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Lo light como producto de entretenimiento

Por Enrique Fernández Lópiz

La trama (Broken city), dirigida por Allen Hughes con profesionalidad no exenta de altibajos en el film (es el primer trabajo de Hughes en solitario, ya que hasta entonces siempre había trabajado junto a su hermano gemelo Albert); un guión trillado del novato Brian Tucker; música como tantas de Joseph S. DeBeasi y Season Kent; y una cuidada y acertada fotografía de Ben Seresin, sobre todo cuando apunta a la Zeta Jones diurna y melancólica.

El reparto es de lujo pues cuenta con actores y actrices de primera línea como Mark Wahlberg (excelente en su papel de detective), Russell Crowe (desaprovechado como Alcalde), Catherine Zeta-Jones (bella y muy bien), Jeffrey Wright (estupendo), Barry Pepper (desangelado), Kyle Chandler (bien), y otros actores y actrices de reparto, todos en su sitio como Justin Chambers, Natalie Martinez, Alona Tal, Griffin Dunne y James Ransone.

Se trata de un thriller tipo drama en el que el protagonista, un joven ex policía de Nueva York que abandonó el cuerpo tras haber matado por venganza a un joven que violó y mató a la hermana de su novia, Billy Taggart (Mark Wahlberg), trabaja en la actualidad como detective privado. En una de esas, el alcalde de la ciudad, Nicholas Hosteler (Russell Crowe), a quien conoce de su época en la policía, le propone investigar a su esposa (Catherine Zeta-Jones), de la que sospecha le es infiel. Además, hay la exigencia de que le presente fotografías prontamente, pues debe afrontar las nuevas elecciones a la alcaldía de la ciudad.

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Me resulta curioso y llamativo cómo se puede fusilar una película de forma tan gratuita como muchos críticos han hecho con esta que ahora comento. Sé que no es un gran film, sé que el guión es predecible y la historia un tanto manida. Que las actuaciones, siendo no están aprovechadas al máximo, son buenas en general, sobre todo la de un Mark Wahlberg creíble y empático; y la hermosa y de majestuosa presencia, y convincente, Catherine Zeta-Jones.

Es una película de entretenimiento. Pero no obsta este extremo para que tenga sus moralejas, a la vez que descubre, bien es cierto que no de forma muy original, descubre digo, toda la estela de corruptelas y rincones sucios dentro de la política norteamericana, extrapolables a cualquier cultura, no digamos la nuestra: intereses urbanísticos, luchas por el poder y también elementos de honradez dentro del lodazal, lo cual se agradece en este mundo infecto que vivimos. O sea, es una peli placentera, que se digiere con facilidad, en la que domina un clima pesado, lóbrego y opresor que evoca la incapacidad ante un sistema político poderoso y corrupto que, empero, al final acaba siendo preso de la justicia.

Además, el montaje, el pulso del film, su sobriedad y todo el laberinto de pasiones, unido a las interpretaciones del elenco protagonista como decía, hacen que el espectador quede atrapado y pueda ver cómodamente los 109 minutos que dura el film.

La trama es una película que cumple sobradamente con su cometido de entretener y que podamos pasar el rato. Desde luego no es una gran obra, carece de ambición, no ofrece nada singular o inédito, no es un film de talla, pero sin duda consuma un surtido de historia, imágenes, escenas, interpretaciones y bellezas tipo Zeta-Jones, que hacen que el film desempeñe bien su cometido a pie de butaca.

De nuevo digo, como otras veces he hecho, que este film, lo más probable es que la olvidemos pronto, pero es que no podemos detraer tanta energía y capacidad mental en archivar ad pedem litterae cada película que vemos. Eso no sería sano. Pero el ratito lo disfrutamos. No todo va a ser excelencia, también lo light tiene cabida en el cine, no sólo en los Supermercados.

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