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Live By Night (Vivir de noche)

Por Alejandro Arranz

-Quítense de la cabeza lo malo que hayan leído de esta película, Ben Affleck ha vuelto con algo que muchos echábamos de menos.
-Un torrente de cine rodado con mimo y narrado con talento. Pese a sus imperfecciones, hay mucho que reivindicar aquí.

Ben Affleck, ese actor eternamente odiado y criticado. No siempre justamente, todo sea dicho. También un guionista con recursos y finalmente un director con tanto talento como futuro. Esta es su cuarta película desde que empezara a dirigir allá por 2007, y su debut fue precisamente otra adaptación de Dennis Lehane, Gone Baby Gone. No hay muchas óperas primas tan fascinantes y sorprendentes. La siguieron The Town y Argo; esta última ganaría el Oscar a “Mejor película” en 2012. Ahora Affleck estrena Live By Night; con ella nos lleva de vuelta a la ley seca, a la época de los gángsters y el crimen organizado. Y como buen amante del cine negro, de la mafia, los coches de época, la música, el vestuario y todo lo que rodea a esos caóticos años; estoy muy contento de poder volver a saborear el whisky de contrabando que se respira en el ambiente, mezclado con el humo candente que expulsa un subfusil thompson tras su escandaloso uso. Pero al lío, Affleck además de dirigir y adaptar la novela de Lehane, protagoniza la película secundado por un impresionante reparto de secundarios entre los que encontramos a: Sienna Miller, Zoe Saldana, Elle Fanning, Chris Cooper, Brendan Gleeson, Remo Girone, Robert Glenister y Chris Messina. Veamos si el neo-noir regresa con la fuerza adecuada.

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El nuevo trabajo de Affleck ha sido un fracaso en taquilla y la crítica no lo ha recibido demasiado bien. Personalmente no comprendo las razones, pues estoy mucho más agradecido del regreso en forma de este género que del precioso, superficial y sobrevalorado revival musical titulado La La Land. Aquí hay bastante más cine que en la película de Chazelle, aunque el filme de Affleck pierde por algunos problemas demasiado importantes. Aún así estamos ante una cinta infravalorada y repleta de deslumbrantes virtudes. Vivir de noche es cine de gángsters con aroma, ritmo y estilo. La excelente narración se combina con una dirección poderosa, repleta de fuerza visual y con un don para las escenas de acción (memorable persecución de coches y apoteósica ensalada de tiros final). No obstante, a pesar de la robusta dentadura que exhibe, no tiene el suficiente tiempo para masticar todo lo que intenta contar y mostrar, y por tanto la película se ve superada por sus aspiraciones. Es una historia que transcurre durante muchos años, ocurren muchas cosas paralelamente, hay numerosos personajes y mucho contenido que no tiene el desarrollo adecuado para que ésta se convierta en una gran adaptación de la obra de Lehane. Quizás hubiera sido mejor hacer una miniserie.

Queda, no obstante, una notable pieza de cine negro muy ensombrecida por la decisión de casting principal, y es que el Affleck actor es un escollo gigantesco. Ha ido madurando y creo que es un intérprete que favorece a sus personajes en lugar de intentar lucirse, pero en esta ocasión no está -ni por asomo- a la altura de las circunstancias y hace que la película pierda mucho nivel. Por último el Affleck guionista se apoya en no pocos clichés del género a modo de homenaje y ciertamente las subtramas son descaradamente convencionales. Pero también hay inteligentes modificaciones de la novela, diálogos brillantes, un ambicioso retrato de la época, una espléndida construcción de personajes que se acopla a la impecable dirección de actores para sacar todo el partido de unos secundarios maravillosos y finalmente, el guion ofrece suficientes pinceladas de crítica a la intolerancia racial (con climax en una escena donde el personaje acepta ser un criminal, pero no caer tan bajo para ser un retrogrado racista), la corrupción y la violencia que nos trajeron hasta el momento actual o el arrepentimiento y la búsqueda de redención del ser humano por destruir este paraíso en el que vivimos, donde ya nadie es guardián de su hermano ni de si mismo.

Aunque sea la menos redonda de las películas dirigidas por Ben Affleck, sigue teniendo la mayor parte de las virtudes que le han llevado a donde está ahora. Probablemente vaya ganando con los años y posteriores visionados, para acabar convirtiéndose en una de esas películas que se reivindican pasado un tiempo. Pero para el futuro el bueno de Ben debe dejar de darse los papeles protagonistas, ser -mayormente- solvente no es suficiente, ni aunque que te guste mucho Zoe Saldana.

Alejandro Arranz

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