1998, a la que siguió un film que a mí me gustó, de 2011, La deuda; o la resultona de 2015, El nuevo exótico Hotel Marigold. Pues bien, presentado Madden así, de manera sucinta, diré que consigue con esta cinta una película delirante, tanto en acciones, como con unos diálogos y monólogos a los que hay que estar atentos para no perder comba, pues tienen un ritmo casi agotador, amén de constituir una “polvareda de cinismo y complicidad” (Martínez). El director “compone un maquiavélico mecanismo narrativo a modo de excitante ‘thriller’ de espionaje que se mueve con la rapidez de un rayo en sus diálogos repletos de información y que reflexiona en torno a la podredumbre del sistema y el juego sucio que ejercen las altas esferas de mando que deciden sobre el destino de la sociedad sin ningún tipo de ética o escrúpulos” (Beatriz Martínez). Juega un papel principal en la obra el guionista Jonathan Perera, con un libreto que apenas da tregua en su vértigo con “veloces ráfagas verbales […] y un estimulante punto de indefinición” (Costa) en el personaje; la historia habla sobre un tema emocionante y poco conocido, como el de las tramas entre los lobbies que apoyan a diferentes partidos políticos en los EE.UU., con el fin de alcanzar el poder o, como en este caso, para arremeter contra el controvertido asunto de la libre posesión y compra de armas en USA. Buena la música de Max Richter y excelente la fotografía de Sebastian Blenkov.

el-caso-sloane-2

El reparto es ante todo y sobre todo una magnífica Jessica Chastian de tez insomne, piel pálida y apariencia frágil, aunque en la historia se mueve a firme golpe de tacón, como una tigresa en un mundo de leones, haciendo gala de una pérfida y sagaz inteligencia, y provista de una indomable fuerza a fuerza de farmacopea que no parece tener límites; y con cierta reivindicación feminista también. En fin, Chastian está creíble e inconmensurable en su trabajo, cual poderosa supernova que arrasa y brilla con luz propia; sin duda el papel era para ella y la película es ella. Le acompaña un elenco de primera con actores y actrices interesantes como Mark Strong (muy bien como Schmidt, el filántropo y nuevo jefe de la lobbista); Gugu Mbatha-Raw (bonita y precisa en su interpretación de Esme); Alison Pill (muy bien como la doble becaria-ayudante Jane); John Lithgow (convincente como el congresista que decide iniciar la acción legal en contra de la protagonista); y acompañan otros artistas de reparto en busca de su oportunidad y su momento de gloria como Jake Lacy, Michael Stuhlbarg, Douglas Smith, Sam Waterston, Ennis Esmer, Alexandra Castillo, Meghann Fahy, Noah Rbbins, Lucy Owen y Raoul Bhaneja. Todos muy bien y conjuntados.

Premios 2016: Globos de Oro: Nominada a mejor actriz-drama (Jessica Chastain).

En Norteamérica la película parece haber sido recibida con la misma división de opiniones que en el Imperio provoca la temática de la adquisición y uso de armas de fuego. En nuestro caso español, podemos ver la cinta más neutralmente, pues aún no tenemos ese problema e incluso creo que la mayoría estaríamos contra la libre circulación de armas semiautomáticas y todo ese arsenal tan facilón de comprar en USA.

Lo que creo que se puede afirmar es que la película de Madden es entretenida, articulada alrededor de la figura de Chastain, que es el centro gravitacional de un relato con un metraje un poco excesivo (132 minutos) que, no obstante, consigue mantener la atención del espectador. Lo que sí quiero apuntar es que me parece que al final del relato, el guión pierde coherencia y más parece que encaja las piezas forzadamente, incluso con algún equívoco por medio, a fin de concluir con un final de gran impacto. Pero claro, esto le resta un tanto de ligazón a lo que venía narrando.

En resolución, película sobre los lobbies que mueven la política y nuestras vidas diarias de la forma que se les canta; una exposición sobre la capacidad de manipulación que vuela por encima de las cabezas de los ciudadanos, denunciado nada menos que por el propio Hollywood. Los americanos son muy dados a la autocrítica, no sé si al propósito de la enmienda.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ccr-yNPoZpA.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario