Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Lo imposible es que le guste a todo el mundo

Por Mª José Toledo

Una de las franquicias más famosas del cine contemporáneo ha vuelto con una quinta entrega secretísima y burlona que el inigualable Tom Cruise protagoniza y produce. Misión Imposible: Nación secreta llega para hacernos pasar un verano más ameno y divertido, y lo que me parece imposible de verdad es que tanto crítica como público la estén alabando sin contemplaciones y lleguen incluso a catalogarla como la mejor de la saga. Perdone usted, pero eso sí que no. Brian De Palma dejó huella para el futuro y resucitó el género de espías con un trabajo preciosista y con personalidad. Después de aquella primera Misión Imposible que nadie se esperaba solo se podía decaer.

Confieso que le tenía muchas ganas a la continuación de las aventuras de Ethan Hunt así que he acudido al cine con toda la buena intención de disfrutar de la cinta, defenderla, amarla y recomendarla, pero ha sido imposible. Nación Secreta da demasiadas vueltas de tuerca y, lo que es peor, recurre de una forma insolente a la acción fantasma, y no es por protocolos que cumplir. Como si no se fuese consciente de que el ser humano está sujeto a unas realidades físicas y ya no nos pudiéramos mover de ese espantoso cuanto más mejor, esta Misión Imposible se olvida de un mínimo de credibilidad en la acción a la que se ven impelidos los personajes. Nadie comprende que lo espectacular no termina siendo lo más imposible y rebuscado, sino lo más realista. Ver cómo el héroe de la historia se reboza en agua durante más minutos de lo que una persona puede soportar, además rodeado de cantosos gráficos por ordenador, lo que lo hace todavía más lamentable; o comprobar que todos sus huesos son indestructibles pese a los golpes mortales que se pega, es un ejercicio de espectáculo sin emoción. Sabemos que no va a sangrar ni a sudar en toda la película. Sabemos que, dado un peligro, no tendrá que usar su inteligencia ni sus habilidades reales para salir airoso. Cualquier cosa nos sirve, cualquier flipada que sea lo bastante llamativa. A otros les gustará, a mí me da la risa cuando lo veo.

misionimposiblenacionsecreta2

De hecho, luego en la práctica se demuestra que las mejores escenas no son esas que hacen saltar por los aires todas las leyes del universo, sino las respetuosas con su medio. Sin duda la secuencia en la Ópera de Viena sobresale de entre el resto por su planificación y ejecución, aunque también juega con la trampa de incluir una de las composiciones más sublimes que la música ha creado: el aria Nessun dorma de la obra Turandot de Puccini. Uno: si no se te saltan las lágrimas escuchando esta melodía, estás hecho de piedra. Dos: si no sientes el impulso de levantarte del asiento al escuchar la nota final, háztelo mirar.

Hasta Viena y desde Viena los agentes de la FMI viajarán por medio mundo y tendrán que luchar sin la protección de su agencia, que ha quedado desmantelada por culpa del señor Alec Baldwin, a quien le corresponde el papel del típico director de la CIA gruñón y tocanarices que siempre tiene la última palabra pero que en el fondo está henchido de nobleza americana, por supuesto. Quien también se incorpora al reparto es la actriz sueca Rebecca Ferguson, de enorme protagonismo en la historia y que luce, aparte músculos y un registro interpretativo destacable, un impresionante modelito en verde chartreuse de la diseñadora de vestuario Joanna Johnston. Lo de Jeremy Renner no lo perdono: no tiene ninguna escena de acción y se limita a labores logísticas que, vale, alguien debe hacerlas, pero desaprovechar de esa manera la testosterona y el físico de este hombre creo que perjudica al entretenimiento y a la trama. Hablando de trama, en ella no encontraremos ninguna laguna, no, sino océanos que tratan de disimularse, pero no te dejes engañar: ni este villano Solomon Lane ni el guión de Christopher McQuarrie tienen los planes tan estudiados como nos aseguran ni son tan listos como aparentan. Repasad la secuencia de hechos (con secuestro incluido para… ¿qué?) y la sorpresita de la última frase, que ya directamente provoca un cortocircuito inmediato en nuestros cerebros. Insisto: ¿por qué quieren ser tan fantasmas?

McQuarrie no arriesga en la dirección y propone una Misión Imposible con un sentido del humor que roza, o entra en, lo paródico y un Tom Cruise estrella absoluta que sigue manteniendo el don del carisma.

Y no, este artículo no se autodestruirá en cinco segundos…

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario