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Lee mis labios

Por Manuel G. Mata

He tenido, tal vez, la “mala fortuna” de ver las últimas cuatro películas del genial cineasta francés Jacques Audiard de manera no cronológica, y tengo que decir que tras ver Sur mes lèvres se me ha quedado la sensación de que vista una cinta de Audiard, vistas todas.

La primera que vi fue Un profeta, y me pareció descomunal, mientras que aquí seguíamos haciéndola la ola a Monzón por Celda 211, en el país vecino veía la luz una de las cintas más sorprendentes de la década, una de las mejores películas carcelarias de todos los tiempos. Ahí el bueno de Jacques me conquistó, así que me dispuse a ver todas las que pudiese de su filmografía, y pude ver en versión original la aclamada De latir mi corazón se ha parado  y posteriormente su última película: De óxido y hueso.

Tras ver Lee mis labios se me queda la sensación de la repetición de personajes. El buen papel que interpreta Emmanuelle Devos es muy similar al que interpreta Marion Cotillard en De óxido y hueso, amante del peligro seducida por el lado oscuro encerrada en un cuerpo tullidos de princesa, mientras que el que interpreta Cassel es un boceto de los posteriores personajes que interpretan Romain Duris en De latir mi corazón se ha parado y Schoenaerts en De óxido y hueso, perdedores avocados al fracaso que intentan solucionar su vida con un golpe de fortuna negro, necio, ruin y violento.

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Audiard emplea en esta cinta una fórmula que en sus posteriores películas le dio un resultado muy positivo, aunque en esta se nota la falta de madurez en la idea al igual que se nota que dicha idea está muy verde, aunque apunta maneras. La química entre los personajes llega a ser creíble en la primera parte del metraje, muy interesante y que es capaz de atrapar, pero a medida que la historia se va complicando y la relación entre ambos personajes se torna oscura, la película pierde algo de credibilidad, y por tanto ritmo, se hace algo pesada y va dando unos vaivenes que no le hacen ningún bien, pero tampoco ningún mal. Al igual que me pasó con De latir mi corazón se ha parado creo que se ha optado por un final facilón y que echa por tierra lo vivido anteriormente, si bien es cierto que en esta cinta parece que todo se tira por la borda antes de tiempo.

La película no es mala, de hecho la atmósfera que la rodea así como el soberbio montaje y las interpretaciones tienen mucha fuerza,  la música juega un papel muy importante y sabe llevar en volandas en todo momento la trama, pero el problema viene dado por el conflicto en sí, pues pierde credibilidad, se escapan datos, hace falta algo más que complemente y que explique todo, hace falta algo más de evolución en los personajes.

Recomiendo su visionado pero, sobre todo, recomiendo ver las cuatro cintas que menciono de manera cronológica, estoy seguro que notaréis todo lo que he escrito. Ni qué decir tiene que, a pesar de ser una buena película -aunque tirando a pasable-, no está a la altura de la obra maestra que rodó en 2009. Un profeta es otro rollo.

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