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Los Juegos del Hambre: En Llamas

Por Alejandro Arranz

-Un entretenimiento épico de los grandes, tal vez un poco efectista pero que consigue su objetivo.
-Una secuela superior en todo, más adulta, más feroz; y además una gran adaptación.

Parece mentira que tan sólo haya pasado un año desde el estreno de la primera parte de Los Juegos del Hambre, aquella adaptación de la novela de Suzanne Collins que batió récords en taquilla y emocionó tanto a crítica como a público; parece ser que fui de los pocos que quedó sumamente decepcionado por la película con aquella cámara con Parkinson que destruía por completo las escenas de acción o con la ineficaz -siendo generoso- dirección de Gary Ross o con la poca profundidad de los actores – las pocas emociones que mostraban algunos personajes-; no hablo, por supuesto, de Jennifer Lawrence que fue lo único que me impresionó, y de qué manera. Ayer asistía al preestreno de la tan esperada secuela, dirigida ahora por Francis Lawrence (Soy Leyenda, Constantine); en este largo año los libros de la saga han superado las cifras de Harry Potter y sus películas (hasta ahora película) se acercan a las cifras de la mismísima Avatar. Tras ver la secuela y aún saliendo con cierto aire de decepción debo decir que esto es lo que se puede esperar de la película; la dirección de Francis Lawrence es enérgica y muy inteligente, las virtudes siguen intactas pero soluciona los errores de su antecesor y va un paso más allá; la acción esta hábilmente rodada para dar el máximo en cada escena.

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Cuando digo que las virtudes de su antecesora se mantienen me refiero, en primer lugar, a Jennifer Lawrence, que completa un trabajo sublime, la joven actriz pretende enamorarnos a todos con cada papel que construye de manera perfecta y aquí vuelve a ser lo más poderoso que hay en pantalla. Sin embargo, aunque sea la protagonista no sería nada sin el magnífico plantel de secundarios aún más potente de lo que ya era en su día -y era difícil-, seguimos teniendo a viejos amigos como Woody Harrelson o Lenny Kravitz y nuevas incorporaciones de la talla de Philip Seymour Hoffman. Otra característica intacta es la banda sonora de James Newton Howard que consigue desde emocionarnos a sorprendernos con sus acordes.

Los personajes han ganado en profundidad -todos y cada uno de ellos-, los nuevos refuerzan la historia y todos están muy bien interpretados, destaca la labor de Donald Sutherland como presidente Snow y dos grandes interpretaciones (por su calidad no por su mucho tiempo en pantalla) como son las de Stanley Tucci y Seymour Hoffman.

La película, como ocurría el año pasado, tarda su tiempo en entrar en materia, y esto es bueno, nos presenta a una Katniss más madura y perseguida por las pesadillas, es bueno ver cómo actriz y personaje han evolucionado tan bien juntas lo que no ocurre con Peeta-Hutcherson, el actor me sigue pareciendo frío e inexpresivo y no empatizo con él. Tras una primera hora de mucha tranquilidad el ritmo aumenta y, aunque la estrategia precedente está muy bien, pronto llega lo que la gente quiere, la acción pura y dura que no por ello intrascendente; cada escena y cada disparo de flecha está pensado y repetido hasta que se adaptara a la perfección, se respira tensión, miedo, lucha por sobrevivir; se logra un resultado sorprendente y digno de mención sobre la excelente labor del director.

El problema es que se trata básicamente de una película puente y tan sólo en su desenlace avanza realmente, el resto es evolución de los personajes y acción, que aunque variada y con un resultado ultra profesional se vuelve repetitiva en su ejecución, debido a que tanto en su primera hora por los distritos como a la hora de la acción todo viene a ser una misma acción con cambios de variables, como escapar del humo, escapar de unos pájaros, escapar de un tributo y todo esto está muy bien rodado para que no se haga cansina, cosa que sólo ocurre debido a su larga duración.

Tiene momentos excepcionales que te dejan en shock y otros no tanto, pero con sus errores y sus maravillas todo se ha hecho para lograr una adaptación realmente magistral de la que nadie podrá quejarse, todo esto me vuelve a llevar al desenlace, aunque tengo algunos peros, sólo puedo decir que no puedo esperar un año para ver la siguiente entrega, porque su final tanto por méritos propios como por la manera de llevarlo a la pantalla te dejan extasiado, tranquilos/as fans del Sinsajo, el año que viene más y ¿mejor?

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