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Los huéspedes

Por Jon San José Beitia

Los huéspedes presenta un relato de terror que coquetea con las historias de casas encantadas, donde se presentan los últimos días que comparten dos empleados de un hotel sobre el que existe una extraña leyenda.

Los cuidados créditos iniciales de la película, con un toque en blanco y negro, prometen lo que parece una película de terror que se va tomar en serio el género y que va a ofrecer  verdaderos instantes de cine de terror y suspense, pero a medida que se desarrolla el argumento, en forma de capítulos, va dando claros síntomas de mediocridad y de broma de mal gusto, carente de lo que , en un principio, parece prometer.

Con la película ocurre lo mismo que con la fama de su director, Ti West,  una joven promesa del cine de terror que con dos o tres trabajos irregulares se ha ganado el respeto y admiración de ciertos sectores del público y la crítica, pero que, tras observar sus recientes trabajos, empieza a dar claros síntomas de ser un bluf pasajero que se va a quedar en nada con celeridad. Es habitual encumbrar a nuevos directores buscando nuevos mitos del cine, pero algunos se quedan muy lejos de las expectativas que se depositan en ellos. No se puede pretender que salgan al ruedo todos los años un Stanley Kubrick o un Alfred Hitchcock.

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El director juega con los tópicos de las casas encantadas y hace que los protagonistas, investiguen los hechos ocurridos en el hotel en el pasado y que se adentren en el mundo de lo paranormal, lo que permite al director crear sustos puntuales y regalar secuencias de suspense y terror puntuales. El argumento resulta irregular e insostenible, lo que hace que el director opte por rellenar los momentos de baja intensidad con toques cómicos que resultan forzados, pero que, a su vez, hacen más pasajero y llevadero el relato.

Los integrantes del reparto son pocos y no encajan en el perfil de este tipo de producciones, sin ir más lejos, la joven e ingenua protagonista presenta lo que serían unas características ideales para protagonizar una comedia romántica, insulsa y pasajera, poniendo sonrisas y caras de buena, pero que, para dar credibilidad al relato de terror, no son válidas, lo que representa un verdadero desacierto en la selección del reparto.

Las situaciones paranormales que se van presentando a lo largo del relato se antojan forzadas y muy buscadas por parte de sus protagonistas, haciendo que el comportamiento de sus personajes se aleje del sentido común. El director sabe crear la atmósfera de suspense y terror necesaria, en secuencias puntuales, a base de jugar con la iluminación y el sonido, pero no logra ofrecer un argumento sostenible que mantenga el interés por su desarrollo, cayendo en el empleo de trucos baratos de cine de terror ya muy manidos.

La película alcanza un desenlace torpe, precipitado e irregular que no da respuestas a las numerosas preguntas que plantea, dejando al espectador igual de vacío que el propio hotel del relato. Un producto endeble y carente de sustancia que se ve con la facilidad que se olvida.

Jon San José Beitia

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