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Lo llamaron lobo

Por Javier Fernández López

Pero no un lobo de las finanzas ni de los mercados, no un lobo de Wall Street. Leonardo DiCaprio vuelve a mostrarnos que él es el gran lobo de Hollywood, aquél que se come cada papel que le ofrecen, aquél que maravilla desde hace años. Ya sea como retrasado en ¿A quién ama Gilbert Grape? o siendo el mayor de los estafadores en Atrápame si puedes, el californiano se lo monta bien a la hora de trabajar. Puede que tenga alguna película floja en su filmografía, pero él siempre ha estado a la altura del papel, siempre ha dado lo máximo. Nombrado como “el típico actor que enamora a las adolescentes” por películas como Romeo + Julieta o Titanic, lo cierto es que siempre ha sido una fama injustificada. Y ahora tenemos El lobo de Wall Street, la última cinta de Martin Scorsese, la última colaboración entre ambos.

No se engañen, no es perfecta, aunque nadie dijo que lo era. El lobo de Wall Street es un título fabricado desde la morbosidad. Basada en la obra autobiográfica homónima de Jordan Belfort, DiCaprio encarna a éste en una historia donde se juega con la ambición, el poder y los vicios. El guión de Terence Winter, pese a lo que puedan pensar muchos, es de recurso fácil, lo que no quiere decir que no sea una genialidad. Pero es innegable que cada diálogo, cada escena, está hecha para gustar, para atraer a los espectadores. ¿Desde cuándo no se reía un servidor con una caída? He ahí lo genial del asunto, y es que esta película logra que te diviertas con cosas simples y superficiales. Es humor negro mezclado con la ironía y la parodia.

Cabe señalar que de llamarse, en vez de El lobo de Wall Street, “Las crónicas de Leonardo DiCaprio”, me lo habría creído. Es así, está hecha para que DiCaprio se luzca, protagonizando algunas de las escenas más potentes y sensacionales en años. Pero ni la propia película está a su nivel. Le queda pequeña, hubiese necesitado de un final más potente, más eficaz, más directo. No importa, el objetivo se ha logrado: es una de las mejores películas del 2013. También será una de esas películas que merecen estar en cualquier estantería nuestra.

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Pero recuerden algo, y es que ha despertado un gigante. Matthew McConaughey (True Detective) lleva estos últimos años mostrando un nivel absolutamente magnífico, tanto es así que su escena en El lobo de Wall Street resulta impresionante. Es el elemento introductorio a lo que se acabará convirtiendo DiCaprio, es el maestro, “coge el dinero del cliente y mételo en tu bolsillo”. Desde Mud hasta Dallas Buyers Club, pasando por True Detective (ojito al monólogo del primer capítulo, pura maestría), hasta protagonizar, igual que haría DiCaprio en Origen, una película bajo la dirección de Christopher Nolan: Interstellar.

En realidad, y desde cierta perspectiva, El lobo de Wall Street puede servir como un medio para mostrar a cierto público crítico que “enamoradizos” como McConaughey o DiCaprio nunca tendrían que haber quedado encasillados, o que cómicos como Jonah Hill (Supersalidos) sirven para algo más que comedias adolescentes. Es una llamada de atención para que sepamos que los tópicos, en el mundo del cine, no sirven de mucho.

No recordaba tanto cuerpo femenino desnudo en una película desde aquella fatídica Showgirls de 1995 con Elizabeth Berkley, con lo que espero que Margot Robbie no corra la misma suerte. Es un desfile incesante de mujeres enseñando sus cuerpos, lo cual aumenta la carga morbosa de la cinta. El personaje de DiCaprio tambalea entre la virtud y el vicio, pues puede dar lo mejor de él como ser humano y al mismo tiempo puede mostrarse con un ser sin escrúpulos capaz de lo que sea para conseguir enriquecerse. Y para ello, para sostenerse y seguir adelante, tiene la necesidad de estar rodeado tanto de mujeres como de drogas, de todos los tipos.

En definitiva, una gran película. Quizá se excede en la duración de los diálogos, pero se perdona por lo geniales que resultan. Lo que se perdona menos es el final, que aunque tenga sentido, carece de la potencia del resto del film. Scorsese firma una gran película, aunque no la mejor. DiCaprio se corona con un par de escenas que pasarán a la posteridad. Y por zanjar, de manera personal, la que es la mejor película del año, diré que Rush me parece un título más redondo y sólido. Pero eso es también por el argumento, que, como ya he dicho, personalmente me atrae más. Dejando esto, El lobo de Wall Street es un excelente entretenimiento que dejará alguna enseñanza y varias risas. Un aplauso.

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Comentarios

  1. Iñigo

    Esta bien tu crítica Javier, pero no sé si has visto la que yo hice sobre “El lobo de Wall Street”. Se titula “La nave de los locos”. Ya verás…

  2. Lourdes lueiro

    Genial crítica Javi!!! Estupendo Dicaprio en cada papel, desde luego uno de los mejores actores de su generación, si no el mejor! Jamás lo he visto flojo en ninguna peli, por muy pequeña que fuese, es un actor de 12 y creo que lo demuestra cada vez que sale a escena.

    • Javier Fernández López

      Gracias Lourdes por comentar! DiCaprio, personalmente, lo considero el mejor actor del panorama actual. Un hombre que ha trabajado con James Cameron, Steven Spielberg, Tarantino, Scorsese, Clint Eastwood, Ridley Scott,… es una pasada su filmografía, que sigue creciendo y creciendo. Puede que nunca reciba el reconocimiento en forma de oro, que sería una injusticia, pero como diría el poeta Homero, lo que hace grande al héroe es ser recordado, y sin duda DiCaprio será recordado.

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